31 de julio 2022 - 5:00hs

La decisión de Luis Suárez, anunciada el pasado martes de noche, de venir a jugar a Nacional para prepararse para el Mundial de Qatar generó una auténtica revolución. Y no solo entre hinchas tricolores, que con su asombrosa movida en redes conmovieron al jugador con muestras increíbles de afecto, sino a nivel mundial.

En efecto, el retorno de un clase A a un fútbol que no solo no puede permitirse ni soñar esos lujos, sino que además es un exportador neto de talentos que quizá terminen siendo jugadores clase A, sacudió los principales medios deportivos.

En esos 20 días que pasaron entre que Suárez manifestó a nuestro periodista de Referí Juan José Díaz su extrañeza porque Nacional no se hubiera comunicado con él, sabiendo que estaba dispuesto a venir a jugar a River Plate argentino, y el anuncio de Suárez en un video de tener un preacuerdo con Nacional pasaron muchas cosas positivas. La reacción inmediata del presidente de Nacional, José Fuentes, pidiendo disculpas a Suárez por la “omisión”.

La campaña en Twitter que iniciaron dos días después los hinchas de Nacional con el hashtag #SuárezANacional, que pronto se convirtió en trending topic nacional. La conversación telefónica “muy positiva” que Fuentes tuvo con Suárez dos días después, cuando el jugador no cerró ninguna posibilidad.

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El redoble de esfuerzos de los hinchas ante esa pequeña ventana abierta, que llevó lo que era trending topic uruguayo a ser trending topic mundial. Allí se disparó todo. Y el presidente tricolor tuvo la corazonada de que tenía que ir personalmente a convencerlo y voló a Madrid sin tener cita concertada. La entrevista fue muy positiva.

La respuesta final se hizo esperar pero al final también fue positiva. Lo que tenía el 1% de probabilidades de éxito terminó siendo 100% éxito. Por eso, este domingo 31, Suárez será presentado en el Gran Parque Central.

Este hecho es de enorme importancia no solo para Nacional, que espera sacar réditos deportivos y quizá alguno económico por venta en entradas o ingreso de socios, y para el fútbol uruguayo, que vuelve a estar bajo la lupa mundial (hay acreditados 250 periodistas de 11 países para la presentación). Pero también es un enorme desafío para las estructuras del fútbol y en definitiva del país todo.

Implica pensar cómo se hace una presentación de un futbolista con la calidad de las presentaciones en el viejo continente, en Estados Unidos y en los países vecinos. Implica elevar la capacidad de los equipos de marketing del club, no solo para la presentación del domingo sino para el manejo de la imagen de Suárez en el tiempo que permanecerá en Uruguay, a fin de obtener el mayor rédito posible.

Implica dar un salto de calidad en todos los estamentos del fútbol –dirigentes, técnicos, árbitros– para situarse en otro nivel. Implica dejar la jugada chiquita de ir a una cancha en la que no se puede jugar razonablemente (eso incluso le está pasando al buen equipo de Boston River) para sacar una ventaja deportiva. Implica mejorar los escenarios deportivos para volver a atraer la gente al fútbol.

Implica repensar los operativos de seguridad para que ir al fútbol sea una fiesta. Implica que muchos clubes aprovechen esta oportunidad –y ojalá alguna otra que se plantee en el futuro– para elevar el producto “fútbol uruguayo” y que no vivamos exclusivamente de los réditos de la selección. Implica un nuevo desafío para los periodistas deportivos, que deben estar actualizados en muchos temas que no son exclusivamente deportivos.

Ahora hay que entender el negocio del fútbol en toda su amplitud. Implica darse cuenta de que es preciso dejar de lado ridículas rencillas sectoriales, donde cada uno tira para su lado sin que el importe la visión de conjunto. Implica, en definitiva, darse cuenta de que con ingenio, aun cuando tengamos menores recursos económicos que otros países, podemos hacer cosas grandes.

En este caso pueden haberse alineado los planetas para que Suárez decidiera volver a Nacional, pero sin la increíble actitud de la hinchada, sabiendo usar correctamente las redes sociales, y sin la determinación de la directiva tricolor, y en especial la de su presidente, José Fuentes, que no perdió la calma ni se quedó resignado ante los primeros comentarios de Suárez, esto no hubiera sido posible. 

Es la consecuencia de cambiar la altura de la vara con la que nos medimos año a año. Y es el momento de mantener la vara alta, para que no nos gane luego una cansina mediocridad que solo desaparece cuando salimos al exterior. Allí, en la mayoría de los casos, los deportistas se transforman, cambian hasta su dieta y sus hábitos de salud y compiten a otro nivel. 

Que el “caso Suárez”, con todo lo que va a implicar para los protagonistas, nos haga pensar en grande. Porque es mucho lo que se puede hacer si se actúa con grandeza de miras.

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