Empecemos por lo más importante: ¡feliz 2024! Te escribo desde casa, en plena licencia, mientras disfruto de un rico té y redacto estas líneas. No importa dónde te encuentre esta newsletter -quizás ya descansando, quizás aún en la rosca del laburo- sino cómo y en ese sentido deseo que sea con muchísimo ánimo para estrenar el nuevo ciclo. Spoiler alert: solo estamos cambiando las hojas del almanaque, así que quitémonos presión y disfrutemos la oportunidad de frenar, mirar, ajustar y seguir. Una parada en pits antes de retomar la pista.
Hace un rato nada más se conocieron los datos de inflación para 2023. De acuerdo con las cifras del Instituto Nacional de Estadística (INE), los precios aumentaron un 5,1% el año pasado, tras una variación del Índice de Precios al Consumo (IPC) de -0,1% en diciembre, mes que tienen una fuerte incidencia de los descuentos de UTE. Por su parte, la inflación subyacente -que despeja los rubros más volátiles- fue de 4,5% en 2023.
Las cifras son muy buenas: no solo se trata del registro de inflación anual más bajo desde diciembre de 2005, sino que se ubica dentro del rango meta del Banco Central (BCU), de entre 3% y 6%. De hecho, con diciembre se completan siete meses consecutivos dentro de esa ventana, pese a que el IPC se ha ido separando poco a poco del centro del rango desde setiembre, cuando marcó su mínimo de 3,9%.
Pero el nuevo dato de inflación pesará menos a partir de mañana que las expectativas sobre su evolución. De eso quiero hablarte en esta nueva entrega de “En Suma”. Entendámonos: no es un intento por subestimar el dato, su valor es incuestionable e incide en la construcción de las expectativas, pero son estas la que en definitiva importarán hacia adelante. Pongámoslo de este modo: mientras el dato de inflación de hoy es el punto rojo del mapa que indica “Usted está aquí”, las expectativas son el destino adonde se espera llegar y la ruta para conseguirlo.
Precisamente esa es la cocarda más preciada para el BCU: anclar las expectativas inflacionarias del mercado al rango meta, porque son la mayor garantía de que los resultados se cumplan. Si los analistas, los bancos y los empresarios advierten y convalidan subas de precios -independientemente de cuánto- es más probable que ocurran. Una especie de profecía autocumplida, sin escatimar en otros instrumentos de política monetaria que conforman la ecuación.
No en vano en su último comunicado –hace seis días- el Comité de Política Monetaria (Copom) destacó una nueva reducción de 25 puntos básicos de la Tasa de Política Monetaria (TPM) a 9% en un escenario con el menor nivel de inflación desde 2005 y “sus expectativas en mínimos históricos”.
Ocurre que mes a mes el banco recoge y monitorea la evolución de las perspectivas inflacionarias de los analistas, los mercados financieros y las empresas, todos agentes determinantes en mayor o menor medidas en la construcción de precios. De acuerdo con el informe, las expectativas de IPC a 24 meses se redujeron en todos los casos a valores nunca registrados, con un promedio de 6,5%, levemente por encima del rango.
Así, los analistas ven que la inflación se ubicará en 6,1% a fines de 2025, los mercados financieros en 6,4% y las empresas en 7%. Y aunque estas cifras aún distan del 5,3% previsto por el propio BCU, el mérito es que sigan bajado. De acuerdo con la autoridad monetaria, la inflación a 24 meses se ubicará dentro del rango “como resultado de la política monetaria, la reacción favorable de las expectativas y la dinámica salarial”.
Es cierto, faltan dos años y antes tendremos que cotejar los resultados del año que acabamos de estrenar. Será un 2024 con mejor desempeño económico, mayor consumo, recuperación salarial a razón de la última ronda de negociación colectiva y un dólar más fuerte, de acuerdo con previsiones oficiales y privadas. Habrá que ver cómo impactan estas variables en los precios, que tenderían a subir en este nuevo año calendario, mientras el BCU proyecta hoy una inflación de 4,9% para el cierre de 2024.
¿Suficientes cifras por hoy? Quedate con la idea: no es la inflación (de hoy), son las expectativas (de mañana). ¡Nos leemos en dos semanas!
¿Qué pasó con los precios en 2023?
Amén de los datos generales, te invito ahora a hacer zoom por rubros. El precio de los alimentos y las bebidas no alcohólicas, sector que incide fuertemente en la canasta, aumentó un 6,2% en 2023. La vivienda, el agua, la electricidad, el gas y otros combustibles lo hicieron un 6,6%. El transporte, otro rubro con alta ponderación, aumentó un 2,2% en los últimos 12 meses. Por su parte, restaurantes y alojamientos subieron sus precios un 7,3% y comunicaciones un 3,7%. Los seguros y los servicios financieros aumentaron un 5,7% sus precios, mientras que los artículos de cuidado personal lo hicieron un 5,3%. Los servicios de educación subieron un 9,2% y los de salud un 7,5%.