“Me llamo Carol, tengo 26 años y creo que estoy a punto de perder mi ojo por un muy mal uso de los lentes de contacto”. Así comienza un vídeo compartido en TikTok el pasado 31 de agosto. En la grabación se puede ver a la joven con el ojo tapado, relatando cómo ha llegado a esa terrible situación.
Aunque recurrir a este tipo de lente se considera muy seguro, un mal uso puede producir complicaciones de diversa gravedad, desde problemas leves de visión o pérdida de comodidad hasta infecciones capaces de poner en peligro nuestros ojos. Incluso las complicaciones más leves pueden requerir un tiempo de descanso. El riesgo aumenta cuando los usuarios no siguen las pautas de uso y mantenimiento.
Muchas veces, los usuarios no son conscientes de sus malos hábitos y del peligro al que exponen sus ojos. Para evitarlo, hay que seguir las siguientes precauciones:
Lávese bien las manos. Más de la mitad de los usuarios admite que no lo hace adecuadamente. El contacto con las manos sucias es un factor de riesgo para que tanto las lentillas como la superficie ocular se contaminen con microbios patógenos. Lavarnos y secarnos las manos de forma adecuada con agua y jabón antes de manipular las lentillas, ya sea para ponérnoslas o quitárnoslas, reduce de manera significativa la probabilidad de infecciones.
No duerma con ellas puestas. Es un descuido que aumenta el riesgo de sufrir una infección, ya que la mayoría de lentillas disponibles en el mercado no son aptas para utilizarlas con los ojos cerrados. Nunca debemos dejárnoslas puestas mientras dormimos, ni siquiera durante una pequeña siesta. Este comportamiento se da con mayor frecuencia al viajar, dormir fuera de casa o consumir bebidas alcohólicas. Solamente hay que hacerlo si lo especifica un profesional. También es importante no sobrepasar las horas de uso recomendadas.
Renuévelas dentro del plazo indicado. En un estudio reciente realizado entre estudiantes universitarios, un 61 % de los participantes admitió no cumplir regularmente el reemplazo recomendado. Es otro clásico de ahorro económico. Sin embargo, las lentillas comienzan a deteriorarse desde que se estrenan, perdiendo propiedades que son muy importantes para garantizar un uso seguro. Esta negligencia puede acarrear, entre otras complicaciones, lesiones en la córnea.
Siga las indicaciones de su óptico-optometrista. Utilice los productos que le recomiende y acuda a las revisiones de seguimiento. Y si nota cualquier tipo de molestia, tiene los ojos rojos y/o la visión borrosa, deje de ponerse temporalmente las lentillas y consulte a un profesional.
Entonces, ¿es seguro utilizar lentes de contacto?
Por supuesto, tanto para niños como para adultos. Ofrecen muchas ventajas, que van desde aumentar la confianza del usuario a facilitar su participación en actividades cotidianas. No tenemos por qué tener problemas con ellas: basta con seguir unas sencillas pautas que nos explicará nuestro óptico-optometrista durante su adaptación.
A pesar de los mitos y la desinformación que circulan en torno a las lentes de contacto, son una solución ideal para aquellas personas que no quieren utilizar gafas. El secreto del éxito es seguir siempre las indicaciones y mantener una higiene impecable.