Según relata la leyenda china, un grupo de peces Koi nadaba tranquilamente en un río cuando vislumbraron una cascada a lo lejos. La mayoría decidió cambiar de dirección para evitar que la corriente en contra dañara sus delicadas escamas, pero uno de ellos se empeñó en subir por esa caída de agua. La perseverancia rindió sus frutos y cuando finalmente ascendió, el pez fue convertido en dragón.
Esta leyenda sirvió para que las hermanas Lucía (37) y Soledad Uriarte (30) pusieran nombre a su emprendimiento de ropa para bebé confeccionada con fibras orgánicas: Koi Eco Baby.
Esta marca –que tiene entre sus productos toallas de telas de bambú, bodies, gorros, mantas y baberos de algodón orgánico–, nació del deseo de las Uriarte por emprender juntas, su gusto compartido por el diseño, y el haberse convertido en madres casi al mismo tiempo.
"Nos dimos cuenta que no había cosas con diseño lindo para bebé y que nos gustaran", comentó Lucía. Por su parte, Soledad aportó la idea de incluir telas orgánicas para la confección de sus productos, una tendencia que descubrió en Los Ángeles, Estados Unidos, donde estudiaba producción audiovisual.
Tras esa temporada en Estados Unidos, Soledad se mudó a Buenos Aires, y las hermanas se pusieron a trabajar en desarrollar este emprendimiento para ambas márgenes del Río de la Plata. "Decidimos hacer algo en este rubro, porque si bien teníamos bebés, también vimos que había un nicho de mercado sin explotar, que apuntara a las telas orgánicas, con diseños lindos y de buena calidad", dijo Lucía.
Aunque sus productos se pueden comprar en la casa de restauración de muebles Lisää –Cassinoni y Rivera–, el principal canal de venta de Koi Eco Baby es koiecobaby.com que permite comprar desde Argentina y Uruguay.
"Hay tres tipos de públicos: el que compra porque realmente le importa que sea orgánico, el que llega porque le gusta el diseño, y después está el que te dice que nuestro producto es 'caro', porque lo compara con el que viene de China", apuntó Lucía.
Para las emprendedoras, mientras los uruguayos compran mirando más el diseño, porque según ellas no hay una oferta interesante en ese sentido a nivel local, en Argentina los consumidores están más interesados por las telas orgánicas con las que se confecciona el producto.
Koi Eco Baby
undefined undefined Corriente en contra
Al igual que el pez en el que inspira su nombre, Koi Eco Baby tuvo sus propias cascadas. La primera fue encontrar un proveedor de telas orgánicas, algo que no hallaron ni en Uruguay ni Argentina, por lo que se vieron obligadas a comprar las materias primas en una plantación de Estados Unidos.
Para contar con la certificación de plantación orgánica los cultivos no pueden ser tratados con agroquímicos o pesticidas.
Luego encontraron otro proveedor en Argentina que importa las telas desde plantaciones orgánicas en Perú. "Lo ideal sería tener lo más local posible pero no hay mucho acceso", explicó Soledad.
Los dos talleres donde se confeccionan las prendas están en Argentina (Mundo Alameda), debido a que encontraron como proveedor a una organización no gubernamental contra el trabajo esclavo.
La otra cascada que enfrentan es la de crecer en un mercado donde todavía no se extendió el consumo de productos orgánicos.
"La gente nos preguntaba por qué nos metíamos en esto, en lugar de traer las cosas de China. Luchás contra molinos de viento, pero es esto lo que queremos y creemos que nos va a dar resultado. Ahora que estamos en esto no podríamos hacerlo de otra manera", aseguró Lucía.
Según la emprendedora, más allá que manejarse de forma ética tenga un costo, buscan difundir "esa cabeza".
Resistentes e hipoalergénicas
Según explicaron las emprendedoras detrás de Koi Eco Baby, las telas orgánicas son más resistentes porque las fibras no fueron alteradas químicamente, algo que pretenden preservar utilizando pinturas al agua para teñirlas. Además, la ausencia de químicos permite que las telas sean hipoalergénicas. Por su parte, la tela de bambú es más absorbente y tiene agentes antibacterianos que la mantiene libre de olores.