El momento en que una pareja decide casarse está rodeado de un gran romanticismo, de ilusiones de cualquier tipo. No en vano, las diferentes expresiones artísticas han prestado singular atención a este instante transcendental para el desarrollo conyugal. Si bien es tiempo de planear la boda, la lista de invitados, la fiesta y el viaje de luna de miel, también es momento de decidir el orden económico que regirá la pareja al contraer matrimonio.
En la actualidad, los regímenes patrimoniales que existen para una pareja en Uruguay son la tradicional sociedad conyugal, las capitulaciones matrimoniales y la separación de bienes. Cuando dos enamorados se comprometen a convivir, amarse y respetarse para el resto de sus días, a la hora de planificar su futuro deberían tener en cuenta cuál será su acuerdo respecto a sus bienes. Para ello, lo primero debe ser informarse sobre qué son las capitulaciones matrimoniales y qué es la separación de bienes.
“Las capitulaciones matrimoniales son un contrato celebrado por los futuros cónyuges, y su objetivo es apartarse del régimen matrimonial legal y establecer así el régimen que regulara las relaciones patrimoniales de los futuros cónyuges”, explica el escribano y abogado Alfredo Delgado Sartori, socio y responsable del área Notarial del estudio Bragard.
En tanto, “la separación de bienes es un procedimiento judicial, los cónyuges luego de culminado el proceso de separación podrán adquirir bienes a nombre de cada uno, sin que queden alcanzados por el régimen matrimonial legal”, añade.
Delgado entiende que no hay ventajas o desventajas asociadas a cada una, sino que lo importante es que la pareja tenga claro cómo funciona cada régimen.
Abordar este tema en un momento idílico, donde la pareja decide unir sus vidas para siempre, o como se señala en las ceremonias religiosas “hasta que la muerte los separe”, puede resultar inapropiado, complejo, y hasta conflictivo. Por eso muchas veces es dejado de lado, o bien postergado para demasiado tarde.
No se trata sin embargo de un tema de confianza o desconfianza entre los implicados, sino de que ambos estén informados para poder tomar la mejor decisión posible para la pareja.
Para la sicóloga Roxana Gaudio, especialista en temas familiares, es importante que se hable de lo económico en la pareja, para que así estén claras las reglas de juego, de cuál va a ser la forma de comunicación en torno al tema económico. “Hay parejas que eligen tener economías independientes y un fondo común para los gastos de la casa y los proyectos de vacaciones. Otras manejan un fondo común con o sin separación de bienes, y algunas otras resuelven una separación de bienes en el marco de la convivencia luego de una crisis o por elección simplemente. Lo que sí es real es que, en el caso de transitar separaciones o divorcios, el tema económico suele ser un factor de conflicto en muchas de las parejas que consultan, con lo cual la separación de bienes se transforma en una herramienta, que bien usada libera tensiones y genera acuerdos desde lo explícito en un tema que puede llegar a dispersar la energía de la pareja y generar conflictos”, explica.
Por su parte, Delgado recomienda hacer capitulación de bienes antes de casarse pues si bien no son garantía de felicidad conyugal, si ofrecen tranquilidad, pero por sobre todas las cosas, más opciones al momento de cómo administrar los bienes en el transcurso de los años. “A las parejas que me vienen a consultar les recomiendo que lo hagan. Les digo: ‘si ustedes quieren comprarse bienes juntos lo único que deben hacer es comparecer juntos en la escritura, comprando los dos, punto y aparte. Si quieren comprar separados, pueden comprar separados; de esa forma tienen las dos opciones. De la otra no, que es la posibilidad de comprar bienes en forma conjunta o en forma separada”. La capitulación de bienes no quita la posibilidad de que, si una pareja decide comprar una casa entre los dos, la pueda poner a nombre de ambos. “No hace al asunto, con capitulación pueden comprar juntos y si el día de mañana deciden vender tienen que comparecer los dos”.
El psicólogo y escritor Alejandro de Barbieri considera que el manejo del dinero es un tema que debe dialogarse antes “pues hay muchas cosas en juego y es bueno que antes estén habladas y saneadas”, opina. El poder hablar de los temas claves de la relación sustenta el vínculo y fortalece la confianza que requiere la relación íntima con quien compartimos la vida. “Hay que construir un nosotros y este es uno de los puntos que hay que hablar”.
¿Hay una forma de que el planteamiento del tema económico no genere rispideces en la pareja? “Es sano para la pareja poder hablar de estos temas para generar un vínculo limpio en el cual desde el vamos el tema económico y financiero sea parte de la comunicación. Si es un tema que se encara con naturalidad se le quita presión al vínculo de pareja”, opina la sicóloga Gaudio, autora del libro “Transformar la Pareja”.
Si bien tanto Delgado, Gaudio y De Barbieri reconocen que las generaciones más jóvenes manejan el tema con mayor naturalidad, sigue resultando un punto sensible a la hora de abordarlo.
El convivir, amarse y respetarse para el resto de sus días para algunas parejas no puede incluir hablar de temas económicos. Delgado reconoce que muchas veces cuando plantea el tema a sus clientes que se están por a casar lo miran como si fuera el enemigo, aunque quienes siguen su consejo -afirma- siempre terminan dándole la razón. “Muchas veces este tema se esto se toca tres días antes de la fiesta, ante toda la vorágine y stress que eso ocasiona y, muchas veces hay enojos, es una realidad, pasa constantemente en la vida profesional”, reconoce.
Para la sicóloga Gaudio es importante tener claro lo que implica para la pareja el manejo del dinero en el marco de sus personalidades y la organización de su vida. “Si sabemos que es un tema especialmente sensible, tenemos que generar el escenario y dar ese espacio para que la conversación pueda prosperar de un modo sano y productivo para ese vínculo que queremos cuidar”, reflexiona.
Hablar abiertamente de capitulación matrimonial o de separación de bienes no debería ser un momento de tensión en la pareja cuando alguno de sus integrantes plantea el tema. “Dependerá de si los miembros de la pareja están alineados en la decisión, del momento y la salud de la pareja al plantearse el tema. Puede ser un tema que genere rispideces si no hay acuerdo en la decisión, ya que aún subyace la idea de que el amor incluye un todo en comunión donde lo económico no sería la excepción a la regla. La separación de bienes lleva implícito un corte desde algún lugar, en este caso, la separación económica. Este hecho puede generar resistencias, o cierta incomodidad si no están los dos de acuerdo en avanzar en esta dirección”, añade Gaudio quien recomienda plantear el tema lo antes posible en caso de que sea importante para alguno de los miembros hacerlo.
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Desde su perspectiva de escribano, Delgado recomienda las capitulaciones matrimoniales, de forma que desde el comienzo del matrimonio los cónyuges tengan claro el régimen de bienes que acuerden. “Además cumple la función de protección del patrimonio de cada uno de los integrantes de la pareja. También la recomendamos por ser más rápida y de menor costo que la separación judicial de bienes”.
“La separación judicial de bienes es un trámite judicial, que dura mucho más tiempo requiere publicaciones en diarios y otras formalidades las cuales tienen costos elevados”.
Gaudio considera que desde la perspectiva del amor es válido todo lo que sea acordado en el marco de la pareja y considere las necesidades de cada una de las personas. “En la terapia de pareja el tema económico suele ser un motivo de consulta frecuente. Es un tema que atraviesa el funcionamiento cotidiano y el proyecto de vida de la pareja, y donde dos personas con características distintas tienen que negociar y ponerse de acuerdo. Sigue siendo difícil para muchas parejas conversarlo con naturalidad y generar desde lo práctico mecanismos sanos de relacionamiento entorno a lo económico. Las parejas más jóvenes toman con mayor naturalidad el tema de tener cuentas separadas, administrar cada uno sus gastos y compartir el costo de la vivienda en común. Otras continúan optando por tener todo en común. Cada pareja es un mundo y no hay una formula única, lo que sí es claro que es protector y saludable para el vínculo de pareja poder hablar el tema y, explícitamente, llegar a acuerdos en conjunto”.
Delgado concluye que antes de casarse, “es muy importante asesorarse en este ámbito con el profesional de confianza”, tomarse el tiempo de analizar las diferentes opciones, tratando de imaginarse posibles escenarios futuros.
¿Cómo se instrumentan las capitulaciones matrimoniales?
“Las capitulaciones matrimoniales se otorgan en escritura pública y ante un Escribano Publico, mientras que la separación judicial de bienes es un proceso judicial y quien la decreta es el juez. En ambos casos tanto la primera copia de la escritura pública que expide el Escribano como la sentencia que expide el juez debe ser inscripta en el Registro de Actos Personales a los efectos de darle publicidad”.
¿Qué consecuencias tiene a nivel sucesorio?
“A nivel sucesorio si muere un cónyuge que está separado de bienes mediante capitulaciones matrimoniales o posee separación judicial de bienes, teniendo hijos, son estos los herederos forzosos de los bienes, sin perjuicio que la cónyuge supérstite podrá ir por la porción conyugal y esto debe ser analizado según el caso concreto”, manifiesta Alfredo Delgado, socio y responsable del área Notarial del estudio Bragard.