14 de enero de 2014 9:31 hs

La 71ª edición de los premios Globos de Oro ofreció, además del puntapié inicial de desenrollar la alfombra roja, una posible tendencia a lo que podrán ser los premios más importantes del cine: los Oscar.

En esta edición el foco estaba en los filmes y series más importantes del pasado año, pero también en las conductoras, las comediantes Tina Fey y Amy Poehler. Luego de cumplir este rol con creces en 2013 –su presencia hizo que la premiación ganara 17% más de espectadores luego del desastre de Ricky Gervais en 2012–, las actrices que saltaron a la fama gracias al programa Saturday Night Live mantuvieron el nivel alto con un carismático y ácido monólogo y unas demasiado esporádicas participaciones. El mayor destaque lo tuvo Poehler haciendo de un supuesto hijo de Fey y su insinuación de que el influyente productor Harvey Weinstein era su padre.

En esta ocasión los grandes filmes se repartieron los premios. Gravedad y 12 años de esclavitud, las favoritas en el rubro dramático, se llevaron las estatuillas al Mejor director (Alfonso Cuarón) y Mejor película, respectivamente, dejando a ambos como contendientes para rubros más importantes del Oscar.

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Escándalo americano fue el que más premios obtuvo: Mejor película de comedia o musical, y sus actrices, Amy Adams y Jennifer Lawrence –su segundo Globo de Oro consecutivo– se llevaron los suyos como Mejor actriz y Mejor actriz de reparto.

El filme Dallas Buyers Club consigió dos premios, ambos en las categorías actorales dramáticas. Para interpretar a enfermos de sida Matthew McConaughey y Jared Leto tuvieron que someterse a transformaciones corporales: el primero adelgazó 23 kilos, mientras que el segundo perdió 14 kilos para ponerse en la piel de una mujer trans. McConaughey venció a nombres de la talla de Tom Hanks y Robert Redford, y a Chiwetel Ejiofor, protagonista de 12 años de esclavitud.

Leonardo DiCaprio era el favorito en el rubro de comedia y venció con su interpretación del corredor de bolsa Jordan Belfort en El lobo de Wall Street. Mientras que Cate Blanchett, otro de los nombres que sonó más fuerte en la categoría dramática, superó a sus contrincantes de alto perfil, como Sandra Bullock, Emma Thompson y Judi Dench, gracias a su rol en Blue Jasmine.

Por último, el premio a la trayectoria Cecil B. DeMille fue otorgado a Woody Allen y recibido por Diane Keaton, luego de un extenso y sentido discurso.

En los premios dedicados a la televisión, los Globos de Oro se adelantan a los Emmy y, como era de esperarse, Breaking Bad fue la gran ganadora, llevándose dos premios a Mejor serie dramática y Mejor actor para Bryan Cranston.

Behind the Candelabra se alzó nuevamente como ganadora en la categoría de película para televisión. El filme dirigido por Steven Soderbergh –quien no estuvo presente en la premiación– ganó como Mejor miniserie o película y el de Mejor actor fue para Michael Douglas. El filme también arrasó con los Emmy del año pasado.

La serie debutante Brooklyn Nine-Nine obtuvo los mismos premios pero en comedia: un muy sorprendido Andy Samberg se alzó con el premio a mejor actor de comedia, mientras que la serie venció a las demasiado clásicas The Big Bang Theory y Modern Family e incluso a la popular Girls y la gran merecedora Parks and Recreation. Sin embargo, la crítica se redimió con Amy Poehler, protagonista de esta última serie, otorgándole la estatuilla como Mejor actriz de comedia. Su festejo fue uno de los puntos altos de la noche. Mientras esperaba el resultado la actriz recibió masajes del líder de U2, Bono, y cuando se enteró que ganó, le dio un beso pasional.

Si bien se trató de una ceremonia sin contratiempos más allá de alguna falla del teleprompter, el momento incómodo de la noche estuvo a cargo de la actriz Jacqueline Bisset, que ganó por su rol en la serie Dancing on the Edge y dio uno de los discursos más extensos y más incongruentes de la noche.

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