16 de enero de 2013 19:40 hs

A las siete de la tarde de un día de enero, cerca del Punta Shopping, el sol pica la piel y en el aire se huele el olor a bizcochos de una panadería. Tras los altos cercos y las hileras de cipreses, se esconde del ruido la enorme Villa d’Arenberg, hogar durante décadas de la familia de los príncipes Rodrigo y Laetitia d’Arenberg y hoy habitada por la italiana Patricia Della Giovampaola, ex modelo y conductora de televisión, viuda de Rodrigo y heredera de propiedades, títulos nobiliarios y demás protocolos aristocráticos. Técnicamente, por haber sido la esposa de Rodrigo, es marquesa y princesa, aunque no usa esos títulos.

Della Giovampaola se volvió conocida para el público uruguayo a mediados de los años de 1980, donde fue varios años la cara femenina de los programas Verano del…, que emitía canal 12. Allí participó como coconductora junto a su marido de entonces, Carlos Iglesias, entre 1986 y 1993. Años después se casó con Rodrigo d’Arenberg, de quien enviudó a finales de 2007.

Della Giovampaola recibe a El Observador en el amplio living alfombrado de la Villa d’Arenberg, la casona de estilo morisco y con una torreta de azulejos, ubicada en la zona de la parada 7, entre bulevar Artigas y Roosevelt. Hay una enorme estufa a leña, dos sillones y un mesa ratona, donde descansa un vaso de agua con el escudo de la casa de d’Arenberg. “Ese vaso lo trajo mi suegra y yo respeto mucho la tradición”, explica la anfitriona, nacida en Montepulciano, un pueblito de Toscana. No quiso dar su edad.

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El destino y Punta del Este
Patricia Della Giovampaola no recuerda exactamente cuál fue su primer verano en Punta del Este, pero sí tiene clara la historia familiar que la hizo llegar al balneario a inicios de los 80. “El hermano de mi madre, que era un hombre muy inteligente y muy aventurero, era partisano en la guerra. Siendo partisano se enamoró de una mujer 14 años más joven, casada. Gran escándalo familiar. Huyeron juntos y fueron a Argentina. Durante los años de la represión y la dictadura, a ella la raptaron para pedir rescate. Entoncespensaron en venir a vivir a Uruguay. Alguien les aconsejó que invirtieran en las torres de Punta del Este, a principios de los años de 1980. Compraron el último piso del edificio Torreón, cuando era el edificio más emblemático de toda la península. Cuando vinieron a visitarlos desde Italia, conocieron Punta del Este. “¿Moraleja? Conocí Punta del Este por la guerra”, dice.

Luego se mudó a Argentina, se casó con Carlos Iglesias, modelo y conductor de Verano del… Patricia recuerda “el cariño de la gente” y tararea la canción Cara de Christian, un cantante italiano cuyo éxito, de 1984, era la cortina del programa.

Gracias a Verano del... y a su tío (porque su madre iba a las comidas que organizaban ellos) conoció a Rodrigo d’Arenberg. “Vine a cubrir acá (indica con su dedo la casa) la fiesta Rosa de los d’Arenberg para el programa. Fue nuestro primer encuentro”, cuenta. En 1988, le ofrecen hacer Verano del… en Montecarlo, y el anfitrión del programa era Rodrigo d’Arenberg. Allí comenzó la seducción. “El resto es historia. Nos casamos y estuvimos juntos 20 años”, recuerda.

Afectos, negocios y moda
En el verano, su presencia está en la villa. Durante el resto del año, pasa en esta casa entre el jueves y el domingo. Pero usualmente viaja por Europa, por distintos motivos. “Tengo que ir a Alemania por consejos de administración por las propiedades que tenía Rodrigo. Pero viajo principalmente para ver a mis afectos”, dice. Por fuera de eso, mantiene su blog, patriciadellagiovampaola.blogspot.com, en el que comenta sus fiestas y viajes, además de otras cuestiones. El martes, por ejemplo, presentó sus cinco looks preferidos de la gala del Globo de Oro del domingo pasado: Anne Hathaway, Jennifer Lopez, Kate Hudson, Jessica Alba y Michelle Dockery.

La charla va para el lado de la moda y el poder. Justifica a Angela Merkel y su estilo masculino. Dice que la princesa Grace Kelly “era una fantasía que no vivía en la vida real”. Nunca coincidió con Silvio Berlusconi en una fiesta y tampoco tiene muchas ganas, aunque no le sería difícil encontrárselo. Berlusconi es el padrino de la actriz italiana Isabella Orsini, que se casó con un príncipe belga, Edouard de Ligne, hijo de un primo de Rodrigo. La pareja tiene una hija que se llama Altea, de la que Patricia es madrina. “Si le digo a Isabella que me organice una cena con Berlusconi en Roma, lo tengo en dos minutos. Pero no tengo un interés especial. Prefiero leer sus hazañas por el diario”, dice riendo.

Sobre la estética del presidente Mujica opina: “Puedo no compartir su política, pero es un viejito, un señor grande tierno, que tiene su encanto. Ahora, si vamos a la moda es otra cosa”.

Sobre su relación con Laetitia, reconoce que su cuñada tuvo diferencias con su marido, lo que los hizo alejarse, pero que hoy la respeta y le parece una mujer simpática y llena de energía.

A pesar de su exposición mediática y de asistir a las principales fiestas del verano, Patricia Della Giovampaola se refugia en su casa, en su jardín, donde hace yoga y donde se baña en alguna de las dos piscinas del predio, porque reconoce que no le gusta la playa. “Prefiero la privacidad de mi casa”.
Junto a un gran tapiz en una de las entradas del living, hay un enorme vestigio de la gran pasión de su esposo fallecido: la caza. Es un impresionante leopardo embalsamado en actitud de ataque y con los colmillos a la vista. “Es un recuerdo de
Rodrigo”. l

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