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La pelota no entra por azar (parte 2)

A pesar de los resultados deportivos sigo aferrado a la teoría de que en el fútbol como en la vida, la organización predomina sobre la improvisación

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01 de julio de 2018 a las 05:00

Gary Lineker, ex jugador de fútbol inglés y actual presentador de televisión, acuñó una genial frase para definir el fútbol. Decía el internacional inglés, que defendió a su selección en 80 partidos y que fue el máximo goleador del mundial de México 1986, que "El fútbol es un deporte que inventaron los ingleses, juegan 11 contra 11, y siempre gana Alemania". Expresaba así la frustración inglesa y el éxito germano, especialmente en el terrero de los mundiales y de las eurocopas, donde Alemania llegaba casi siempre entre los cuatro finalistas y nunca había sido eliminada en la fase de grupos.

Sin embargo, en Rusia 2018, Lineker realizó dos modificaciones a su definición. Una, después de la agónica victoria de Alemania sobre Suecia, donde escribió: "El fútbol es un juego simple, 22 hombres persiguen la pelota durante 82 minutos. A los alemanes les expulsan a un jugador, entonces 21 hombres persiguen la pelota durante 13 minutos y al final, de alguna jodida manera, los alemanes siempre terminan ganando". Y la otra, después de la sorprendente eliminación teutona en fase de grupos al caer 2 a 0 ante Corea del Sur: "El fútbol es un juego sencillo. Veintidós hombres persiguen una pelota por 90 minutos y al final, los alemanes ya no siempre ganan. La versión anterior queda para la historia".

Cuando un amigo vio la rectificación de Lineker sobre su definición del fútbol, me llamó para pedirme algo semejante sobre mi carta de pasado sábado en la que atribuía el mal juego de Argentina ante Croacia y su muy probable eliminación en fase de grupos –que no ocurrió– a la pésima organización de la AFA, a la lucha de egos, y a la descarriada planificación de su DT Jorge Sampaoli que, ante Nigeria, no pareció ser quien tomaba las decisiones sino quien festejaba los aciertos de los jugadores. Según mi amigo, no se debe atribuir las derrotas a la falta de organización sino simplemente a errores en la formación del equipo. Y me daba una serie de ejemplos de cambios en el equipo argentino que harían mejorar su rendimiento aún cuando el caos organizativo siguiera vigente. Cosa que se ocupó de recordarme cuando Marcos Rojo anotó in extremis el gol que dio a la Argentina la victoria contra Nigeria y la tan anhelada clasificación (clasificación que, por cierto, cambió en 180 grados el humor de los programas periodísticos argentinos que pasaron de verse fuera de la Copa a verse campeones). Y trascartón me dijo: fijate en la tan organizada Alemania que tu admiras cómo se fue del Mundial por la puerta de atrás, algo que solo ocurrió en 1938 en el Mundial de Francia. Cosa que según tu teoría de que "la pelota no entra por azar" no podía haber ocurrido.

Pero a pesar de los resultados deportivos sigo aferrado a mi teoría –que no es mía sino de Ferrán Soriano, CEO del Manchester City y de muchos expertos más– de que en el fútbol como en la vida la organización predomina sobre la improvisación aunque alguna vez esta última muestra algún triunfo (sobre todo si cuenta con el mejor deportista del mundo). Pero esos caso son escasos, y nunca duraderos y nunca confiables. En el mediano y largo plazo, quien hace las cosas bien, quien tiene la cabeza bien puesta, quien esta bien organizado, quien planifica, quien trabaja en función de objetivos tiene todas las de ganar. Luego habrá imponderables si, pero a la larga el que trabaja bien gana.

Es el caso de Alemania con 12 años bajo la batuta de Joaquim Löw, con logros como el tercer puesto en Sudáfrica 2010, el Campeonato del Mundo en Brasil 2014 y la Copa de las Confederaciones en Rusia 2017. A ello hay que añadir en este siglo el subcampeonato en Corea-Japón de 2002 y el tercer puesto en Alemania de 2006, previos a Löw. Es decir, una trayectoria, una continuidad de éxitos y de posiciones de privilegio que muestran los frutos de un trabajo bien realizado. Y sobretodo éxitos que no dependen de tener el mejor jugador de la época sino un verdadero equipo. Muestra una vez más que la pelota no entra por azar, ni por "la mano de Dios" sino por el trabajo consistente.

Y si a alguno le quedan dudas, les recomiendo ver la charla TED de Toni Nadal, tío y entrenador del gran tenista español, que dio este año en Málaga. Allí el tío Toni refuerza hasta el infinito la teoría de que tampoco en el tenis la "pelota entra por azar" sino por entrenamiento, por fortalecimiento del carácter y capacidad de trabajar. Puede que Argentina avance más en la Copa del Mundo. Puede que incluso la gane. Después de todo tiene a un genio como Lionel Messi. Pero le falta equipo, organización y orden. Y aunque Argentina la gane, seguiré sosteniendo que "la pelota no entra por azar".

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