14 de enero 2013 - 0:00hs

De todos estos años que llevo trabajando con emprendedores he podido detectar esencialmente dos áreas donde se puede agregar valor.

La primera de ellas tiene que ver con el conocimiento de negocios. Algo que es muy difícil de transmitir incluso sí el emprendedor tiene formación académica en esa área.

El conocimiento de negocios implica, inicialmente, poder detectar cual va a ser el modelo de negocios adecuado para el emprendimiento que se está gestando. El mundo web ha posibilitado que se generen nuevos modelos frecuentemente y en muchos casos el éxito o el fracaso de un negocio se centra en no haber definido correctamente cuál será la forma en la que se generarán ingresos.

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Hoy en día, incluso aparecen pequeñas vueltas de tuerca sobre modelos conocidos (como ejemplo fíjense en el modelo de daily deals y sus derivados).

También hay otros aprendizajes que tienen que ver con conocimiento de negocios y con habilidades naturales en forma paralela.

Esos factores (y muchos otros) sumados a una actitud consistente, son los que conducen a un proyecto a transformarse en un verdadero negocio. Pero muchas veces esa conjunción de virtudes que se da al inicio no es la que puede llevar a un negocio a etapas superiores.

Permítanme la comparación, pero es similar a un adulto que sigue teniendo actitudes adolescentes; u otra que se usa habitualmente en el deporte: los jóvenes ganan partidos pero los adultos ganan campeonatos.

A medida que un negocio crece todo el potencial innovador, creativo que se necesita al inicio debe ir dejando paso a otro conjunto de habilidades. Estas habilidades o son innatas, o son aprendidas o son incorporadas a la empresas a través de capital humano.

Y creo, sin temor a equivocarme, que la principal habilidad a incorporar en las etapas de crecimiento de un emprendimiento es la capacidad de controlar.
Ya no son pocas personas y pocos recursos los que deben manejarse, ahora la empresa se ha vuelto más compleja, y por lo tanto debe estandarizar procesos y ser más eficiente.

En ese contexto el emprendedor debe desarrollar la habilidad de poder generar indicadores que le permitan dirigir sin tener que estar en todos los detalles.

Sin ese factor seguramente todo lo que hemos construido se nos vaya de las manos, y toda la energía emprendedora que pusimos al inicio quede solo en el baúl de los recuerdos.

* Director de Balseiro Marketing

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