5 de julio de 2020 12:05 hs

Padres que se reencontraron con sus hijos, trabajadores que finalmente pudieron viajar al destino laboral y un diplomático que en las próximas horas será el canciller de la República. Estas historias llegaron con el primer vuelo comercial de Iberia que aterrizó en Montevideo desde que el gobierno decretó el cierre de fronteras producto de la emergencia sanitaria por coronavirus.

Eran cerca de las siete y media de la mañana cuando el Airbus A330/200 tocó la pista de aterrizaje del Aeropuerto Internacional de Carrasco, cuya actividad se vio seriamente afectada por las restricciones de la pandemia. En las últimas semanas, los únicos vuelos que pasaron por el aeropuerto son los que conectan a Montevideo con ciudades como San Pablo y Santiago de Chile, además de algunos otros de tipo charter.  

Para esa hora, unas 40 personas —con tapabocas y control de temperatura previoempezaron a llegar al hall del aeropuerto, esperando reencontrarse con familiares y amigos.

"¿Los puedo abrazar?", le preguntó un padre emocionado a una funcionaria de la aerolínea, que le venía a entregar a sus dos hijos, menores de edad, que acaban de llegar desde Madrid. "Yo no le voy a decir que no", le dijo la mujer con una sonrisa y acto seguido el hombre y sus dos hijos se fundieron en un abrazo. 

Más noticias

Diego Battiste

La espera en la mañana del domingo se hizo más larga de lo previsto, ya que a los tradicionales trámites de migraciones y control del equipaje se le sumaron los del coronavirus.

Es que el Ministerio de Salud Pública (MSP) instaló en los últimos días un puesto de control para monitorear el ingreso de extranjeros al país, así como el de uruguayos que llegan desde afuera. Según la última disposición del gobierno, el ingreso al país sólo se puede dar por causas justificadas (motivos laborales o de reunificación familiar) y no por fines turísticos.

Quienes bajan del avión deben pasar por el puesto de control del ministerio, que monitorea —desde el punto de vista sanitarioel ingreso de las personas al país.

Todos deben firmar una declaración jurada y demostrar que no son portadores de covid-19. Para eso se debe entregar constancia de un resultado negativo en las últimas 72 horas. En caso de no contar con el estudio, se debe pasar en el aeropuerto por un hisopado rápido para conocer el veredicto. La espera estimada es de dos horas y los estudios se hacen por tandas.

Si el resultado de ese test es negativo, las personas deberán cumplir con una cuarentena obligatoria de 7 días y volver a hacerse el test en esa fecha, algo que también rige para los que llegan con un resultado negativo desde el lugar de origen. Salinas, dijo que en caso de descubrir un caso positivo de covid-19 al llegar al país se harán las "recomendaciones médicas y el seguimiento clínico" correspondiente.

Diego Battiste

Salinas señaló que está previsto coordinar acciones con el Ministerio del Interior para controlar el cumplimiento de la cuarentena, ante la inminente llegada de cada vez más extranjeros al país. "Si hay que llevar a la Fiscalía, se llevará. Y van a estar vigilados, sí. No por el Ministerio de Salud Pública, porque no tenemos personal policial sanitario, pero muy probablemente por la policía y los efectivos que sean necesarios. La cuarentena es un tema de responsabilidad personal y social", dijo. 

Buena parte de los pasajeros que llegaron al país el domingo desde Madrid contaban con un resultado negativo previo. Tal fue el caso de Bustillo y de varios otros viajeros.

Salvador, un marino español, contó a El Observador que tenía el viaje programado desde hace al menos tres meses pero debió suspenderlo por las restricciones de frontera impuestas por la pandemia. "Vengo a relevar a mis compañeros que ya llevan seis meses. Menos mal al día de hoy empieza a recuperarse la movilidad y pudimos viajar".

El barco en el que trabaja recala regularmente en Montevideo. Consultado acerca de los controles, Salvador señaló que el vuelo viajó completo, por lo que fue "imposible" mantener las distancias físicas de seguridad recomendadas. "Había gente con barbijo, no al cien por ciento pero sí prácticamente. Pero no es una cosa personal, es de todos", afirmó. En su caso, llegó al país con una prueba negativa dada a conocer en las últimas 48 horas. 

Diego Battiste

Al igual que Salvador, Antonio y Javier —también españoles— llegaron al país para embarcarse. Ambos son observadores pesqueros y viajarán a las Islas Malvinas (o Falklands, según el interlocutor) para cumplir con compromisos laborales. Tenían previsto viajar antes, pero también la pandemia frustró sus planes.

Los dos cumplieron rápido con los controles sanitarios, a diferencia de sus compañeros de tripulación, que por no tener un hisopado previo debieron esperar las dos horas para conocer el veredicto.

También llegaron pasajeros desde Italia. Acremi es uno de ellos y contó a la prensa al bajar del avión que llegó al país para "montar una fábrica de ferrocarriles" en Florida. La italiana Wegh Group, especializada en tecnología ferroviaria, había anunciado hace meses su instalación en el país para abastecer a la obra del Ferrocarril Central, que trasladará la producción de celulosa de la segunda planta de UPM.

"Fue un viaje muy difícil", dijo en un español forzado. Respecto a la situación de Uruguay, agregó que el país "no tiene problemas" y "está bien" teniendo en cuenta el panorama mundial del coronavirus. También él —al igual que el resto de sus compañeros— contaba con un hisopado negativo previo. El hombre, al igual que los demás, se comprometió a cumplir con la cuarentena.

Te Puede Interesar

Más noticias de Argentina

Más noticias de España

Más noticias de Estados Unidos