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21 de diciembre de 2016 5:00 hs
Compinche de los jugadores a los que brinda libertad a la hora de elegir la vestimenta o las caravanas. Defensor de los delanteros que se sacrifican por el equipo. Leo Ramos llega a Peñarol con determinadas normas en las que no transa. En sus equipos no se pueden mirar los partidos. Se debe presionar como prioridad número uno con una premisa: que el defensa rival no tenga paz.

Luego de acordar su desembarco en Peñarol los hinchas se preguntan qué Leo Ramos se encontrarán. ¿El de los pantalones chupines y la caravana? ¿El que plantea los partidos con la única misión de ganar? ¿El que apuesta a los jóvenes?

Ramos deberá trasladar su idea a un nuevo plantel. Tomará contacto con jugadores que, si bien tiene estudiados, nunca trabajaron con él.
Hay cosas que el nuevo conductor de Peñarol tiene claras, como la presión alta. El DT es propenso a recuperar la pelota lo más rápido posible en territorio ajeno.

"En un equipo como el nuestro los primeros defensores son los puntas que te corren hasta lo último, y saben los defensores rivales que no pueden jugar porque los van a correr. A partir de ahí todos se sacrifican", reveló Ramos a Referí hace unos meses.

Si trasladamos la idea a Peñarol podemos llegar a concluir que Junior Arias entiende del negocio. Convivió en Liverpool con esa idea: la del delantero sacrificado.

Pero acaso su principal idea se adapta a la perfección con la exigencia de Peñarol: lo primero es ganar. Después se analiza el método. No le incomoda hacerlo con un centro y en la hora. Vale mi mismo: tres puntos.

En Danubio tuvo que pelear contra un estilo. La gente es de paladar negro futbolísticamente hablando. "Se tuvo que lograr una mentalización de todo, hasta en la tribuna. Al fútbol jugando solamente lindo no se puede ganar. Es una realidad. Es decir, el fútbol lírico es como un exponente medio vetusto, del pasado".

Ahora todo dependerá de los jugadores con los que cuente Ramos. Las posibles incorporaciones. Y las virtudes que pueda explotar de sus nuevos dirigidos. Pero que nadie se extrañe si aparecen jugadores en lugares que no están acostumbrados. Por ejemplo, Ramos se especializó en Danubio en convertir volantes en buenos laterales de ida y vuelta.

Apuesta a jóvenes

Hay otros aspectos que marcan su personalidad como su apuesta a los jóvenes del club. Fue común que en Danubio hiciera debutar a chicos de las formativas. Incluso hasta fuera de puesto.
Para ello tiene un modo de trabajar y pasa porque la Tercera división se integre al primer equipo en los entrenamientos. Fue una exigencia en su contrato con Danubio ¿Lo podrá hacer en Peñarol donde el plantel es enorme?
¿Qué le permite que la Tercera entrene con el primer equipo? "Que nosotros sabemos que cualquier jugador que pueda venir de Tercera hacia arriba va a tener el mismo nivel porque entrenó con nosotros y conoce la idea", comentó a Referí.

Juan Manuel Olivera, un exPeñarol y actual capitán de la franja, reveló que Ramos tiene llegada con los jóvenes. "Les saca un gran provecho. Trabaja, no solo la motivación, trabaja mucho en cancha. Me parece que el punto alto es sacarle jugo al plantel. Es un entrenador que te das cuenta que planifica tanto en campo como en los rivales fuera de él".
Y este es un punto que el Peñarol actual parece necesitar. Sus jugadores se caen apenas reciben el primer golpe. Un motivador puede ser importante para empezar a enderezar el barco.

Convencimiento

Si de algo pueden estar seguros los hinchas de Peñarol es que tendrán un técnico con personalidad. Leo está criado con códigos de calle. En Danubio no faltaron sus discusiones con hinchas que lo insultaban desde la platea. O la recordada agarrada con el jefe de seguridad, el Ratón, por salir a defender a su ayudante de campo Ruben Rodríguez.

Los jugadores que lo tuvieron lo catalogan de motivador. "Un técnico que tiene un convencimiento que lo trasmite, no duda sobre lo que plasma, e intenta de convencer al jugador. Unas de sus virtudes es que le llega al jugador", dijo Damián Malrechauffe.

El trato

Las presiones por ganar no le serán ajenas. En el último ciclo llegó a un Danubio con riesgo de descenso y lo sacó campeón. Acaso lo nuevo será manejar un plantel numeroso y con jugadores hechos. Ramos está acostumbrado a moverse con grupos pequeños y donde se apuesta a jóvenes.
El orden y la conducta son vitales. Si bien le gusta ser compinche de los jugadores, Ramos sabe separar las cosas. Y siempre pone como ejemplo una frase que le quedó de una gloria como Guillermo "Chongo" Escalada. "El Chongo decía que el jugador es un ser humano y no podés coartarle la posibilidad de que salga. Tiene que tener un espacio en su mente. Pero el Chongo venía y te decía: 'M'hijo, guapo de noche, guapo de día'. ¿Te gusta salir? Al otro día tenés que ser el primero a la hora de entrenar", comentó a Referí.

"Sin faltarnos el respeto tenemos una relación distinta, siempre sabiendo que hay una línea que no se puede pasar. En los entrenamientos pido más del 100% de entrega".

Y concluyó: "Hay libertad con el pelo, la ropa, las caravanas. Sí de pronto a algunos chicos jóvenes los marcamos. Es una enseñanza que les queda. Nada tiene que ver con que tengan el pelo rubio, pero se pueden equivocar y se lo hacemos notar para
ayudarlos".

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