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Llega el Guardiola del básquetbol

La llegada del laureado entrenador argentino Rubén Magnano a la selección uruguaya es vista como un impacto histórico que potenciará a jugadores, entrenadores y dirigentes en el ámbito local

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10 de octubre de 2018 a las 05:01

Llevo muchos años en esto y todavía no lo puedo creer”, dice Javier Isis. “Para mí es como si viniera Guardiola a dirigir a Peñarol”. El ambiente del básquetbol sigue conmocionado desde que el domingo la Federación Uruguaya de Basketball (FUBB) anunciara la llegada del argentino Rubén Magnano a la selección de Uruguay tras la destitución de Marcelo Signorelli.

Magnano, quien cumplió 64 años este martes, viajará a Uruguay el miércoles de la semana que viene para estampar la firma de su contrato y presentarse en conferencia de prensa.

Dirigirá los cuatro partidos que restan por las Eliminatorias (el debut será el 29 de noviembre como local ante Puerto Rico) y también en el Mundial de China si es que Uruguay sella una histórica clasificación (no va a esta clase de torneos desde España 1986).

Un camino de gloria

Se inició como entrenador en Atenas de Córdoba en 1990, club con el que ganó la Liga Argentina en 1991-1992 y los Sudamericanos de Clubes de 1993 y 1994.

Fue siete años asistente de Walter Garrone, Guillermo Vecchio y Julio Lamas en la selección argentina, incluido con este último en 1997 cuando Uruguay fue campeón sudamericano por última vez, en Maracaibo.

El 3 de junio de 2000 asumió como entrenador en jefe de Argentina dejando su cargo en Boca Juniors.

Fueron cuatro años muy intensos al frente de la mejor generación de jugadores que dio la vecina orilla: La Generación Dorada de Manu Ginóbili, Pepe Sánchez, Chapu Nocioni, Luis Scola, Fabricio Oberto y compañía.

En el Mundial de Indianápolis 2002 le ganaron a Estados Unidos marcando un hito histórico: nunca antes una selección integrada por jugadores de NBA de ese país (algo que comenzó a darse en los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992) había perdido contra nadie.

Tras colgarse la medalla de plata en ese Mundial –fallo escandaloso mediante en la última pelota de la final ante Serbia y Montenegro–, esa selección ganó la medalla de oro de los Juegos Olímpicos de Atenas.

Tal vez el logro más grande de la historia de todo el deporte argentino o uno de igual valor al conseguido por el fútbol en 1986 de la mano de Diego Maradona.

El jueves pasado Magnano compareció a la presentación del documental dirigido por Juan José Campanella: The Golden Generation.  

Horas antes se había reunido con el presidente de la FUBB, Ricardo Vairo quien viajó al frente de una comitiva que intentaba cerrar un acuerdo que ya había comenzado a gestarse tiempo atrás con su representante Carlos Prunes. La respuesta, positiva, llegó el domingo.

Las claves del sí

“El tema económico es nuestro punto más débil, pero se dio una coyuntura de que pueda dirigir un quinto mundial consecutivo lo que sería un récord y por su edad y su situación actual prefiere dirigir selecciones en vez de una liga donde debe viajar continuamente. Además, confía mucho en el básquetbol uruguayo, está bastante al día, ya vio partidos de la selección y lo encontré muy confiado en la chance de clasificarnos al Mundial. Lo económico no fue lo fundamental”, dijo Vairo a La Hora de los Deportes que se emite por TNU.

“Una de su preocupación mayor es la de poder contar con todos los jugadores que tenemos; le hicimos ver que el grupo está unido y fuerte, que hay jugadores que no han podido venir por distintas situaciones. Preguntó por todos y será él quien los nomine en su momento”, agregó.

Lo único que queda por definir es quién será su ayudante técnico.

Cuando en 2010 Magnano asumió en la selección de Brasil su ayudante fue Fernando Duró quien recientemente sustituyó a su compatriota Néstor “Che” García –quien dirigió a Uruguay en 2003– como entrenador de la selección de Venezuela.

“A él le gustaría tener una persona de su confianza y con conocimiento, no es fácil porque  muchos están trabajando y no va a ser alguien que tenga el prestigio que tiene él, porque somos muy criteriosos con los presupuestos que manejamos. De no conseguirlo iremos por uno nacional”, adelantó Vairo.

Marcelo Bessio seguirá siendo el preparador físico.

El segundo ayudante de Magnano será Javier Isis quien cumplía ese rol con Signorelli pero que también forma parte de la estructura de la FUBB y que realizará con Magnano el rol que ya ejerció con el argentino Adrián Capelli en 2014 y 2015.

Será el nexo para su arribo, le prestará datos de la base de datos de los jugadores que posee y toda la información que necesite. 

Isis también dirige a la selección 3x3 de Uruguay, a la U13 y es ayudante de Marcelo Capalbo en la U15.

Isis tiene una relación de años con Magnano.

“En 2011 me invitó a ver sus trabajos. Pude ver la preparación de la generación 1992 que fue al mundial dirigida por José Neto. Y vi cómo trabajaban los mayores de cara al Preolímpico 2011”, contó a Referí.

“Sus principales valores son la humildad, el respeto y la capacidad de trabajo. Eso me llamó mucho la atención, cómo lo aplicaba  con sus colaboradores y con los jugadores siendo que es un hombre de mucha personalidad. Es un señor. De una simpleza increíble, un excelente tipo”, dijo Isis.

“Sin dudas que estamos ante uno de los mejores entrenadores del mundo por lo que este es un gran desafío para el básquetbol uruguayo. Es uno de los pasos más grandes que está dando en toda su historia. Esto va a generar un cambio en nuestros jugadores, nuestros entrenadores y nuestros dirigentes. Y para mí, en lo personal, es una alegría que las vueltas de la vida me permita trabajar con un fenómeno al que conozco desde hace mucho tiempo”, concluyó.

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