The Sótano > OPINIÓN

La vida, un misterio a diario

Hay momentos en que la vida parece estar gobernada por extrañas coincidencias

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21 de diciembre de 2018 a las 05:04

Pasan cosas en la vida que nadie sabe bien por qué pasan.  El lunes pasado, un viajero estadounidense que se disponía a viajar a Uruguay me escribió para decirme que a  las 15.20 miró su teléfono celular para saber el estado del tiempo en los lugares por donde iba a pasar y descubrió una sorprendente casualidad. En Bryan, Texas, ciudad donde reside y que está ubicada a dos horas al oeste de Houston, ciudad de cuyo aeropuerto principal iba a salir su avión, en Miami, donde tomaría el avión que lo llevaría a Montevideo, y en la capital uruguaya, la temperatura a esa hora era la misma, 69 grados Fahrenheit.

Considerando que en las dos primeras ciudades está por llegar el invierno, que Miami suele tener temperaturas tropicales casi todo el año, y que en Montevideo el verano llega el sábado 21 de diciembre, pensó que se trataba de un error del sitio informativo a donde había entrado a buscar la información. Pero no. En otros sitios conteniendo información sobre el clima era igual; a la misma hora, la temperatura era la misma en las cuatro ciudades mencionadas. Conociendo que la realidad raras veces da respuestas a las preguntas que surjan, sean estas grandes o pequeñas, prefirió evitar adentrarse en la lógica del asunto, pues difícilmente la encontraría. Además, también los números hacen bromas. Se entretienen con la vida humana.

Semanas antes, un amigo quedó sorprendido por la inquietante casualidad que había experimentado. Vive con la cabeza metida en su trabajo, por lo tanto, no es de mirar el reloj en forma seguida. El martes, miércoles y jueves de una de las semanas del mes de octubre miró su reloj, y en las seis veces eran las 9.20. Cuando llegó a la sexta se alarmó, y esperó a que llegara el sábado para ver si la casualidad volvía a repetirse. Y, aunque él no pudiera creerlo ni yo tampoco cuando me lo contó, la situación volvió a repetirse. El sábado se levantó y lo primero que vio fue el reloj de la cocina marcando las 9.20. Había planeado ir a jugar al tenis con su hijo, pero prefirió pasar el día en su casa, temeroso de que el destino estuviera diciéndole algo que racionalmente no podía entender. Si lo dijo, aun no pudo saber qué.

Años atrás, un hombre intentó suicidarse en dos ocasiones distintas, tirándose desde las cataratas del Niagara. En ambas falló. Es un caso inexplicable. También lo es el del niño que se cayó del piso 15 de un edificio y salió ileso. Las deducciones a ojo trataban de explicar el hecho diciendo que se había salvado por haber caído en el techo de un auto. Las leyes de la física pueden explicar muchas cosas de la vida humana, pero no la causa verdadera por la cual algunas cosas suceden, pues la realidad nunca presenta una lógica aparente que permita ser interpretada.

El hombre que se salvó dos veces y el niño que cayó de las alturas, ¿se salvaron porque a esa hora, ese día, los números se habían alineado para cambiar las intenciones del destino? ¿Se habrán convertido ellos, las mudas cifras, en el propio destino? Hay en la vida extrañas coincidencias y simultaneidades que tienen a los números insinuando escenarios que desconocemos, y por eso podemos hacer conjeturas con ellos.  Por cierto, el viajero llegó a Montevideo sin problemas, y mi amigo ha vuelto a jugar al tenis con su hijo todos los sábados de mañana.

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