4 de julio de 2014 16:56 hs

En San José de Carrasco, Ciudad de la Costa, tienen su taller de carpintería Luis Reyes (64) y su hijo Gerardo (38). Se han especializado en la confección de bachas customizadas de alta gama, en base a madera y un procedimiento que hace que sus productos sean únicos.

Al fondo de una impecable cabaña (construida hace 20 años por el propio Luis) se encuentra el lugar de fabricación de Bachas de los Reyes. El taller tiene capacidad para generar unos 100 lavabos de madera al mes, pero los Reyes son conscientes de que las dimensiones del mercado uruguayo para un producto de nicho no habilitan esa producción. Por eso apuestan a la internacionalización y ya han visitado Paraguay y Brasil con sus productos, y en unos días viajarán a Chile, donde les espera una intensa agenda.

Actualmente Bachas de los Reyes se encuentra en plena producción, y si bien aún esto no les permite a los emprendedores vivir exclusivamente de ello, cuenta con el apoyo de la Cámara de Industrias dentro de su programa Nuevos exportadores.

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Bachas de los Reyes fue elegida como potencial exportador, recibiendo capacitación y contactos con potenciales compradores.

Con adn de carpintero
Desde hace tres generaciones que los Reyes se dedican a la carpintería: la historia empieza con Jacobo Reyes, el padre de Luis. Gerardo comenzó a trabajar en el taller de su padre antes de cumplir 14 años, y compartía la labor con la asistencia al liceo.

La idea de generar la primer bacha de madera comenzó con un “antojo del propio Gerardo.
Tenía pocos precedentes y parecía un poco imposible. “Encolamos el primer taco, y estuvo seis o siete años oficiando de cualquier cosa en el taller”, cuenta Gerardo sobre un taco que hoy es una pesada bacha a la venta.

Hacia 2009 deciden retomar la loca idea.
El emprendimiento tenía claramente un enfoque comercial, pero también fue pensado para salir de un momento anímicamente complicado.

“Siempre nos dedicamos a la carpintería de alta gama, trabajos que duran 30 años o más. El nicho de ese mercado se empezó a achicar; los grandes clientes que teníamos ya tenían sus chalets en Punta del Este y no necesitaban más de nuestros servicios”, explicó.
Comenzaron elaborando las bachas con un máquina tipo cepillo compuesta por dos ejes.

Esta máquina originalmente no sirve para tornear la madera, pero Luis adaptó el aparato con una serie de poleas extras que permitieron controlar la velocidad (factor fundamental para lograr los mejores resultados).

Más tarde, en un chatarrero, compran una máquina proveniente de la industria tintorera y, una vez más Reyes padre “injertó” un mecanismo para transformarlo en un potente torno.

“Es una cuestión netamente genética, yo nací en una carpintería. Esta es una familia transgresora, siempre luchamos contra la física par conjugar cosas que dentro del capricho, se puedan hacer reales”, comentó Gerardo quien comparte el oficio con la pasión carnavalera, ya que es integrante de la murga A Contramano. Además se recibió de Técnico Constructor, y en estos meses se dedica a trabaja de forma independiente en plena “zafra electoral”, produciendo y planeando actos políticos.

Irrepetibles
La primer aparición en el mercado que tuvieron las Bachas de los Reyes, fue en el 2009 en el reconocido conglomerado artesanal Hecho acá. “Nos presentamos en una feria y nos fue muy bien, recibimos una mención especial y vendimos algunas unidades. Estábamos convencidos de que el producto era bueno”, rememoró Gerardo.

Si bien la marca está patentada a nivel nacional por los abogados de los Reyes, les es imposible patentar el producto en sí mismo, ya que cada lavabo varía en sus medidas y fabricación por ser un producto casi artesanal, por ende sería imposible lograr dos piezas idénticas (ver Claves en esta página).

“Si hago una bacha que tiene un milímetro de menos o de más (lo cual es muy probable que suceda) ya no sería algo válido de patentar porque serían dos productos diferentes. Igualmente nosotros asumimos el riesgo de que alguien se anime a producir este mismo producto… tenemos convicción en que lo logrado es muy bueno y creemos que es muy difícil que alguien más pueda hacerlo”, argumentó Gerardo.

El único secreto que se reservan los Reyes es el del pegamento utilizado para adherir la madera una con otra. “Lo único que podemos decir sobre el pegamento, es que no es soluble en agua”, aclara

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