10 de diciembre 2022 - 5:04hs

Lo había logrado. Luego de meses insistiendo a través de tres o cuatro personas en común, Alejandro Astesiano finalmente había conseguido agendar una reunión con el presidente de Peñarol, Ignacio Ruglio, para el miércoles 28 de setiembre en la que le ofrecería sus servicios para quedarse con la seguridad de Peñarol. 

Pero eso jamás llegó a suceder porque el excustodio presidencial había sido detenido cuatro días antes en el marco de una investigación judicial por la adulteración de partidas de nacimiento para que ciudadanos rusos obtuvieran la nacionalidad uruguaya.  

Astesiano presumía que tenía llegada y un contacto fluido con el presidente de Peñarol. De ello dan cuenta algunos de los chats a los que accedió El Observador y también se lo decía a personas que pretendían hacer negocios con el club. 

Sin embargo, Ruglio negó haber tenido conversaciones con el excustodio. “Ni siquiera tengo el número”, dijo a El Observador y agregó que su nombre apareció insistentemente en boca de varios conocidos que le transmitían su deseo de reunirse para quedarse con la “seguridad dinámica” del club (guardias de seguridad). El encuentro lo postergaron durante varios meses por temas de “agenda” y cuando iba a suceder Astesiano fue imputado.

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El exguardaespaldas presidencial había trabajado en Peñarol en 2014, durante la presidencia de Juan Pedro Damiani. Pero eso no había sido todo. Su empresa de seguridad Sixteenth Security Group había sido subcontratada por la compañía que actualmente realiza la "seguridad dinámica".

Sixteenth Security Group aportó hombres –siempre en menor cantidad de lo que le pedían– para tres partidos durante el 2022. Sin embargo, la empresa contratante empezó a sospechar que los trabajadores que enviaba Astesiano no tenían el alta de la Dirección General de Fiscalización de Empresas (Digefe) del Ministerio del Interior. Esa y otras informalidades llevaron a que se cortara el vínculo laboral.

De su tiempo en el club había logrado tomar contacto con barras como el Jorgito Rivero, quien lideró a la barra hasta 2015 y también trabajó como seguridad en la institución. Con el referente aurinegro tenía un trato fluido sobre diferentes temas, mayoritariamente a través de mensajes de audio.

Jorgito le vendió un terreno que el excustodio tenía en Santa Ana y también le consiguió entradas para un contacto de Astesiano que quería ver Peñarol vs. Olimpia en Paraguay por la Copa Libertadores, según informó el semanario Búsqueda.

“Ya te las conseguí”, le escribió Jorgito el 27 de abril de 2022 y se refirió al “jefe de la barra de allá”, aunque no queda claro de qué cuadro habla. “Me llaman a mí hace 7 años que no voy”; “Yo soy Peñarol”, se jactó Jorgito tras hacer la gestión. En un breve diálogo con El Observador en el que prácticamente no hubo posibilidad de formular preguntas, el exlíder de la barra dijo que no iba al fútbol “desde 2015” y que no tenía “nada que ver con Peñarol”.  

Pocos días después, el 8 de octubre, Astesiano le hace la siguiente consulta: “Vos hablaste algo en peñarol mañana el zurdo tiene reunion palacio peñarol lo citaron para mañana (sic)”. 

Jorgito le responde que le había hecho comentarios “a un dirigente casa simon para que le diga a nacho (sic)”. 

A lo que Astesiano responde: “Q cagada”. Y amplió: “Quedamos afuera la otra manera agarrabamos un peso (sic)”. 

Jorgito contesta que si lo citaron es porque le había llegado el mensaje al presidente porque “si no ni bola le dan”. 

Astesiano, entonces, le reenvía tres mensajes de una persona que tenía agendada como  “Francisco”: “En el Palacio tengo la reunion a las 16hrs”; “El Palillo Vancini arreglo la reunion…(sic)”; “Ruglio no me respondio ni los ultimos mensajes (sic)”.

“El zurdo”, a quien Astesiano se refiere, es el contratista uruguayo Francisco Igarza (63), con pasado futbolístico en Huracán Buceo, Rentistas y Racing y quien vive desde hace 15 años en Dubái, Emiratos Árabes Unidos, en donde fue “asesor” de Diego Maradona según contó a El Observador.

Igarza se reunió el 9 de mayo en el Palacio Peñarol con Ruglio por el pase de Joaquín Piquerez a Palmeiras y la reunión la había coordinado el representante del jugador, Marco Vanzini, confirmaron Igarza y Ruglio.

Según se desprende del chat con el Jorgito, Astesiano pretendía “agarrar” algo de ese negocio. Y la forma de hacerlo era introduciendo al contratista con Ruglio a través del Jorgito.  

Pero no tuvo oportunidad de hacerlo, como tampoco pudo cerrar otro “negocio” que había sido la verdadera razón que lo llevó a conocer a Igarza.

La mansión en José Ignacio

El zurdo Igarza vive en Emiratos Árabes pero ocasionalmente viaja a Uruguay. Durante 2022 pasó varios meses en Maldonado procurando, entre otras cosas, intermediar en un negocio millonario: la venta de “Las Portuguesas”, una mansión –4500 metros cuadrados construidos y ocho suites– terminada en 2006 para un alemán de nombre Wilfred que había hecho una fortuna en la hotelería y la había  perdido en la bolsa.

Igarza cuenta que Wilfred había sido “estafado” con la venta de su propiedad por lo que él lo estaba ayudando –a pedido de una inmobiliaria– a judicializar el tema para cobrar los US$ 10 millones que pretendía el alemán, aunque hay quienes dicen que la propiedad tenía un valor inferior. A cambio se quedaría con una comisión por el resultado de esa gestión.

Pero Wilfred –un hombre conocido en José Ignacio por sus habanos caros y su humor errático– había tocado fondo y ni siquiera tenía para pagar abogados, según el relato de Igarza. Necesitaban a alguien que pudiera mover las cosas de forma rápida en Maldonado. Igarza conoció a Astesiano en enero de 2022 a través de un amigo en común, que se lo presentó como un actor con “la fuerza suficiente” para poder mover contactos judiciales en el departamento y “solucionar el tema”. 

Según Igarza, Astesiano decía que tenía “contactos y allegados a poder” para presentar las pruebas de la estafa. “Era lo único que precisábamos para sacar adelante la negociación”, señaló con la aclaración que se movían dentro de la legalidad. 

Durante varios meses –hasta el 19 de setiembre– Igarza le insiste a Astesiano para que cumpla con su rol de facilitador. En el intercambio que figura en los chats Igarza lo apura ante la posibilidad de que el alemán cerrara el negocio con otros actores: la inmobiliaria y un conocido escribano que trabaja para el estado.  

"Hay que hacer que esto salga rápido!! Que Wilfred se lleve 2 millones libres y con eso se soluciona todo aparte de lo que nos corresponde a nosotros", le escribió el contratista al 8 de mayo.

"Lo se pero te voy a mostrar algo solo nosotros podemos vender x eso el otro lo tiene agarrado de las bolas", contesta Astesiano.

Igarza retruca: "Ale si para esta gente era Negocio con 9 millones imagínate si pueden arreglar todo por 7 millones???"

Pero el sentido de urgencia que le imprimía Igarza en sus mensajes no lograban una reacción de su socio de ocasión. 

“Ale muy buen dia! Al menos escribi para putearme”, le escribió el 28 de junio.

Incluso se llegaron a reunir en dos ocasiones en el cuarto piso de la Torre Ejecutiva con el alemán Wilfred asistiendo a la reunión. “Dijo que tenía todo arreglado en Maldonado, todos los contactos”.

Sin embargo, como en tantos otros casos, el excustodio no cumplió. “Compré yo, como compró todo el mundo”, se lamenta Igarza ahora. 

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