27 de mayo de 2011 20:16 hs

Pongámonos en situación: año 1971. Poco antes de la crisis del petróleo de 1973. Barack Obama tiene 10 años. Estados Unidos, sacudido por Vietnam, anonadado todavía por el asesinato de Kennedy y por el final de su sueño, vive inmerso en malestares sociales. La comunidad afroamericana reclama la paridad. Martin Luther King murió tres años atrás. Las cosas pintan mal.En este contexto, Marvin Gaye graba What’s Going On y transforma la música soul, la eleva por encima de los cánones de la sensualidad naïve y la convierte en una plataforma social.

La canción protesta adquiere su correlato afroamericano con la fuerza torrencial de un álbum que todavía hoy, al cabo de 40 años y aún con la profunda evolución experimentada especialmente por el r’n’b (en gran medida gracias a What’s Going On) y la música de raíces negras en general -mucho más que la música de raíz exclusivamente blanca, es decir, el punk y el country- sigue siendo considerado una de las cumbres de la música popular.

Y para quien necesite cifras para ser persuadido, aquí van un par: sexto lugar en la lista de los mejores álbumes de todos los tiempos de la revista estadounidense Rolling Stone; primer lugar en la encuesta elaborada por los británicos The Guardian/The Observer sobre los álbumes más importantes de la historia, en 1999.

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Si un álbum merece el adjetivo (tan generosamente empleado estos días) de clásico, el What’s Going On de Marvin Gaye es uno de ellos, sin duda alguna. Porque clásico, etimológicamente hablando, significa digno de ser imitado. Además de suntuosa, impecable, moderna, conmovedora, focalizada y reubicada, la obra maestra de Gaye condujo a un nuevo status quo a la música soul. Autoproducido por él mismo (lo que agranda todavía más la leyenda de Gaye), What’s Going On es un alegato contra la guerra, en particular de la Vietnam, en general contra cualquier guerra.

Pero además de pacifista, es un álbum político. La decadencia urbana, la injusticia social, la desigualdad, la no-equidad tiene cabida en el relato de Marvin Gaye, en este álbum que se pregunta y se pregunta, empezando por el título. Gaye personaliza el discurso por la vía de lo social. El artista se trasciende partiendo de sí mismo para llegar a la globalidad. Llegar a todos partiendo de uno.

Los intentos de más de uno por separar el arte de la política forman parte de la historia y nunca desaparecen. Desacreditar la colisión del arte con la política, denominarlo panfletario o tendencioso es una estrategia, en sí mismo, política. Lo que ocurre es que hay malos artistas que hagan lo que hagan será malo. Protesten o simplemente se distraigan. What’s Going On trascendió porque era tremendamente bueno, y, sí, también tremendamente político. Como la vida misma.

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