Cuando Diego Aguirre asumió como entrenador de Peñarol en diciembre pasado lo hizo cargado de optimismo y así lo manifestó: “Vuelvo convencido de que va a ser un ciclo exitoso", dijo en su presentación.
Sus palabras parecían demagógicas en medio de la floja actuación que habían tenido los carboneros en el Apertura. Pero La Fiera mantuvo su confianza y hoy, seis meses después, está a un partido de ganar la Copa Libertadores.
Si bien los que salen a la cancha son los jugadores, el DT ha sido fundamental para formar y consolidar el equipo que este miércoles definirá el título ante Santos. A lo largo del certamen tuvo varios aciertos:
Desde la segunda fase del certamen el entrenador prácticamente ha repetido la oncena. Eso le ha dado un mayor conocimiento a los jugadores, lo que repercute en la confianza a la hora de salir a la cancha. En el debut ante Independiente en Avellaneda, donde cayeron 3-0, el DT paró a Carini; Corujo, Valdez (A. González), G. Rodríguez y D. Rodríguez; Urretaviscaya (Estoyanoff), Domingo, Freitas, Aguiar; Pacheco; y Olivera (Martinuccio). Desde ese encuentro Aguirre fue puliendo el equipo y realizando variantes hasta llegar al actual.
El arco
La llegada de Fabián Carini hizo que el técnico manejara la posibilidad de rotar el arco con Sebastián Sosa. Pero una lesión del ex jugador de la selección hizo que Sosa se quedara con el puesto para no largarlo más. El arquero maduró, mejoró en algunos de sus puntos débiles y ha sido una pieza clave del plantel. Mientras varios de sus colegas tuvieron fallos que costaron caro a equipos como Universidad Católica y Cerro Porteño, Sosa ha tenido intervenciones que han salvado a Peñarol, como en la primera final.
La defensa
También la zaga fue uno de los puntos en los que Aguirre metió mano. La principal modificación fue la de incorporar a Alejandro González como lateral derecho y pasar a Mathías Corujo a la zona de volantes, como extremo derecho. Con ese cambio el DT tiene una línea de cuatro en la que los laterales pueden jugar como zagueros y que puede pasar a ser línea de cinco cuando entra Emiliano Albín. Además, con la inclusión de González ganó altura, lo que ayuda a Sosa en las salidas aéreas, uno de los puntos flacos del golero.
Mantener el sistema
El entrenador ha mantenido el sistema con el que jugó cuando ganó el Uruguayo 2009/2010. Si bien algunos jugadores de ese ciclo ya no están, varios permanecen y ya conocen el sistema táctica que utiliza el DT: 4-4-2. Aguirre movió piezas para colocar a las nuevas incorporaciones y sacarle el mejo provecho, pero mantuvo el esquema base.
Martinuccio por Pacheco
Como cuando en 2003 debió sacar del equipo a Pablo Bengoechea, a Aguirre no le tembló el pulso para poner de suplente a Antonio Pacheco. El técnico no tiene problemas para quitar a los ídolos del equipo, quizás por estar al mismo nivel que ellos entre los hinchas aurinegros. Con la salida de Tony, le dio confianza al argentino Alejandro Martinuccio, quien ha sido una de las figuras del equipo a lo largo del certamen.
La fórmula
Cuando se conoció que por su condición de haber terminado segundo en el grupo, Peñarol debía cerrar las llaves de octavos jugando de visitante, muchos se preocuparon. Sin embargo, Aguirre no se puso nervioso y supo manejar los partidos. Para eso definió los objetivos pensando en los 180 minutos de la serie. Lo primero que tuvo en cuenta el DT fue ganar en el Centenario y evitar recibir goles para encarar la revancha y buscar algún tanto de visita. La fórmula le dio resultado.
La mística
Algo tiene. El año pasado Aguirre llegó y quebró una racha de siete años sin ganar el Uruguayo. Luego se tomó seis meses de licencia y regresó a los carboneros para disputar la Libertadores a la que él había logrado la clasificación. El técnico sabe cómo es ganar la Copa –marcó el agónico gol en la final de 1987- y por ese camino ha guiado a sus dirigidos en esta edición del certamen continental.
"Como equipo grande que es Peñarol tiene la obligación histórica de ganar todo e iremos a la Copa Libertadores para ser protagonistas", dijo en su presentación en diciembre pasado. Lo de ser protagonistas ya lo cumplió, lo de “ganar todo” está a 90 minutos.