Entre siete y 10 días de lluvias abundantes es el período que tolera el cultivo de soja. Si las precipitaciones se extienden por más tiempo la producción corre riesgo, ocasionándole pérdidas económicas que provocarán gran impacto en la economía del país.
Las raíces del cultivo necesitan del oxígeno que entra por los poros de la tierra para el desarrollo de la planta. Pero la tierra anegada por las lluvias tapa los poros e impide la circulación del oxigeno, haciendo que las raíces se pudran, lo que se puede notar a simple vista por el color de las plantas que empieza a ser mucho más claro, amarillento, quitándole potencial de rendimiento, según explicó a El Observador el ingeniero agrónomo Carlos Dalmás, gerente de producción de la empresa Agronegocios del Plata (ADP).
Otro tema que preocupa a los agricultores es el ataque de lagartas. La humedad beneficia la presencia de estos insectos que se comen las hojas de las plantas y las lluvias impiden la aplicación de insecticidas.
Las chacras anegadas no permiten el ingreso de maquinaria y la opción alternativa es la aplicación por avión, pero para eso no tiene que estar lloviendo. Otras dificultades son que las pistas de aterrizaje en los campos también están inundadas y las avionetas tienen que aterrizar en pistas asfaltadas que muchas veces están lejos de los insumos, además de la fuerte demanda por estos servicios que genera una escasez.
La soja que se plantó en campos arroceros –un sistema productivo que se ha impuesto en los últimos años por su buena rentabilidad y ventajas productivas– está perdida en su totalidad, según fuentes del sector.
Dalmás dijo que es difícil estimar la caída de producción, pero sí aseguró que habrá merma de rendimiento. Las esperanzas están puestas en la importante capacidad de compensación que tiene el cultivo, “si mejora el clima puede mejorar el cultivo”, señaló.
Falta de luz afecta al arroz
La adversidad climática afectará también los rendimientos de los cultivos arroceros que venían registrando una muy buena evolución hasta el pasado 10 de enero. Luego de esa fecha bajó la luz solar registrando INIA 33 en los últimos 10 días de enero un promedio de 2,4 horas por día, frente a casi 10 horas promedio diarias de igual período de 2013. Las intensas lluvias ocurren a su vez en el momento crítico de floración de los cultivos que es clave para la fecundacíón. Recién a fines de febrero se podrán evaluar los daños, dijo una fuente arrocera.