7 de julio de 2014 16:44 hs

Cuando publicó su libro El cine tal cual era. Recuerdos desde la butaca en 2008, Jaime Costa no dudó en dedicárselo a HAT (Homero Alsina Thevenet), su maestro en la crítica cinematográfica. Costa, fallecido el domingo pasado por una complicación respiratoria a los 72 años, era un fiel representante de una cadena de críticos de cine que se remonta al célebre semanario Marcha y la escuela que sus periodistas crearon.

Costa había nacido en Melo en 1942, pero a los cuatro años llegó a Montevideo con su familia. A partir de los 10 años, según consigna un artículo de Jorge Abbondanza en El País, Costa comenzó a llevar un cuaderno donde anotaba los nombres y los directores y actores de cada película que veía.

Esta meticulosidad y detallismo, que destacan muchos de quienes lo conocieron, serán algunas de las marcas registradas de Costa a lo largo de su vida profesional.

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Como fanático precoz del cine, Costa estuvo en el lugar adecuado en el momento adecuado.

La primera mitad de la década de 1950 tuvo su cima cinematográfica en Montevideo, una ciudad que tenía más de cien salas funcionando a pleno, tanto en el centro como en los barrios. En 1953 se produjo el pico de espectadores, con más de 19 millones de entradas vendidas.

Criado en ese microclima particular, Costa integró diversos grupos de cinéfilos, integró la Cinemateca Uruguaya y estuvo vinculado a Cine Universitario. Fue integrante y al momento de su muerte se desempeñaba como presidente de la Asociación de Críticos de Cine del Uruguay.

Era gran admirador de directores como William Wyler y de Alfred Hitchcock.

Además de sus recuerdos de cine, escribió el libro La comedia musical, editado por Cinemateca Uruguaya, sobre un género del que era gran degustador.

Trabajó durante décadas en el semanario Búsqueda, a partir de 1991. A mediados de la década de 1990 también escribió críticas en El Observador.

Su prolijidad y meticulosidad se extendió a otras actividades dentro del periodismo, porque además de crítico de cine, Costa fue corrector de Búsqueda y de la revista Galería. “Era impecable como corrector”, recordaron sus compañeros de redacción.

Era una fuente de consulta permanente de muchos periodistas, principalmente de cine pero de otros temas relacionados la periodismo.

“Era un tipo rezongón, cascarrabias, pero muy querido en la redacción”, dijo un compañero de Búsqueda.

“Era austero y discreto, pero con un gran vozarrón”, dijo otro.

Su última nota publicada en vida, el pasado jueves 26 de junio en Búsqueda, fue sobre el centenario del nacimiento de un actor que admiraba, el británico Alec Guinness.

Con la excusa del número redondo, Costa hizo un repaso pormenorizado de la carrera de Guinness con apuntes precisos de cada filme y sus impresiones de esas actuaciones.

El artículo es una perfecta y no intencional síntesis final de su trabajo en prensa.

Eduardo Alvariza, periodista, crítico de cine, actual editor de Cultura de Búsqueda y amigo de Costa desde hace casi tres décadas recordó el trabajo de ambos, desde coincidir en el Video Imagen de Pocitos, propiedad de Ronald Melzer, hasta su trabajo como colegas codo a codo en la redacción del semanario.

“Jaime era un tipo de cine, difícil, pero maravilloso cuando hablaba de cine. De los mejores críticos de cine que ha habido en el Uruguay”, dijo a El Observador.

Alvariza destacó lo que considera un “don especial” de Costa: “una mezcla de sensibilidad y de rigor, al que agregaba una exactitud milimétrica, formidable”.

El editor de Búsqueda destacó que la muerte de Costa significa mucho más que una pérdida irreparable para su semanario. “Es una perdida para todo el periodismo cultural nacional”, concluyó Alvariza.

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