Se dice que Mad Men es malo. Que es misógino a extremos. Que muestra a adultos bebiendo alcohol en horas laborales, fumando en cadena e incluso haciendo algunas referencias explicitas al uso de drogas.
Solo la última frase es por entero verdad.
Representar a la década de 1960 con todos sus grises tiene sus pros y contras. Hay personajes misóginos, por supuesto. Hay feministas y gays encubiertos. Madres severas y padres adúlteros. Y toneladas industriales de alcohol y cigarros. Pero hacerlo de forma que dé placer culposo tanta decadencia e indolencia y además de manera visualmente atractiva, es crédito de esta serie. Y sobre todo esto, arribar al jugoso mundo de la publicidad, la hace irresistible.
La descripción de “una serie basada en los años 60” no alcanza para definir a Mad Men. Tiene como epicentro la oficina de la agencia de publicidad Sterling Cooper Draper Pryce ubicada en Madison Avenue, Nueva York –de allí el nombre Mad Men-, pero lejos de tratarse únicamente de esto, su foco gira entorno a los personajes, con dilemas secretos, juegos de poder, amoríos y escándalos. Todos tratados con corrección política y una discreción cercada por las paredes de los hogares.
A pesar de llevarse a cabo en la década de 1960, la serie no es un relato histórico. Si bien tiene una excelente ambientación y una admirable atención en los detalles más simples, como el mobiliario, la moda y los tragos de época, son los diferentes hechos históricos los que van interviniendo en la vida de los personajes. No al revés. La revolución sexual, el asesinato de John F. Kennedy, las luchas antitabaco y “la nueva música adolescente”. Todo sirve de accesorio para la trama y el desarrollo de los personajes.
Los hombres (y mujeres )de Madison Avenue
Si el atractivo principal de Mad Men es la representación de época, el gancho fundamental es la calidad y riqueza con la que están construidos los personajes. Pero ninguno se gana el amor-odio como Don Draper, (Jon Hamm) director creativo y estrella de la agencia. Es buenmozo, inteligente y comprador. Un padre ausente y esposo mujeriego. Se lleva el crédito del trabajo y se gana a todas las mujeres. Pero también tiene sus secretos, que solo unos pocos saben y que hacen que su elaborada estructura de estabilidad emocional tiemble, doblegándolo como a un niño.
El detalle aquí es que el mismo personaje construyó una personalidad. Don Draper no era nadie, él lo armó a su antojo, como quien crea una publicidad perfecta.
La serie comienza con la contratación de Peggy Olson (Elizabeth Moss), una nueva secretaria para el problemático Draper. Ambiciosa, inteligente y tenaz, pronto asciende a ser creativa, aprendiz y mano derecha suya.
Ella será quien más se acerque a Don y la única mujer a la que trata más como un igual que como un objeto de deseo. Será ella quien represente dentro de la serie el ideal feminista.
El arquetipo de mujer explosiva es representado por Joan Harris (Christina Hendricks). Secretaria en jefe de la agencia, sabe llevar su poderío sobre el resto de las empleadas. Durante mucho tiempo mantuvo una relación oculta con Roger Sterling (John Slattery), uno de los socios mayoritarios de la agencia.
Sterling fue uno de los mentores de Draper y ahora trabajan codo a codo, así como también comparten similitudes por sus numerosos affairs, atraques de alcohol y cigarros.
Cada uno de los personajes tiene sus motivaciones claras: ascender, salvar la empresa, ser feliz. Pero también hay actos impulsivos, de los cuales nunca hubo indicios y dejan al espectador boquiabierto.
Así, cuando parece que el protagonista aprenderá algo de sus actos y redimirá su pasado, vuelve a caer en las mismas decisiones impulsivas y a priori equivocadas. Y esto fue lo que pasó en el final de la cuarta temporada, que comenzará hoy en el canal estadounidense de cable AMC, luego de 17 meses de ausencia.
Esperanr el regreso
Siendo fiel a su estricto silencio, el creador de la serie, Matthew Weiner no adelantó absolutamente nada sobre esta nueva temporada. Los trailers lanzados no hicieron más que recopilar escenas icónicas de cada personaje, bajo la consigna, “adultery is back”, “envy is back” y “secrets are back”, dejando a los fanáticos esperando con ánsias este fin de semana.
Desde su emisión, Mad Men se mantiene como el ganador imbatible del premio Emmy a la mejor serie de drama, además de ganar otras 11 estatuillas y cuatro Golden Globes.