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Los desafíos de Lacalle Pou con sindicatos, que preparan su “resistencia”

El PIT-CNT busca formar una intersindical potente y coordinará acciones con el FA para combatir la ley urgente; no descartan convocar referéndum como el de 1992

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29 de febrero de 2020 a las 05:02

Luis Lacalle Pou dijo a lo largo de la campaña electoral que no compartiría el poder con los sindicatos. También aseguró que no le temblaría el pulso para decretar la esencialidad siempre que fuera el último recurso –algo que le criticó a Tabaré Vázquez con la educación– y prometió algunas flexibilizaciones de los Consejos de Salarios, aunque con el compromiso de seguir convocándolos. 

El presidente electo asume este domingo y la relación con el movimiento sindical ya se vislumbra complicada. Naturalmente, en el primer año el vínculo con los representantes de los trabajadores es difícil ya que se vota el Presupuesto Nacional para el resto del período. 

Pero Lacalle Pou agregó una complejidad más a este inicio: la ley de urgente consideración, que antes de que se termine de escribir su anteproyecto ya puso de punta a los sindicatos. 
El nuevo gobierno asume con la Federación Nacional de Profesores de Educación Secundaria (Fenapes) en conflicto, así como con una serie de paros fijados por los cambios que introduce la anunciada ley en materia educativa. 

También entra en funciones con un rechazo explícito y unánime del PIT-CNT al articulado de la ley, que fue calificada por la central sindical como “regresiva” y nociva para la “calidad democrática” del país por la cantidad de temas complejos que toca y los 90 días que tiene en el Parlamento para discutirla.

Si bien el PIT-CNT todavía no fijó ninguna medida de lucha a raíz de esta ley, instaló desde hace varias semanas una comisión para estudiar a fondo cada uno de sus ejes. Mientras, se reúne con otros actores para articular la “resistencia” que requerirá una vez ingresada al Parlamento.

Para eso se conformará una potente intersindical, mientras que el PIT-CNT no descarta coordinar acciones con el Frente Amplio (FA) y promover, llegado al caso, una consulta popular como la de 1992 que tumbó las intenciones de Luis Alberto Lacalle Herrera de promover un plan de privatizaciones a nivel de las empresas públicas.

El presidente del PIT-CNT, Fernando Pereira, vaticinó en diálogo con El Observador que el primer año del gobierno de Lacalle Pou será “muy complicado” producto de la ley urgente, el Presupuesto Nacional y las convocatorias de los Consejos de Salarios. 

Muchos de los convenios vigentes vencen en el primer semestre de 2020, pero hay uno clave que cae el 30 de abril y que incluye a la industria de la construcción. 

De acuerdo al calendario, los Consejos de Salarios en el gobierno de Lacalle Pou se estrenarán con el Sindicato Único Nacional de la Construcción y Anexos (Sunca), un peso pesado –si no el más– del movimiento sindical. 

Pero en el horizonte más próximo está la ley de urgencia y el PIT CNT peleará para intentar –y lograr– que no se aprueben los puntos que son considerados “lesivos para los trabajadores o la sociedad”. 

Paso a paso

“Hay que estudiar para saber. Esa es la etapa en la que estamos”, aseguró Pereira. 

Al mismo tiempo, hay reuniones con otros grupos que no están afiliados a la central sindical, como la Federación Uruguaya de Cooperativas de Vivienda por Ayuda Mutua (Fucvam) y la Organización Nacional de Asociaciones de Jubilados y Pensionistas del Uruguay (Onajpu). La aspiración también es integrar en una intersindical a la Federación de Estudiantes Universitarios del Uruguay (FEUU) y varias organizaciones de la sociedad civil. 

Otra alianza que se vislumbra en el horizonte para enfrentar a la ley de urgente cosnideración es la del PIT-CNT con el FA.

De hecho, una delegación de la central sindical asistió al último Secretariado Ejecutivo de la coalición de izquierda para dar a conocer su punto de vista respecto a la ley. “Hay que tener la modestia y la humildad de saber que este proceso es con otros. Y ese otros es abarcativo de muchas organizaciones de la sociedad”, señaló Pereira. 

El presidente del PIT-CNT recordó que convocar a una consulta popular requiere “esfuerzos enormes”, con “muchos meses” de trabajo de por medio. Sin embargo, dijo que la posibilidad de convocar a un referéndum es una opción que tiene que estar “bien sopesada” para el momento en el que el movimiento sindical deba jugar sus cartas. 

“Que se puede hacer ya lo hemos demostrado”, confió Pereira en relación al referéndum de 1992, para el que había 2.345.077 habilitados. La mayoría de los ciudadanos (1.293.016 contra 489.302) votó por derogar varios artículos propuestos en la Ley de Empresas Públicas. 

Sobre qué aspectos de la ley se podría proponer un referéndum todavía está sobre la mesa. Pereira dijo que es partidario de que la consulta no sea por el total del articulado. 
Para promover una iniciativa, el PIT-CNT cree que hay que tener “explicaciones claras” para que la población entienda el por qué de la medida. “No puede ser ‘No a la ley de urgente consideración’. Hay que decir por tal, tal y tal cosa”, explicó. 

Cómo pueda ser vista esa coordinación de acciones con el FA no es algo que preocupe especialmente a Pereira, ya que cree que no puede hacer “nada” para “transformar algo que se contruyó artificialmente” en los últimos años, en alusión al vínculo que se percibe del movimiento sindical y la fuerza política. 

No dejarse “aislar”

Fernando Pereira tiene una máxima que dice “la huelga no es hija de una ley, la ley es hija de una huelga”, y bajo esa premisa es que afirmó que el movimiento sindical peleará por sus conquistas y por las que vendrán. 

De esta manera, dijo que aspira a que se aprueben otras normas en materia laboral, como una que establezca que las empresas solo pueden despedir personal si la causa está justificada por incapacidad o problemas de conducta.

Uno de los primeros reclamos del PIT-CNT fue modificar el artículo 349 de la ley de urgente consideración, que prohíbe la ocupación de los lugares de trabajo. La redacción refiere a “toda medida de huelga”, algo que reclamó la central sindical por ser un término demasiado abarcativo. 

El nuevo gobierno está dispuesto a modificar la redacción, según transmitió el ministro designado de Trabajo, Pablo Mieres, en la reunión del gabinete del pasado 13 de febrero. Esto, sin embargo, no quiere decir que los trabajadores dejen de usar esa medida, alertó Pereira. 

Esa fue una de las primeras señales positivas que recibió el PIT-CNT por parte del nuevo gobierno. Lacalle Pou se comprometió en la reunión del 7 de enero a mantener el diálogo con la central sindical, algo que se pondrá a prueba a partir de este 1º de marzo. 

En el diálogo con El Observador, Pereira resaltó el gesto que tuvo Lacalle Pou en las últimas semanas, cuando el mismo día en el que entregó la ley urgente a los demás partidos le envió a Pereira directamente a su Whatsapp una copia del borrador, minutos antes de que fuera publicado en la web.

“¿Vamos a tener diferencias? Sí. Pero vamos a poder dialogar”, confió Pereira. “No hay que aceptar el resultado y negarse a luchar porque lo legitimó una votación. Él está legitimado para gobernar, nosotros para defender los intereses de los trabajadores”, resumió el presidente de la central sindical, que aspira a ser reelecto, si tiene el respaldo, por otros dos años.  

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