25 de febrero de 2013 20:59 hs

Los empresarios se muestran preocupados por la caída de la rentabilidad registrada en 2012. Lo dicen en los foros empresariales, en sus comunicados y declaraciones, en sus reuniones con las autoridades.

En el mercado interno, un menor crecimiento del consumo en el último año, un aumento de los costos laborales y un estancamiento de los niveles de productividad tuvieron un primer impacto en el margen de las empresas.

En aquellas actividades orientadas al mercado externo, la pérdida de competitividad frente a los mercados de referencia, un clima comercial más hostil –principalmente frente a la región– y un esquema de costos crecientes, llevaron a una fuerte caída de los niveles de rentabilidad.

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No es un escenario dramático. Por más que se desacelere, la demanda doméstica sigue creciendo y eso implica un aumento real de las ventas. Es probable que no alcance a compensar el crecimiento de los salarios, pero eso no implica una reducción significativa de los márgenes, al menos durante este año.

Por el lado externo, los factores que el año pasado pesaron sobre la rentabilidad exportadora tienden a moderarse. Los analistas apuntan a una apreciación del dólar frente al conjunto de las monedas y al mismo tiempo, una apreciación del real. Ambas circunstancias representan un alivio para el sector exportador. ¿Qué tanto? Eso depende del éxito de la política actual para moderar las presiones inflacionarias y quitarle al tipo de cambio la carga de combatir el alza de los precios domésticos.

De todas maneras, no hay que perder de vista que los negocios en Uruguay siguen siendo rentables. Es cierto que no lo son tantos como hace algunos años, cuando la economía uruguaya exhibía tasas de crecimiento cercanas a los dos dígitos. Los empresarios deben ir acostumbrándose a la idea de que la rentabilidad recogida en los últimos años fue excepcional, igual que el crecimiento de la economía uruguaya en ese período.

Ahora se abre una nueva etapa de crecimiento más moderado y –lo que es fundamental comprender– más sustentable. Es necesario acompasar las expectativas de rentabilidad del sector privado a esa menor expansión de la actividad y empezar a tomar acciones diligentes en materia de protección contra el riesgo, las mismas que –de manera acertada– tanto se le exige a la administración de gobierno desde el sector privado.

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