22 de noviembre de 2012 21:55 hs

La culminación de la remodelación del Mercado Agrícola, o como se le dice en Goes, “la locomotora del barrio”, será el broche de oro de un largo proceso de revitalización del rincón montevideano al que algunas páginas de historia le atribuyen ser la cuna del tango.
Goes fue fundado por sangre inmigrante italiana, española y judía. La última colectividad fue la que más impregnó su identidad a la actividad comercial de la zona (Reus Norte) y fue la que “sobrevivió” al declive económico del barrio. El despoblamiento comenzó como por cuentagotas en la década de 1970 y se acentuó en la crisis de 2002, con el cierre de fábricas, talleres y grandes tiendas de la avenida General Flores.

No obstante, la intervención de la Intendencia Municipal de Montevideo (IMM) mediante varios proyectos de recuperación urbana y revitalización social, iniciados en 2008, consiguió no solo la detención de la emigración, sino la llegada de nuevas familias atraídas por nuevos servicios, espacios públicos y emprendimientos inmobiliarios y una sensación renovada de seguridad.

Paz Alonso, coordinadora del programa Habitar Goes, indicó a El Observador que se está desarrollando una evaluación de la experiencia para luego replicar el modelo en otras zonas. “En Montevideo hay otros lugares con igual problemática o más cruda”, manifestó.

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“En una época se calificó al barrio como zona roja”, recordó con lástima Carlos Curbelo, un “vecino de toda la vida”. Las familias trabajadoras hicieron sus valijas expulsadas también por la inseguridad. Durante mucho tiempo fue el reino de Los Tumanes, responsables de robos, rapiñas, arrebatos y de extorsión a comerciantes que, como recordó Charma Furman −otra vecina−, “tenían aterrorizado el barrio” desde su centro de operaciones en Domingo Aramburú y Alvear.

El panorama se completaba con la famosa “manzana 861”, comprendida entre las calles Amézaga, Porongos, Libres y Valle Inclán, que alojaba un asentamiento y bocas de pasta base.

La “manzana 861” ya no existe. Fue arrasada por una topadora. “Fue la única manera de resolver un problema de delincuencia y para hacer proyectos de urbanización”, dijo Alonso. Vecinos del asentamiento y nuevas familias se han mudado a cooperativas.

Así, por primera vez en muchos años, en 2011, se detuvo el proceso emigratorio. La población es de aproximadamente 16.050 personas, pero la puerta de Goes está abierta. Alonso ve aquí la consecuencia de los proyectos de revitalización urbana y los vecinos coinciden con ella. Así lo expresó Furman: “Cuando yo era chica General Flores era una avenida de paseo, de confiterías, de compras. Era precioso. Pero el proceso de tugurización le quitó prestigio al barrio. Pero después de ver el declive, ver lo que está pasando en Goes, a mí me entusiasma muchísimo”.
Dos manzanas contiguas al Mercado Agrícola alojan a siete cooperativas −algunas en ejecución− que albergan a 300 familias. A estas se le suman otras 420 viviendas nuevas en la exfábrica de Alpargatas (complejo Altos del Libertador por asociación público-privada) y otras 100 a construir en lo que era la “manzana 861”.

Una vez completas, Goes tendrá al menos, 2.500 vecinos nuevos, sin otros nuevos emprendimientos inmobiliarios. Alonso informó que está prevista una cooperativa de estudiantes y la reconversión de un conjunto de viviendas alrededor del Palacio Legislativo. En general, se espera que aumenten los valores de las propiedades de toda la zona.

Con todo, todavía abundan las casas cerradas, o las que son utilizadas como depósito. “Los sobrevivientes están aguantando que se asegure la población”, dijo Alonso respecto a los comerciantes.

Renovación
Es larga la lista de intervenciones urbanas que le cambiaron la cara a Goes. La más notoria es la remodelación de la exterminal Goes, allí donde Curbelo se tomaba el tranvía 28 para ir a estudiar a la UTU. Hoy aloja un centro cultural y teatro con 90 butacas y tres salas. Y, en la plaza remozada, hoy los vecinos se detienen a conversar. Otro cambio lo vivió la plazoleta Fugazot, cuya remodelación estuvo a cargo de mujeres desocupadas, jefas de familia del barrio. Además, está en funcionamiento el proyecto Circuito Limpio en Arenal Grande y adyacencias, con la instalación de papeleras y la puesta en práctica de un sistema de recolección especial. Según Curbelo, “hay una satisfacción comprobada” por la mejora de la limpieza.

La obra que está por finalizarse es la remodelación de la ahora descolorida peatonal de Emilio Reus −construida en 1992− y su ampliación. “La paleta que se utilizó no es la que tiene actualmente. Está muy deteriorara. Las fachadas también lo están desde el punto de vista del material”, reconoció Alonso. El objetivo es darle nuevos motivos a este recinto patrimonial del conocido “barrio de los judíos” para aparecer en las imágenes que se llevan los turistas.

La peatonal se extenderá de Blandengues a Marcelino Berthelot y contará con una fotogalería y nuevo mobiliario urbano.

Pero la obra más significativa es la recuperación del Mercado Agrícola que culminará en 2013, año de su centenario. La IMM está invirtiendo US$ 10,5 millones en el proyecto, con el apoyo financiero del Banco Interamericano de

Desarrollo
La nueva propuesta comercial incluirá 107 locales comerciales: 32 de frutas y verduras, 11 de productos frescos, 11 de productos artesanales, 27 de servicios complementarios, 10 en la plaza de comidas, siete locales de mayor tamaño y un supermercado de 700 metros cuadrados. Hay ocho locales reservados para propuestas innovadoras. El escenario previsto es la comercialización de productos por un monto estimado entre $ 10 millones y $ 15 millones por mes. La mano de obra ocupada en forma directa oscilará entre 350 y 500 personas, siendo apenas el 25% de ellas las vinculadas directamente a los rubros hortifrutícolas.

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