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Las fake news enturbian el debate electoral en Brasil

La cantidad de noticias falsas o engañosas vinculadas con la elección presidencial de octubre se cuadruplicó y tienen como blanco al expresidente y candidato Lula da Silva

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02 de julio de 2022 a las 05:03

A tres meses de las elecciones presidenciales en Brasil, y cuando la última encuesta de Datafolha le otorga a Luiz Inácio Lula da Silva el 47% de intención de voto frente al 28% de Jair Bolsonaro para la primera vuelta, la desinformación inunda las redes sociales y desvirtúa el debate político.

Entre enero y junio pasados, el número de noticias falsas o engañosas verificadas que se relacionan con la disputa electoral se cuadruplicó, según Comprovoa, un colectivo de verificación colaborativa formado por 42 medios de comunicación que incluye a la agencia de noticias AFP. "Los contenidos sobre las elecciones pasaron a ocupar el espacio antes dominado por la pandemia”, señala Sérgio Lüdtke, coordinador Comprova.

Aunque las noticias falsas o engañosas vienen ganando espacio en las redes desde hace tiempo, este año la tendencia adquirió matices particulares con la aparición de nuevas plataformas sociales y una desinformación cada vez más compleja. "La pandemia, probablemente, fue un período de prueba para estos grupos que comparten desinformación y terminaron convirtiendo a la pandemia en un asunto político", indica Lüdtke.

Según Joyce Souza, especialista en Comunicación Digital de la Universidad de Sao Paulo, la desinformación adquirió con el Covid "una nueva forma que permea la política, la economía y la ciencia". Los contenidos sobre los próximos comicios que se vienen viralizando desde principios de este año buscan, principalmente, sembrar la desconfianza en el sistema electoral, planteando dudas sobre las encuestas y la votación electrónica.

El voto electrónico, que se implementa en Brasil desde 2000 con el objetivo de evitar el fraude, ha sido puesto en duda, aunque sin aportar pruebas, por el presidente ultraderechista Bolsonaro, quien aboga por la implementación de boletas de papel y el recuento manual, un procedimiento largamente cuestionado por casi todo el sistema de partidos políticos durante años.

Más fakes y más sofisticadas

Ya los comicios presidenciales de 2018 fueron una muestra de la capacidad de multiplicación de las publicaciones falsas y/o engañosas. También de su potencial para impactar en las decisiones del electorado. Sin embargo, entonces, a diferencia de lo que sucede en la actualidad, la información volcada podía verificarse más o menos con facilidad contrastándola con fuentes confiables.

"Lo que vemos hoy son contenidos que no son necesariamente falsos en sí mismos, pero que llevan a interpretaciones engañosas", señala Lüdtke. Así sucedió con un tuit en mayo pasado que ponía en duda la credibilidad de una encuesta de intención de voto por haber entrevistado "solamente" a unas 1.000 personas. Aunque los datos eran correctos, la conclusión no lo era, dado que una muestra de este tamaño es suficiente para hacer inferencias estadísticas, según explican los especialistas.

Estrategias como esta dificultan la verificación de la información y, con frecuencia, hacen que el contenido distorsionado se transmita más fácilmente, especialmente cuando busca despertar emociones, explica Souza. "Una de las estrategias del complejo escenario de la desinformación es generar dudas en el usuario de las redes, mezclando tanto las cosas que el receptor ya no sabe en quién confiar", resume Pollyana Ferrari, especialista en Comunicación y coordinadora de la red PUC Check.

Desde las elecciones de 2018, algunas plataformas ganaron popularidad entre los brasileños, como Telegram y las aplicaciones de video TikTok y Kwai, que permiten difundir contenido visual velozmente mediante ediciones simples. Sucedió con un video que parecía mostrar a los hinchas de la selección brasileña gritando "Lula, ladrón" en un estadio repleto. Las imágenes fueron vistas más de 100 mil veces en solo una de las publicaciones, que preguntaba: "¿Este es el líder de las encuestas?". El audio había sido cambiado con una herramienta de edición de TikTok.

Para Ferrari, este tipo de uso de TikTok es uno de los sellos distintivos de la ola de desinformación actual, ya que las acusaciones adquieren apariencia de entretenimiento. "Como un virus, la fake contamina los oídos, distorsiona la visión, se instala en la mente y se esconde en la risa del meme, que siendo tan inofensivo termina siendo un vector de transmisión de desinformación", explica Ferrari.

La situación ha tomado tanta trascendencia que el Tribunal Superior Electoral publicó recientemente un documento donde advierte que "la información falsa o descontextualizada afecta los juicios de valor, haciendo que las personas decidan en base a percepciones erróneas de la realidad". Souza señala que estos contenidos "destruyen el debate racional y hacen prevalecer el odio sobre el debate público". Esta desinformación sofisticada, concluye Lüdtke, tiene un efecto perdurable que "probablemente permanece durante mucho tiempo en amplios sectores de la sociedad".

Ley de Fake News

Ante el complejo panorama, el diputado del Partido Comunista de Brasil (PCdoB) Orlando Silva, presentó una amplia iniciativa que, además de impulsar que las grandes plataformas remuneren el contenido periodístico que reproducen, exige a las redes sociales una mayor transparencia. El proyecto, conocido como “Ley de Fake News” propone penas para quienes propagan intencionalmente noticias falsas.

En la transmisión en vivo que realiza todas las semanas en las redes sociales, Bolsonaro -quien junto a sus hijos y aliados políticos ha sido objeto de una investigación judicial por supuestamente propagar noticias falsas- rechazó el proyecto, al que considera como “el inicio de la censura en Brasil". Bolsonaro agregó que, si fuese diputado, cargo que ocupó durante casi tres décadas, "ni lo leería" porque, según dijo, “todo lo que viene de los partidos de izquierda no vale la pena".

En lo inmediato, la iniciativa de Silva tuvo 249 votos favorables y 207 negativos y no alcanzó la cantidad requerida (257) para su tratamiento con carácter de urgente, por lo que seguirá los plazos normales de aprobación, según informó la Cámara de Diputados. De ser aprobada, la normativa se aplicará a los proveedores de redes sociales, herramientas de búsqueda y mensajería instantánea que superen los 10 millones de usuarios registrados en el país, un 5% de la población. Por lo pronto, si se aprueba, no será antes de las elecciones.

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