El año pasado, la banda Sonic Youth vino por primera vez a Uruguay. Llegó en un contexto particular: el de la incertidumbre. Hasta el día de hoy sus miembros no se animan a afirmar qué pasara con el futuro de la banda luego que sus dos pilares, Thurston Moore y Kim Gordon se divorciaran. Un “descanso por tiempo indefinido” es como se define este momento.
Cada uno se embarcó en proyectos paralelos. Moore editó su disco Demolished Thoughts, mientras que recientemente se anunció que se uniría a un supergrupo de black metal. Gordon, por su parte, no ajena al mundo de la moda, desarrolló una línea de ropa junto a la marca francesa Surface to Air. Y ambos lanzarán en unos meses un disco en colaboración con Yoko Ono, YOKOKIMTHURSTON.
Pero no son los únicos que siguieron adelante. Su guitarrista Lee Ranaldo también se embarcó en un trabajo solista. Este año editó Between the times and the tides, su primer disco como cantautor, pero no su primer trabajo discográfico en solitario.
Con una larga carrera como músico, lanzando discos experimentales y realizando exhibiciones de arte junto a su esposa Leah Singer, Ranaldo es algo así como el secreto guardado detrás de los colosos que lideran su banda de toda la vida.
Between the times and the tides fue un proyecto que en palabras de su autor, nació de forma “orgánica”. Las primeras canciones surgieron entre el guitarrista y su instrumento acústico. Un show en solitario en el sur de Francia abrió “una especie de canilla y las canciones comenzaron a salir”, dijo Ranaldo en conversación con El Observador.
Esa condición orgánica significa que las cosas sucedieron sin ser planeadas. Luego de las primeras canciones, su idea fue “grabar un disco muy simple, cantando y tocando la guitarra acústica. Mientras grababa en el estudio, una cosa llevó a la otra. Steve Shelley –actual baterista de Sonic Youth– estaba por ahí y le pedí que grabara algunas baterías”.
A él se sumaron el segundo baterista de Sonic Youth, Bob Bert, sus “buenos amigos” Nels Cline, de la banda Wilco, y John Medeski. También el bajista Jim O’Rourke y su colaborador de años, Alan Licht.
“Ellos construyeron de la nada, desde el mismo comienzo de las canciones hasta el producto final. Fue todo una progresión natural, nada fue forzado. Todo cayó en su lugar en su momento determinado”, explicó.
Ranaldo afirma que la elección de colaboradores entre sus conexiones cercanas, fue lo mejor para realizar este disco. “No es muy regular para mí hacer un disco cantando canciones mías; por eso quise crear un ambiente cómodo en el estudio, con amigos cercanos que me apoyarían con lo que intentaba hacer y que contribuirían con buenas cosas”.
El resultado fue un disco, que lejos de ser un proyecto en solitario, es un disco “de banda”. Y eso no es algo de lo que Ranaldo reniegue. “Este es el disco que siempre quise hacer”, concluyó.
Estas diez canciones que conforman Between the times and the tides encuentran sus raíces en el rock, pero con sus firmes tonos acústicos –que se mantuvieron de esos primeros demos– se inclina con fuerza hacia el pop. Es un disco afable para la escucha, y que puede intrínsecamente relacionarse con las canciones menos distorsionadas de su banda madre.
Sin embargo, Ranaldo no restringió su trabajo a la música. Desde joven se dedicó también al arte pictórico. Esta inclinación se refleja en este mismo disco.
El arte de tapa del álbum retrata parte de la obra Walking Men 99 de la artista Maya Barkai, mientras que el video de su primer corte, Off the wall, incorpora imágenes de la instalación fílmica de David Linton.
“Yo diría que soy un artista que trabaja mucho con música. Yo estudié pintura en la Universidad; hice música, arte y escritura toda mi vida, esas son las tres áreas en las que trabajo. Siempre estuve muy activo como artista visual”.
Actualmente, además de llevar a cabo exhibiciones de dibujos en Bélgica y esculturas en República Checa, su arte lo llevó en abril pasado a Belo Horizonte, donde realizó junto a Leah Singer la presentación de su proyecto Sight unseen, que reúne las características de instalación audiovisual y performance musical. “Para mí no hay una distinción entre las diferentes áreas del arte. Es todo parte de uno”.
Ranaldo recordó con calidez lo que fue su primer y único show de Sonic Youth en Uruguay.
Pero a pesar de su satisfacción, tanto sobre él como en Lima, donde también tocaban por primera vez, un ambiente “turbulento” se condensó sobre ellos. “Sabíamos que después de eso íbamos a parar por un tiempo”, dijo.
Lo cierto es que con su nuevo proyecto espera visitar el continente pronto. “Me gustaría mucho. No sé exactamente cuando, pero recién estamos comenzando la gira”. Pero afortunadamente el deporte interviene a favor. “El plan con mis hijos es ir a Sudamérica en 2014 para tocar algunos conciertos y ver el Mundial de Fútbol”.