Los Teros y sus hijos

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Los Teros papás: sacrificio, amor y aprendizajes de los jugadores que se preparan para el Mundial criando a sus hijos

Cinco jugadores de Los Teros intercalan los entrenamientos con la crianza de hijos menores de dos años. Sacrificio, poco sueño, pero sobre todo, mucha motivación es lo que los acompaña en el camino
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22 de agosto de 2023 a las 05:00

Levantarse temprano y llegar al Charrúa. Gimnasio, entrenamiento de cancha, análisis de video, otra salida a la cancha. Corridas, golpes, alguna lesión de las que siempre arrastra un jugador de rugby, porque nunca se juega al 100% aunque casi ninguno se queje. Y la tensión de luchar por un lugar en el objetivo máximo de cualquier rugbista: la copa del mundo.

Hay un pequeño grupo de jugadores de Los Teros que, a toda esa montaña rusa de sensaciones, le agregan otra, aún más importante: ser padres de hijos pequeños, de entre un mes y dos años, que todavía no entienden del todo qué es lo que hacen sus papás, pero que se emocionan con las patadas a la pelota, los tackles, las corridas y el rugido del estadio. Y que para algunos de esos padres, en el tramo final de sus carreras, es una motivación: jugar por sus hijos, ni más ni menos. Esos pequeños, sin saberlo, hacen a sus padres ver las cosas con otra perspectiva.

Son cinco los jugadores del actual plantel de Los Teros que son papás: el capitán Andrés Vilaseca, padre de Roco (un año y medio); Matías Benítez, padre de Bauti (2 años y medio), Felipe Berchesi, padre de Belén (dos años) y Juan Manuel Alonso, el más chico del grupo (22 años) y que acaba de ser padre de Justina, de un mes. El quinto es Diego Magno, padre de Santino (un año y medio), que se quedó afuera del torneo en el último corte pero es una parte indivisible de este plantel, por liderazgo, trayectoria y por ser el jugador que más veces en la historia se puso la camiseta de Los Teros (105).

A ellos hay que agregarle a Santiago Arata, que junto a su esposa Paz esperan a su primera hija, Alfonsina, para noviembre.

Todos admiten que es una exigencia extra preparar un Mundial criando un hijo chico. Pero no lo cambiarían por nada del mundo, porque disfrutan de ver a sus hijos crecer. Y además, en una profesión que les exige viajar mucho, valoran cada minuto que pasan con sus pequeños, y destacan el rol de las madres, que son las que aguantan el barco cuando ellos tienen que ausentarse.

Diego Magno y Santino

“El galardón se lo llevan las mujeres. Yo me voy a entrenar y la que está acá es la madre, no es que tenemos niñera ni va al jardín”, cuenta Magno, que junto a su esposa Federica viajaron a Estados Unidos a principios de este año cuando el segunda línea firmó contrato con los American Raptors en Denver (Estados Unidos). En ese momento Santino tenía seis meses.

Matías Benítez y Bauti

“Desde que volví en 2020 a Los Teros todo se basó en que yo llegara al Mundial, y una gran causa que haya pasado todo es mi señora por el apoyo”, afirma Benítez, de 35 años y que va por su primera Copa del Mundo. Reconoce que el momento más difícil fue la pandemia, cuando se tuvo que ir tres semanas a Chile cuando Bauti recién había nacido, y su esposa se quedó sola, porque todos los parientes cercanos se enfermaron de covid. Encima, a la vuelta de Chile, el torneo siguió en Uruguay pero en burbuja, en un hotel sin poder tener contactos con el resto. Benítez destaca al DT de Peñarol, Pablo Bouza, que le dio la derecha para poder ver a su familia, aunque más no fuera por la ventana y de tapabocas.

Roco Vilaseca

En el caso de Vilaseca, hubo algunos momentos difíciles, en los que la distancia fue un problema. “Lamentablemente perdimos mucho tiempo de calidad juntos, en los que afortunadamente pasó mucho con la madre. Nació en noviembre de 2021, y 2022 lo arranqué con la Super Liga Americana de Rugby (Slar). Hicimos una etapa en Chile que duró cuatro semanas, volvimos a Uruguay y estuvimos concentrados en un hotel. Fue mi jermu la que bancó todo, muchas horas sola. Ahora en Francia recuperé mucho tiempo con él”.

El descanso de un Tero (y su hijo)

El descanso no es un tema menor: como deportistas, viven de su físico, por lo que ir a un entrenamiento sin dormir es un problema. Mucho más durante una preparación a un Mundial, en la que están peleando por meterse en el plantel. Esos detalles invisibles para la mayoría, pesan en la evaluación de un jugador por hacer un buen o mal partido.

 “Mi mujer forma parte de este sueño” arranca Vilaseca. “Ella es la que se encarga, la que intenta ayudar en los momentos difíciles para que yo pueda descansar, más en una pretemporada que requiere mucho descanso. Aprovecho las cámaras para agradecerle a mi mujer que es una genia”, dice con una sonrisa. Aclara que los días sin actividad de rugby son de la familia y de Roco: “Aprovecho para disfrutarlo”.

“Cambia”, dice Benítez sobre encarar un Mundial siendo padre de un hijo chico. “Cuando salís de entrenar muchas veces llegás apurado a ver a tu familia, pero también a cubrir todas las horas que no estuviste en tu casa. Estás pendiente que tu niño se duerma, que no te despierte de noche, que no tenga fiebre… valorás mucho más el tiempo libre. Hubo un par de días de exigencia alta que no tuve la energía necesaria porque no había podido dormir bien”, cuenta el “Cabeza” Benítez, que agrega que los problemas mayores fueron cuando Bauti era mas chico, y que ya a los dos años, con el sueño más estabilizado, las noches son más normales.

“Al principio fue difícil porque dormía poco”, recuerda sobre el tema del tiempo. “Levantarse a ir al gimnasio, a tirarse a tacklear, es difícil. Ahora duerme 12 horas. Me da para descansar”.

Otro que también destaca el apoyo de su pareja es Alonso, que atraviesa sus primeros días como padre. “La capitana en casa es mi señora, Romi. La noche es 100% de ella, y yo no puedo darle ninguna mano porque tengo que descansar lo suficiente para los entrenamientos. Intento ayudar lo más posible, pero la realidad es que la gordita a quien más precisa es a ella. Yo estoy de aguatero, hago hago lo que puedo para ayudar. Pero Justi duerme mucho y bien. Es una dormilona y una gordita, no para comer y dormir”.

Belu, la hija de Felipe Berchesi

En el caso de Felipe Berchesi hay un desafío extra: vive en Francia (defendió a Dax hasta esta temporada) y como su pareja (francesa de nacimiento) no puede tomarse licencia de su trabajo, el apertura de Los Teros se vino a Uruguay con su hija durante más de un mes. Es que luego, durante el Mundial, estará más de un mes viéndola poco. Por eso se encarga del día a día de Belén, con la ayuda de sus padres, que aprovechan para disfrutar de su nieta, a la que desde que nació pudieron ver poco por la distancia.

Felipe Berchesi

“Tiene un gustito agregado porque estoy en lo de mis padres y es el momento en que la puedan ver más que las dos semanas de cuando venimos de vacaciones. Sé que está en buenas manos, está todo el día con ellos”, dice el apertura uruguayo, que en estos días, además, agregó la complejidad de recuperarse de una lesión muscular, de la que ya se recuperó.

“En mi caso lo más importante es el soporte que tengo de Fede, que me acompaña en esto y que sabe que tengo que rendir al otro día”, dice Magno. Sobre todo en una etapa de mucho volumen de entrenamiento, en el que te evalúan en todas las prácticas. No es que tenés que rendir solo el sábado. Tenés que estar lúcido todos los días”.

Los Teros y sus hijos

“Hoy estamos en una etapa un poco más tranquila porque Santino ya aprendió a dormir, pero los primeros seis, siete meses fueron duros porque yo tenía que dormir en otro cuarto”, agrega el segunda línea. Obviamente Fede ha sacrificado un montón de cosas y creo que eso es por lo que puedo seguir”.

Irse al exterior con un bebé

Magno y su familia veraneaban en Punta del Este en enero cuando recibieron un llamado: una oferta para irse a jugar a los Americas Raptors la nueva franquicia estadounidense del Super Rugby Américas. Casi de un día para otro decidieron mover toda su vida a Denver con Santino, que tenía seis meses, porque separarse tanto tiempo no era una opción. Sin embargo, pocas semanas después de llegar a Denver se tuvo que ir con el equipo de gira por Sudamérica durante cinco semanas. “Separarnos y dejarlos solos fue duro pero es parte del trabajo. Cuando estás llegando al final de la carrera no lo sufrís tanto porque sabés que queda poco, a otros más jóvenes calculo que les costará más”. Ahora repetirán la experiencia en 2024, ya que el equipo estadounidense quedó muy conforme con su rendimiento y se convirtió en uno de los líderes de un equipo muy joven, y hasta de una especie de profesor de muchos de sus compañeros, atletas que llegan al rugby desde otros deportes.

Algo similar le ocurrió a Vilaseca, que a mediados de 2022 tuvo una oferta para irse a Vannes, de la segunda división francesa. Decidieron irse en familia. “Lo dudamos mucho por él. Fue todo un desafío familiar, te vas lejos, no tenés nadie que te ayude. Pero mi mujer es una genia, está todo el día incentivándolo, enseñándole cosas. Y cuando vuelvo de entrenar trato de aprovecharlo, más allá de que a veces llegue bastante cansado. Al principio costó, al llegar a Francia Roco casi ni gateaba. Pero a medida que pasó el tiempo fue increíble su crecimiento y empezó a disfrutar y fue mucho más independiente. El plan familiar resultó positivo y de hecho volvemos una temporada más”.

En ese sentido, tanto Magno como Vilaseca encontraron en el exterior un grupo de compañeros, de Argentina y de Uruguay, que se transformaron en una familia para ellos y para sus hijos. “Santino se fue con 8 meses y volvió pasado el año. Los primeros amiguitos fueron los hijos de Ramiro (Moyano), de Martín (Landajo). Armamos una familia”

“Llegar al club y que estuviera Nico Freitas y los chicos argentinos fue la vida”, agrega Vilaseca. “Nos dio mucho desde el aspecto familiar. Todos quieren y le juegan a Roco, y para nosotros se hace mucho más llevadero. Ahora lamentablemente Nico no sigue pero hoy lo ve en el Charrúa y se le tira encima”.

A Alonso, pensar en su hija lo motiva en la preparación. “Lo que más me ayudó fue en la parte de meditación. Antes de que nazca pensaba cómo era ella estando dentro de la panza”.

Vilaseca vuelve a la preparación siendo padre. “Estoy disfrutándolo”, dice mientras Roco corretea por el set de filmación en Huertas de los Horneros pateando la pelota, y juega con cualquiera que quiera interactuar con él y la ovalada. “Pide partidos en youtube, se cuelga mirando. Y ahora está muy para ver los himnos. En los que aparezco yo y también los de Santi, el tío (por Santiago Vilaseca, también excapitán de Los Teros). Para él, el Charrúa es Disney. Y yo disfruto de verlo a él disfrutar”. Y agrega que quiere llegar a jugar hasta que su hijo sea lo suficientemente grande para recordarlo “Puede ser mi último y es el primero con él”.

¿Quieren que sus hijos se dediquen al rugby? Las respuestas difieren “Arranco diciendo ‘que haga lo que quiera' porque es lo que corresponde. Pero el rugby es un deporte divino, te da muchos amigos. Te permite viajar, conocer gente que no conocerias. Y te da valores tremendos, como responsabilidad, compromiso”, dice Vilaseca

Magno aporta: “Obvio que me encantaría que jugara al rugby, pero no voy a ser de esos que estén todo el tiempo inculcándoselo. Creo que es una elección que tiene que tomar. De hecho, para mí no fue algo forzado, fue lo que me salió”.

Berchesi no comparte: “Soy jugador de rugby y estoy bastante roto. Espero que no juegue al rugby. Pero decidirá ella”. 

El DT Esteban Meneses también opina sobre qué aportan los jugadores que son padres a la vida del plantel. “Aporta en darle la importancia que tiene esto, de disfrutar cada momento. Porque todo pasa muy rápido. Uno deja de lado muchas cosas durante la preparación para estar en el lugar que queremos para lograr los objetivos que nos propusimos. Por eso no tenemos que pensar en lo que va a venir después y que nos saque un minuto de atención, sino realmente disfrutar esto porque pasa muy rápido. Creo que el rol de las personas que ya están en esa etapa de la vida y que quizás lo ven como su último Mundial, o no pero que ya lo ven desde otro lado, ayuda al plantel, a los más chicos, a todos, a ponernos en esa en esa sintonía. A disfrutar esto”.

Allá van Los Teros. Con la foto de sus hijos adentro de la media, o en el box del vestuario. Pero sobre todo, con una motivación que enciende aún más su fuego interno.

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