Entre los europeos, tal vez el jugador más emblemático sea Zinedine Zidane, al que muchos aficionados conocen como "Zizou", desde que Rolland Courbis, uno de sus entrenadores en el Burdeos, acortó su largo nombre, una costumbre muy común en Francia.
La estrella ascendente del fútbol mundial, el argentino Leonel Messi, es conocido como "Pulga". Cuando era un niño, en su Rosario natal, era muy pequeño y de ahí su apodo. Sólo su fichaje por el FC Barcelona, donde se sometió a un tratamiento de crecimiento hizo que llegara a sus 170 centímetros actuales.
Aunque también están "Valdanito" Crespo, por su parecido con Jorge Valdano, "Apache" Tévez, por su procedencia de un barrio pobRe de Buenos Aires llamado Fort Apache o el "Payaso" Aimar.
España y Portugal deben ser los países europeos en que los apodos son más frecuentes.
El delantero David Villa es el "guaje", como se conoce a los niños de la región de Asturias,
El angoleño Mantorras debe su nombre a que le cayó líquido hirviendo en el cuerpo cuando era pequeño y ese apodo quiere decir hombre quemado en su país.
Entre los nuevos Maradonas está el delantero checo Milan Baros, el "Maradona de Ostrava" o el iraní Ali Karimi, "el Maradona persa", mientras que el inglés Wayne Rooney se ha convertido en "Roonaldo" y el holandés Ruud Van Nistelrooy en "Vanisterror".
La lista es larga con Pavel Nedved, el cañón checo, Carlos "Colorado" Gamarra, el ghanés Mickael Essien, el bisonte, por su musculatura, Patrick Vieira, tentáculos, por sus largas piernas.
La lista es interminable, aunque uno de los más prolijos es David Beckham, conocido como Becks o Spice Boy, entre otros.
Pero en Europa, los apodos no son moneda corriente. En eso, las selecciones latinoamericanas, en las que pocos futbolistas se libran de ellas, parten con ventaja.
(AFP)