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27 de octubre 2022 - 18:36hs

La Comisión de Derechos Humanos y Género del Senado avanzó esta semana en la discusión del proyecto de ley que, presentado por la nacionalista Gloria Rodríguez, pretende consagrar una "participación política paritaria" en todos los cargos de representación y de gobierno en Uruguay entre hombres y mujeres. Una iniciativa que genera fuertes resistencias políticas en el oficialismo y que, además, estaría muy lejos de tener los resultados que propone, debido a las particularidades del sistema electoral nacional. 

Así lo aseguró en un estudio presentado ante esa comisión la coordinadora de Estudios Interdisciplinarios Feministas de la Universidad de la República, Niki Johnson. En ningún caso llegaría al 50% en el resultado final, tal como pretende el articulado. Incluso,  ni siquiera se llegaría un tercio en el caso del Parlamento, tal como lo consagra en los papeles la normativa vigente. 

Según Johnson si esta ley hubiera estado vigente en 2019, habría tenido un impacto reducido. La participación de mujeres se habría elevado de 20,9% a 27,1%. El impacto, señaló, es más apreciable en Montevideo y en Canelones, pero nulo en el resto del país.  Así sucede, indicó, porque en departamentos que tienen dos o tres bancas, lo habitual que que se reparta una por cada partido. Y el único lugar relevante en una lista en ese caso es el primero y es ocupado por hombres. 

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El proyecto de Rodríguez propone una paridad "vertical y explícita" aplicada tanto en listas de titulares como de suplentes, con un criterio de integración alternada y secuencial.  También que ante una vacancia definitiva, si el titular es mujer, deba ser sustituida por otra mujer.

Johnson propuso varios criterios para lograr mejores resultados. Uno sería incorporar la paridad horizontal en los encabezamientos de las listas. Una propuesta que, admitió, resultaría muy compleja en un país como Uruguay, ya que obligaría a un sector político a presentar una lista en cada uno de los departamentos sin recurrir a alianzas. Otra opción, apuntó, sería aplicar un criterio de paridad de resultados y ajustar la integración. Así, si un departamento tiene dos diputados y los dos electos son hombres, el segundo titular electo debería cambiarse por una mujer. 

Hoy en ninguno de los cargos electivos del sistema político uruguayo se alcanza una representación paritaria de hombres y mujeres. Solo en los concejos municipales, se promedia un tercio de participación. El porcentaje que, técnicamente, debería ser cumplido según la ley vigente. 

Al respecto, Johnson analizó los efectos de la actual normativa. Según sostuvo, tuvo un impacto limitado y desparejo. El mayor aumento de presencia de mujeres se ha dado en el Senado. También hubo un incremento promedial de nueve puntos en las Juntas Departamentales. En tanto, en Diputados el aumento fue mínimo. En las alcaldías, incluso, hay menos mujeres ahora que en el período pasado. 

Un senador con sangre indígena

Durante la sesión el senador Guillermo Domenech marcó la discrepancia de Cabildo Abierto con este tipo de proyectos. Por un lado, indicó, sería inconstitucional, debido a que el artículo 8 de la Constitución consagra el "principio de igualdad" y establece que "no habrá otra diferencia que la de talentos y virtudes". 

"Lo que sucede con estos proyectos es que desvalorizan la participación de la mujer", aseguró. "En mi partido, hay tres mujeres que accedieron a sus bancas como cabezas de lista". Domenech apuntó además que Cabildo Abierto tiene una ministra mujer, junto con otras que se alternan en la Cámara de Diputados. 

En su visión, esas mujeres llegaron a sus cargos porque "fueron capaces de convocar a la gente", a diferencia de otras personas que "simplemente se cuelgan en una lista detrás de alguien con gran aceptación pública". En ese sentido, se mostró partidario de eliminar las "listas sábana" y que los que lleguen el Parlamento, mujeres u hombres, sean los que tengan la mayor aceptación popular. 

Domenech insistió. Este tipo de proyectos no solo "desvalorizan" a las mujeres. "Siguiendo con esta lógica, me pregunta por qué no fragmentar la representación por religiones, por profesiones, por etnias.  ¡Menudo lío tendríamos!", dijo. El senador, que siempre reivindica su sangre mestiza, española e indígena, dijo no saber "en qué etnia" lo que tendrían que ubicar.

Una larga historia

El proyecto de Rodríguez propone modificar la "ley de cuotas" vigente desde 2009. Una ley que, según la senadora, ha sido víctima de la ingeniería electoral para no ser cumplida. Rodríguez apeló a una encuesta de 2018, encargada por ONU Mujeres y realizada por Opción Consultores, que indicó que el 70% de los uruguayos estaba totalmente de acuerdo en la necesidad de una mayor participación política de las mujeres y en un cambio en las normas actuales para ir hacia la paridad. 

En las primeras elecciones post dictadura, en 1984, todos los parlamentarios que resultaron electos fueron hombres. Treinta años después el porcentaje de mujeres recién llegó superar el 20%, con lo que la "tasa de crecimiento" fue, según Johnson, menor al 3% en cada ciclo electoral. La representación de mujeres es casi diez puntos porncentuales menos que el promedio regional. Ocupa además el lugar 93 entre 186 países.

La pugna por aumentar la participación política femenina tuvo múltiples capítulos. El primer proyecto de "ley de cuotas" fue presentado en 1988 por Alba Cassina de Nogara, cuando ocupó como suplente una banca en la Cámara de Diputados por el Partido Colorado. Nunca llegó a discutir. Lo mismo sucedió con otras dos iniciativas similares en las dos décadas siguientes.

*Aclaración: esta nota fue modificada porque en su versión anterior se atribuía una conclusión a un informe de la Universidad de la República de manera incorrecta. A los involucrados y los lectores, las disculpas del caso. 

Temas:

parlamento Niki Johnson ley de paridad Género

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