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11 de abril de 2011 19:05 hs

La gripe porcina representa el estallido de otra burbuja más.

La más reciente esperanza en desinflarse tiene que ver con la capacidad del mundo para sobrellevar el riesgo ocasional de una pandemia. Lo hicimos con el SRAS en el 2003 y la gripe aviar en el 2005. Eso fue antes de la gripe porcina y la declaración de la Organización Mundial de la Salud de que no era contenible. Olviden las mascarillas de cirujano. ¿Qué les parece una máscara de gas?

Ahora la pregunta es si esta enfermedad se transformará en un desastre internacional que arrase los mercados.

El futuro del Asia también se ve perjudicado por el estallido de una segunda burbuja: la de los fondos de cobertura de riesgo. Casi un 20 por ciento de los fondos de cobertura de la zona Asia-Pacífico cerraron en los 15 meses hasta marzo, y ese ritmo debe de acelerarse en las pésimas condiciones económicas actuales, según la revista londinense AsiaHedge. Si la gripe porcina es verdaderamente La Grande, los efectos de estas dos burbujas convergerán, deprimirán los precios de los activos y ahondarán la recesión.

Esto es lo menos que los mercados necesitaban. Hay algo casi bíblico en lo que está sucediendo alrededor del mundo. En serio, ¿qué más nos aguarda? ¿Una plaga de langostas? ¿Que lluevan ranas? La fragilidad de la economía mundial suscita expectativas de cómo las autoridades manejarán la gripe porcina. El menor asomo de incompetencia hará estragos en los mercados rápida y frecuentemente.

Revientan dos burbujas

Todo esto augura dificultades a la región más poblada del mundo. Es también la zona económicamente más prometedora, de la que ejecutivos empresariales en Nueva York, Londres y Johannesburgo dependen para el crecimiento y las ganancias futuros.

Al Asia, con sus enormes poblaciones, ciudades atestadas, altos índices de pobreza y desigual acceso a los servicios médicos, debe considerársela una futura zona caliente. Es por ello que si bien Ciudad de México es el epicentro, los Gobiernos asiáticos se están preparando rápidamente para afrontar posibles brotes. La vulnerabilidad de la región crecerá de modo exponencial con el paso del tiempo.

Aun sin la gripe porcina, las economías no están próximas a tocar fondo. Lo mejor que puede esperarse es que el crecimiento se estabilice a niveles muy bajos. Los programas de estímulo de unos US$2 billones en todo el mundo no bastan para compensar la destrucción de patrimonios de los últimos 18 meses. Mark Matthews, un estratega de la firma Fox-Pitt Kelton en Hong Kong, calcula la pérdida de las acciones solamente en US$30 billones.

La crisis del crédito causó el cierre de 129 fondos de cobertura de riesgo asiáticos en el 2008. Es la mayor cantidad en siquiera ocho años y más del doble de los del 2007. Otros 17 fondos cerraron en el primer trimestre de este año.

Se tambalean

Por todo el mundo los fondos de cobertura se tambalean después de haber perdido un promedio de un 19 por ciento de su valor el año pasado y tras haber retirado los inversionistas US$155.000 millones de ellos. Esta es la peor evolución de este tipo de carteras desde que la firma Hedge Fund Research Inc., de Chicago, empezó a llevar registros. Los retiros de dinero se han disparado desde el cierre de Lehman Brothers Holdings Inc. en septiembre.

La salud de los fondos de cobertura del Asia es menos interesante que las fuerzas que impulsan el crecimiento del sector. A fines del 2008, había unos 930 fondos de cobertura del Asia, según el jefe de redacción de AsiaHedge, Paul Storey. En el 2000, había unos 160. Siempre fue una burbuja en vías de reventar.

En aquel entonces, los inversionistas dijeron que la súbita prisa por establecer fondos de cobertura en Hong Kong, Japón y Singapur era un reflejo de la madurez del Asia. Eso era verdad hasta cierto punto. El fenómeno se debía más al veloz crecimiento del Asia y a sus mercados subdesarrollados. La región estaba plagada de las ineficiencias que los especuladores explotan. Para todo el que quisiera ganar dinero con las disparidades de los precios de valores semejantes tales como bonos y otros activos, Asia era el lugar obvio al que acudir.

Psicología de la manada

Luego tuvimos la psicología de la manada. De pronto había demasiados inversionistas temerarios empleando estrategias parecidas, por lo que los beneficios de cada uno se achicaban. Y cuando los mercados se dispararon alrededor del 2005, muchas de las personas que fueron a trabajar en los fondos de cobertura tenían poca experiencia práctica. “Si él puede enriquecerse, yo también” era el razonamiento que prevalecía en el sector.

Es posible que el descalabro actual deje algún provecho. Kirby Daley, estratega principal de Newedge Group en Hong Kong, dice que los gestores que sobrevivan representarán un sector más vigoroso y más diverso en materia de estrategia. Con todo, es imposible predecir en este momento cuántos quedarán.

La gripe porcina complica la trama. Preocupa mucho que las autoridades sanitarias estén rindiéndose ya en lo que a contención de la epidemia se refiere. Están centradas en el tratamiento de los pacientes y en mejorar los preparativos para los brotes. La OMS subió su alerta de pandemia al nivel más alto desde la adopción del sistema de advertencias en el 2005.

Los mercados asiáticos se desplomaron durante el brote del síndrome respiratorio agudo y grave en los años 2002 y 2003. El SRAG mató a 770 personas, cantidad que no refleja la histeria que se apoderó de la región. En realidad, el SRAG fue el equivalente médico del llamado Error del Milenio en las computadoras en 1999. Y aun así hizo estragos en las economías y mercados del Asia.

Es posible que el temor a la gripe porcina resulte exagerado. De no ser así, los mercados asiáticos probablemente tengan más dificultades en el 2009 de lo que se esperaba hace apenas dos semanas. Y es previsible que más fondos de cobertura quiebren.

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