Al final terminó como todos los equipos uruguayos, lejos de la definición de un torneo internacional, aunque la peleó hasta el último instante en el cruce con Independiente de octavos de final de la Copa Sudamericana. Pero perdió y bajó el telón al sueño que había construido con ilusión, fútbol y la juventud que surgió de su cantera.
Los negriazules perdieron 2-1 ante los de Avellaneda, como en el partido de ida en Buenos Aires, y fueron eliminados en octavos de final.
El golero Diego Rodríguez se fue transformando en figura cuando a los 27 minutos le sacó un gol a Aguirre y a los 38 minutos, después de un paso largo de Macchi, Núñez llegó primero que los defensas y cuando iba a buscar el remate el guardameta le tapó el disparo.
En el final, en el momento en el que los goles adquieren valor superlativo, una jugada muy bien concebida por Liverpool –porque arrancó en el sector derecho de la defensa y terminó en el ataque–, Núñez convirtió a los 43 minutos el tanto que estableció el 1-0.
En el complemento el técnico de Independiente movió la estructura y reforzó el ataque. Sin haber realizado méritos para llegar al gol, en el inicio de ese período Mancuello aprovechó un descuido de los zagueros, se metió entre ellos y a los 48 minutos estableció el empate.
Entonces Liverpool salió a buscar otra vez la victoria. A los 54 minutos Tamareo quedó de cara al gol, pero Tuzzios evitó la caída en la misma línea del arco. Dos minutos después el árbitro no advirtió un penal que le cometieron a Núñez. Una de las notas diferentes del partido que jugaron Liverpool e Independiente fue la presencia del presidente José Mujica, quien siguió el encuentro desde uno de los palcos del Estadio Centenario. Lo recaudado en el partido de ayer fue donado por el club negriazul para el Plan Juntos, que apoya el gobierno.
Con la necesidad de ganar, Liverpool dejó algunos espacios en su defensa que intentó aprovechar Independiente. A los 74 minutos se lo perdió Vidal.
En el último cuarto de hora Antúnez movió el banco y mandó a la cancha a Royón, que poco pudo hacer, porque cuando Liverpool necesitaba mantener la calma, una falta de Semperena le costó la expulsión y comprometió la reacción de su equipo, que ya no tenía fuerzas físicas ni argumentos futbolísticos para quitarle la victoria a Independiente, que en los descuentos, a través de Battión, convirtió el 2-1 y selló la clasificación entre los ocho mejores del torneo.