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La revolución de Bigote: vuelve Santiago López a Villa Española

El delantero regresó al club y encabeza un proyecto social que vincula a la institución y al barrio

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08 de febrero de 2018 a las 12:02

Villa Española anunció la vuelta de Santiago "Bigote" López al club para disputar el Campeonato de Segunda División Profesional y revolucionó el barrio.

López había dejado de jugar hace 11 meses cuando Villa Española decidió no renovarle el contrato. Sin embargo los tiempos cambiaron, el presidente y la directiva renunciaron y tras el cambio de mando la primera llamada fue para el goleador.

"Físicamente estoy bien, pese al parate lógico de haber dejado de jugar. Estoy entrenando a la par de mis compañeros, en la parte física termino cansado pero corro igual que el resto. Quiero aportar y sumar desde donde me toque, si es jugando y adentro de la cancha mejor, y si tengo que ser una voz en el vestuario y sumar desde afuera también", dijo López.

El goleador es un imán para el barrio, que incluso le dedicó una bandera con su cara y su nombre que puede verse en cada partido de Villa Española. Es por eso que el delantero quiere retribuir el cariño y su participación no se limitará a la pelota. El futbolista tiene la intención de poner en práctica un programa social que involucre al barrio con el club y utilizar al fútbol como instrumento de convivencia más allá del resultado.

"La idea de integrar al club con el barrio en un programa social es una decisión pensada desde hace mucho tiempo. Lo tengo en la cabeza, sé cómo lo quiero ejecutar pero todavía no lo pude poner en práctica porque mi vuelta al club es muy reciente, aunque como digo siempre, yo, del Villa no me voy nunca".

Hace algunos meses López formó parte de la cuadrilla de obra que renovó la sede del club y armó un centro social en el barrio.

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Cuando Villa Española, con su antiguo presidente, le comunicó que no seguiría en el club, el futbolista meditó el retiro. Sin embargo sabe mejor que nadie que la cabeza es rehén del corazón: "Yo no quería jugar más, estaba como asumida esa idea del retiro. Sin embargo siempre dije que iba a estar para lo que el club necesitara. Me llamó el nuevo presidente, me pidió el entrenador y yo volví porque el Villa es mi vida. Mi familia nunca me puso reparos porque saben las locuras que tengo y el amor hacia el club".

López sabe que puede jugar sus últimos partidos, pero no le pone plazos al disfrute y a la responsabilidad de comandar el barco: "El fútbol es una muerte súbita, se termina y yo no tengo un plan definido. Cuando me retire voy a ir a ver al Villa con mi mujer, mi hija, mis hermanos, mis viejos y mis vecinos. Me pondré a estudiar algo, yo qué sé. Lo que sé es que no quiero seguir ligado al fútbol como proyecto, si al club, pero con un trabajo social".

Santiago López

Entre goles y rocanroles, la necesidad de inculcar valores es lo que moviliza al goleador: "Cuando arranca el sueño del fútbol a los 18 años lo primero que te venden es que vas a ser millonario y yo jugaba para comprarme mi casa porque mis viejos no tenían. Al tiempo me compré la casa, después me di cuenta de que era un mercenario guardando plata en un banco y nunca quise serlo. La felicidad no va por ahí, tener plata para ser más rico en el cementerio no es para mí. Siempre me cuestioné la situación de jugar en el exterior porque vivís en una burbuja. En Guatemala la pasé bárbaro, pero lo único que hacía era guardar plata en el banco mientras mis viejos envejecían y se perdían de ver crecer a mi gurisa. En ese momento decidí volver a Uruguay".

Pese al cambio de autoridades, los funcionarios se mantienen. Damián Santín sigue siendo el coordinador deportivo del club mientras que Ronald Ramírez, el exfutbolista de Wanderers y Peñarol entre otros equipos, sigue al frente de la utilería.

Ramírez fue protagonista de la serie "Un corazón al viaje del fútbol" que Referí hizo sobre los utileros del fútbol uruguayo y allí contó dos anécdotas que pintan de cuerpo entero el carácter del Bigote López: "Acá el Bigote López es una institución. Hace obras sociales en la sede, siempre está cerca. Ayuda mucho al club. Nació acá y quiere al Villa".

Consultado sobre las arengas de vestuario, Ramírez cerró: "Termina el primer tiempo en un partido que perdíamos 2-0 y el equipo estaba tibio, no tenía respuesta. Llegó al vestuario el Bigote y empezó a patear las cosas, dio vuelta todo. Gritaba y me acuerdo que casi se agarra a las piñas con uno. La gente con él tenía adoración, pero si tenía que gritarle algo le gritaban. Una vez lo vi ir a la tribuna a encarar a la gente. Bigote no tenía problemas en agarrarse a las píñas con cualquiera".

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