Es el 30 de junio de 2018. Estoy en la sala de prensa del estadio de Sochi en la previa de Uruguay-Portugal, octavos de final del Mundial de Rusia. Hago tiempo antes de ir a la cancha a ver a la celeste ante Cristiano Ronaldo y compañía. Por la tele están dando Argentina-Francia que juegan en Kazán. Los argentinos pasan a ganar 2-1 tras un asombroso cierre de primer tiempo. Un golazo de Di María de larga distancia, otro de rebote de Mercado. Pero en el complemento se desploman ante el ímpetu adolescente de Kylian Mbappé.
Antes viene el golazo de Benjamin Pavard tras desborde de Lucas Hernandez. El mejor gol del Mundial que levantó gritos y aplausos de los periodistas presentes en aquella sala regada de aire acondicionado. Desborde de un lateral y gol de tres dedos del otro. Toda una muestra de fútbol-valentía.
Hay dos periodistas argentinos viendo el partido al lado mío. Cuando la derrota se consuma uno lanza una sentencia: “Pensar que antes de asumir (Didier) Deschamps se entrevistó con Carlos Bianchi para preguntarle qué tiene que tener un equipo ganador y Bianchi le dijo que se necesita tener un equipo mentalmente fuerte. Pero nosotros somos tan vivos que a Bianchi nunca le dimos la selección”.
Los argentinos venían cascoteados por un 3-0 a Croacia que pude ver en vivo en Nizhny Novgorod entre lluvias de cerveza y puteadas de periodistas a Willy Caballero por su increíble error en el gol de Ante Rebic. El entrenador era Jorge Sampaoli.
El Virrey Bianchi, por su parte, había sido candidato a dirigir a la selección de Francia junto con Deschamps que asumió el cargo tras comandar a Mónaco, Juventus en el año que tuvo que jugar en Serie B como castigo a comportamientos institucionales antideportivos (2006-2007) y luego a Olympique Marsella.
1- Entrenador ganador
Deschamps es la primera gran razón para que Francia pueda ser campeón mundial.
AFP
Didier Deschamps, ganador
Armó un equipo ganador y muy equilibrado. Defiende con solidez y tiene varias vías para llegar al gol.
Es un técnico ganador. Campeón mundial como entrenador y jugador, campeón de Champions con Marsella y Juventus, campeón de Europa con la selección, entre otros tantos títulos.
2- Mbappé, una flecha
Con 23 años, Kylian Mbappé se propone batir todas las marcas del fútbol francés. En este Mundial suma cinco goles y ya tiene nueve en total.
AFP
Mbappé, imparable
En Rusia le hizo dos goles a Argentina y le cometieron un penal.
Ahora es más jugador. Sabe cuándo asociarse y cuándo lanzarse como una flecha en profundidad. Hace daño en las diagonales y tiene una gran pegada.
Junto con Lionel Messi es la gran figura del Mundial.
3- Griezmann, un todocampista
¿De qué juega Antoine Griezmann? En Rusia 2018 jugaba por atrás del 9, Olivier Giroud, como segundo delantero. En Qatar, Deschamps lo reconvirtió en volante interior.
Franck Fife / AFP
Griezmann, el volante
Contra Australia, en su debut, su mapa de calor fue el que lo vio moverse en posiciones más ofensivas. Con el correr del torneo se fue retrasando. Pisó menos el área rival y más su propio campo. En algunos tramos de partidos terminó jugando de doble 5. No se ruboriza para meterse en el área propia, despejar y defender como un obrero más.
El equipo siempre por encima de la individualidad. La técnica al servicio del colectivo. La disciplina táctica para hacer mejor a Francia. Es uno de los grandes secretos del equipo.
4- Solidez defensiva
Es muy difícil hacerle goles a esta selección de Francia. Ya lo fue en Rusia con el bloque central Varane-Samuel Umtiti. Y lo es ahora. Tomó cuatro en seis partidos. El cierre del juego ante Marruecos es una clara demostración de ese poderío en la retaguardia.
Todo comienza con un gran golero. Hugo Lloris no será de los mejores del mundo. Pero siempre da su mejor versión cuando Francia lo necesita en momentos quemantes de los partidos.
EFE
C'est un avión? No, es Lloris
Contra Uruguay, en Rusia, hizo la diferencia. La pelota que Fernando Muslera no le pudo sacar a Raphael Varane, él se la sacó a Martín Cáceres; cabezazo de pique al suelo.
En Este Mundial sigue a ese nivel.
5- Mentalidad ganadora
Es la gran fortaleza que tiene esta selección.
Mucho se habló de la maldición del campeón antes de empezar el torneo. Esa maldición se había devorado a Francia en 2002, a Italia en 2010, otra vez a Francia en 2014 y a Alemania en 2018. En Qatar los galos pasaron el grupo sin apremios y Deschamps, inteligente, le dio descanso a sus titulares para jugar ante Túnez.
La mayor virtud de los galos fue la fortaleza exhibida a partir de bajas que parecían ser indisimulables.
N’Golo Kanté y Paul Pogba era la gran fortaleza del equipo campeón de 2018. Ninguno de los dos llegó al Mundial a causa de lesiones.
En los primeros minutos del primer partido se lesionó el lateral izquierdo titular, Lucas Hernandez. Su hermano Theo tomó su lugar, disimuló su ausencia y hasta abrió el camino del triunfo ante Marruecos participando antes en otros goles.
EFE
Theo Hernandez
Eso permitió que Aurelien Tchouameni demostrara que es uno de los mejores mediocentros del mundo y ratificó por qué Real Madrid pagó una millonada a Mónaco por su pase.
EFE
Tchouameni, patrón del medio
La modificación del sistema táctico fue articulada por un notable Griezmann y en ofensiva apareció en toda su dimensión goleadora Giroud.
AFP
Giroud, 9 ahora con gol
Así, la baja de Karim Benzema, flamante Balón de Oro, quedó atrás, como había quedado también en 2018.
Ahí Giroud no marcó y estableció una curiosa marca: Francia fue el primer campeón sin que su centrodelantero marcara goles en todo el certamen. Ahora ya lleva cuatro.
En Rusia 2018, Francia demostró que no se necesita ser un mega equipo para ser campeón. Solo se necesita ser el que mejor ataca y el que mejor defiende. Ser una equilibrada fortaleza de destrezas futbolísticas en óptimo estado físico. Este equipo nunca va a deslumbrar desde el estilo como lo hizo España ante Costa Rica. Pero ya sabe cómo ser campeón y ahora va por Argentina que también tiene ese equilibrio funcional y un genio en romper equilibrios, como Messi. Será un partidazo.