9 de abril de 2012 17:51 hs

En sus más de 50 años de carrera, el cantante, poeta y compositor musical Leonard Cohen ha vivido muchas experiencias: desde el surgimiento de una voz personal a la fama de una figura internacional, de sus influyentes discos a sus relaciones con diversas mujeres, sus complejas creencias religiosas (es judío practicante y a la vez se considera zen), más sus varios escarceos con premios literarios, e incluso su nombre sonando para el pretigioso Nobel.

Pero por estos días es otra la sensación que lo acecha: Leonard Cohen tiene miedo. En concreto, de su ex mánager, Kelley Lynch.

El problema se remonta al año 2005, cuando Cohen acusó a Lynch de haberle robado una suma cercana a los US$5.000.000. Entonces, el cantautor canadiense despidió a su mánager y se inició un largo juicio, que en principio dio la razón a Cohen. Pero Lynch apeló ese primer fallo y se rehusó a pagar lo que según el juez le correspondía.

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A partir de allí, el litigio continuó, con alegatos de bancarrota por parte de Cohen, quien llegó a declarar a la revista canadiense MacClean: “Estoy devastado”, en un artículo publicado en agosto de 2005.

Acoso psicológico
En el transcurso del juicio, Kelley Lynch se mostró muy ofensiva contra Cohen. Pero es últimamente que la ex mánager del artista intensificó esta especie de campaña de “acoso psicológico”, como lo definió el propio Cohen.

Por eso, acaba de presentar una demanda contra Lynch ante la Corte de Los Ángeles, por los sucesivos llamados telefónicos y correos electrónicos que ha recibido por parte de su ex mánager.

Según declaró al diario Los Angeles Times, Cohen ha recibido numerosos mensajes de voz en su teléfono. “Muchos de ellos duraban más de 10 minutos”, dijo Cohen, según cita la revista inglesa de música NME.

En uno de esos mensajes de voz, Lynch lo amenazó explícitamente: “Tendría que ser tomado prisionero y baleado”. Esto colmó la paciencia de Cohen, que realizó la denuncia. Por si esto fuera poco, la casilla de correo electrónico de Cohen se llena diariamente de e-mails. “Hay días que son entre 20 y 30”, narró.

Su seguridad y sus nervios se pusieron a prueba.

“Cuando salgo a la calle y veo que un auto se acerca despacio, me preocupo mucho”, reconoció Cohen. Como prueba, también presentó e-mails impresos de 50 páginas que le ha mandado Lynch.

“Mi sentido de alarma ha venido creciendo con la cantidad de e-mails que me manda esta persona”, agregó. A pesar de esto, la gira europea presentando su nuevo disco, Old ideas, continúa por el resto del año

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