9 de noviembre de 2011 2:59 hs

La puesta en marcha del Hotel Carrasco, que volverá a funcionar en 2012, desató la polémica: ¿aleja a determinados sectores sociales? ¿Qué otras medidas se pueden tomar para que no haya segregación social a partir de su inauguración? Los especialistas opinan.

El hotel
Para los especialistas una construcción de estas características no provoca, por sí misma, muchas variantes sociológicas. El experto en el sector inmobiliario, Julio Villamide, dijo a El Observador que el renovado hotel “por sí mismo no genera nada en el entorno”. Explicó que un ejemplo de esto es lo que sucedió con el hotel Radisson, que no forjó un impacto como se pensaba en el Centro.

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El hotel impulsará el desarrollo comercial sobre todo en Arocena. Pero socialmente, para el ex director nacional de Ordenamiento Territorial en el primer gobierno del Frente Amplio, Roberto Villamarzo, difícilmente genere “segregación social”. Y lo que sí va a permitir, según dice, es una reivindicación cultural. “Creo que le va a hacer bien a la ciudad. Va a afirmar algunas de sus características históricas”, dijo a El Observador.

Desde la perspectiva sociológica, que un barrio se transforme en gueto está relacionado a tendencias socioeconómicas que se den en paralelo. En este sentido, el sociólogo Daniel Veiga tampoco cree que la inauguración del nuevo hotel generará un “gueto” por sí misma. “Son los procesos sociales (los que generan segregación) que se dan en conformidad a lo que sucede en la ciudad”, opinó.

Veiga publicó en 2010 un trabajo titulado “Estructura Social y Ciudades en Uruguay”, la que refiere a las tendencias recientes sobre el desarrollo urbano en Montevideo. La manera de intentar frenar la segregación, dice Veiga, es tratar de “mixturar” a todos los sectores sociales y “la mejor forma de hacerlo es la democratización de los espacios públicos”.

Parque temático
Espósito planteó que para evitar que Carrasco se transforme en un gueto, una opción es construir un parque temático. En 2005 la Intendencia Municipal de Montevideo había avalado la iniciativa de construir un parque acuático, la que suponía una inversión superior a los 5 millones de euros. Finalmente, tras una fuerte oposición vecinal, la idea no prosperó.

La nueva propuesta de Espósito tampoco cosechó demasiado respaldo en el Concejo Vecinal 8, que abarca Carrasco y otros barrios. El referente del Concejo Vecinal 8, Walter Villamayor, explicó a El Observador que “si bien es cierto que Carrasco es una zona donde residen personas de un nivel adquisitivo mayor que el resto del zonal 8, no es un barrio privado, es un barrio abierto a la comunidad, que también funciona a modo de fuente de trabajo”.

Villamide dijo que un parque acuático tiene fecha de vencimiento en la ciudad. “Está un tiempo y se retira”, aseguró. El experto aseguró que su instalación no modificaría la tendencia social de una determinada zona.

Para Villamarzo un centro de este tipo, si bien es público, también es “oneroso”. “Cuando decimos entrada libre, puede ser gratuita o paga. Hay que tener cuidado con eso. Depende mucho de los costos de inversión y las tarifas que hay que pagar”, comentó. El Parque Rodó, centro de atracciones de acceso libre, posee “bajos costos según los estándares a nivel internacional”. “No es un parque de diversiones de primer nivel, pero hay fácil accesibilidad”, afirmó Villamarzo.

Las medidas
Los especialistas coinciden en que la mejor forma de combatir la segregación social es “democratizar” los espacios públicos. Según Veiga, para lograrlo es importante “permitir que determinados espacios sean de mayor apertura a distintos sectores”.

Los espacios públicos que por excelencia tuvo Montevideo, han sido las playas de Montevideo. Como “las usa quien tiene que veranear en Montevideo”, son los espacios más democratizadores que existen, opinó Villamarzo. Para conseguir lo que él llama un “equilibrio socioterritorial” y lograr el efecto social que ha tenido la Playa Pocitos, es importante la recuperación para baños de la Playa de Miramar y la Playa Carrasco.

Un elemento que Villamide introduce en el análisis de la “segmentación social” es el de la inseguridad. “A mayor inseguridad, mas barrios cerrados”, asegura. Y también lo relaciona con el alto poder adquisitivo que, una característica que tiene Carrasco, coinciden los tres especialistas. “Cuanto más desigualdad en la distribución de la renta, más informalidad urbana y más inseguridad; cuanto mejor distribución y mejor formalidad, mejor integración”, explicó.

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