4 de julio de 2013 16:03 hs

La zafra de lanas 2012/2013, que tanto en la plaza local como en el mercado internacional ha sido difícil de comercializar, ha generado una operativa escasa de negocios. Algunos operadores han cuestionado precisamente la información de precios que se ha generado, que consideran no resulta demasiado clara.

Si bien siempre hubo mercado para hacer los negocios, pero a precios más bajos en opinión de algunos consignatarios, desde el sistema cooperativo en esta oportunidad no se informó de los precios abonados a los productores, por entender precisamente que el mercado de esta última zafra ha sido muy complejo en cuanto a la divulgación de los precios.

Central Lanera Uruguaya (CLU) informó en un comunicado que existió “escasa información de negocios realizados en la plaza. Adicionalmente los que se publicitaron tenían un claro sesgo hacia arriba, haciendo difícil tener elementos objetivos para conocer los precios de lotes promedio a lo largo de la zafra”.

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La CLU, que informó a sus productores en reuniones internas de la institución sobre los precios logrados por la cooperativa en sus negocios de exportación, señaló que las cotizaciones alcanzadas en la plaza local y en el exterior son inferiores a los de las dos zafras anteriores, donde se obtuvieron los máximos precios de los últimos 20 años”.

Agrega que la colocación en el exterior también se enlenteció, fruto de la crisis europea y el enlentecimiento de la economía china. En lo local, se estima que un 30% de la zafra estaría aún en manos de los productores, lo que habla de las dificultades de la zafra”.

La CLU señaló algunas características de la zafra que la cooperativa cerró la semana pasada y que calificó de “mercado trabado y de poca venta”: descenso en los precios del mercado internacional en torno a 15 %, en promedio; caída de las lanas uruguayas, como sucede siempre en un mercado en baja; compras mínimas de lana por parte de los clientes del exterior frente a la incertidumbre del mercado; una inflación en dólares en torno al 20% hasta el mes de mayo, que encareció todas las etapas en el procesamiento de la lana: fletes internos, barracaje, lavado y peinado, costos administrativos, etcétera.

Desde el Secretariado Uruguayo de la Lana (SUL), la responsable de información de mercados, María de la Paz Bottaro, informó a El Observador Agropecuario que al cierre de zafra 2012/2013 –a junio pasado– el indicador de referencia del mercado australiano IME cerró a la baja en US$ 0,976 por kilo base limpia. En promedio, el IME se ubicó en US$ 1,065, un 13,8% menor al promedio de la zafra 2011/2012 (US$ 1,237) y 6,9% menor respecto al promedio de la zafra 2010/2011 (US$ 1,144).

Según la analista, la zafra local se inició con precios por encima de los valores con los que finalizó, “si consideramos solamente las referencias de precios en base a información recabada por SUL semanalmente (los precios que se incluyen son de lotes acondicionados grifa verde y celeste, sin ponderar, sin incluir subproducto expresados en dólares americanos por kilo base sucia)”.
Además, “la característica del mercado local en esta zafra ha sido de una baja operativa, sobre todo en el último período de abril a junio, reflejo asimismo del mercado internacional y de la incertidumbre de las economías de los principales países donde se comercializa la lana”.

Bottaro agregó que al cierre de las exportaciones para el período junio 2012 a mayo 2013 (se está procesando el cierre del mes de junio), ingresaron al país $ 361 millones del rubro ovino (lanas y productos de lana, carne ovina, pieles ovinas, ovinos en pie y grasa de lana y lanolina). El 69% de las ventas al exterior de los productos del rubro ovino correspondió a la lana y productos de lana, que totalizaron US$ 249.5 millones”.

Corriedale a US$ 3,10 y Merino a US$ 6,20


lll El presidente de la Unión de Consignatarios y Rematadores Laneros del Uruguay, Ricardo Stewart, admitió a El Observador Agropecuario que la zafra lanera que acaba de culminar al 30 de junio pasado fue complicada para canalizar los negocios, pero afirmó que siempre hubo mercado para vender dentro de determinados niveles de precios, que operaron notoriamente a la baja respecto a la zafra anterior.

El industrial explicó que el porcentaje de la lana de la última zafra que todavía está en mano de los productores es de alrededor de 20%, en función de que se han ido concretando algunos negocios y por lo tanto ha bajado el volumen, que hace unos meses se estimaba en 30%.

Stewart comentó que la última zafra fue “complicada, pero en todo momento hubo precios para las distintas categorías de lana que se ofrecieron en el mercado y el productor por lo tanto podía vender en el momento que quisiera”.

Según el empresario, “en todo momento hubo precio y demanda, con picos de precios para lanas Corriedale de US$ 3,50 el kilo primero, luego en enero bajó a US$ 2,90 con pocas operaciones, para terminar la zafra en US$ 3 a US$ 3,10 el kilo. El consignatario afirmó que si bien fue una zafra dificultosa porque el mercado estaba operando a la baja, siempre existió la posibilidad de colocación para los distintos lotes que se iban ofertando. Cuando no hubo negocios fue porque el productor encontraba que en ese momento no le convenía vender. Precisamente, en estos momentos esos lotes que quedaron sin vender se están negociando en un rango que oscila de US$ 3 a US$ 3,10 el kilo en lanas Corriedale y US$ 6 a US$ 6,20 el kilo en vellones Merino.

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