A un año y medio del comienzo de la emergencia sanitaria, las agencias de viaje que lograron sortear la pandemia están volviendo tímidamente a algo similar a la normalidad. Desde la Asociación Uruguaya de Agencias de Viajes (Audavi) sostienen que sus socios están recibiendo muchas consultas para viajes a futuro —sobre todo por reprogramaciones—y que se han concretado algunas ventas, pero que distan mucho en cantidad con respecto a las de 2019.
En la actualidad, el destino más solicitado por los uruguayos es Estados Unidos —especialmente Miami—, ya que “prácticamente no tiene exigencias para entrar, salvo un test de antígenos”, dijo a El Observador Carlos Pera, gerente general de Aeromundo Internacional y presidente de Audavi. En segundo lugar, el público opta por México y el Caribe, con preferencia por Cancún, Riviera Maya y República Dominicana, y la razón es similar: la falta de restricciones para entrar.
Europa se lleva el tercer lugar en orden de preferencia, pero solo para quienes están vacunados. La puerta de entrada al continente es España, a través de donde los uruguayos pueden acceder por tierra a Portugal y Francia, y por avión a otros destinos como Marruecos y Turquía. La entrada al resto de los países depende de las condiciones y restricciones de cada uno, por lo que cada viaje requiere de un análisis previo por parte de los agentes de viaje.
“Turquía se está pidiendo muchísimo porque no exige demasiada cosa y está muy barato para los uruguayos”, dice Pera y pone como ejemplo que un circuito de 10 días en hotelería cinco estrellas con media pensión cuesta unos US$ 450 y el boleto aéreo ida y vuelta Montevideo-Madrid-Estambul unos US$ 1.200: “O sea que por unos US$ 1.700 se puede ir a Turquía por 10 días”. Pera señala que un fenómeno que se está dando es la inversión en turismo a futuro, debido a los precios económicos de aerolíneas y hoteles que “están en una necesidad imperiosa de ventas”. “Por eso se están viendo tarifas que no vi en mi vida vi y tengo 40 años en esto. Por ejemplo, un vuelo a Miami a US$ 550 o uno a Madrid desde US$ 560”.
La agencia TravelOz, fundada en 2018 y tras un año casi sin actividad, comenzó a crecer de forma acelerada a partir de marzo de 2021. “El público que más se está moviendo es la gente de entre 20 y 40 años, muchas parejas y muchos amigos”, dijo a El Observador el agente de viajes Sebastián de Tomas, que ve una tendencia opuesta a la de las reservas muy anticipadas. “La gente siempre compraba con unos seis meses de anticipación para conseguir buenas tarifas, pero hoy están comprando para el mes que viene o para dentro de dos meses”, dice de Tomas y agrega que ya tienen casi agotado las ofertas de vacaciones de setiembre y fin de año.
La región de capa caída
Por otro lado, el turismo hacia Chile, Argentina y Brasil es casi nulo, y el turismo interno a nivel de las agencias no dio el resultado esperado. “Prácticamente ningún uruguayo concurre a una agencia de viajes para contratar un servicio hotelero o turístico en Uruguay. Lo que nosotros podíamos ofrecer —hotelería o experiencias—, no funcionó”, dice Pera. Las agencias que apostaron al turismo interno para sobrellevar el último año se encontraron frente al reto de incorporar personal y aumentar sus costos de funcionamiento en pos de ofrecer una propuesta que no era lo suficientemente rentable como para cubrir los costos.
Pero con el aumento de personas vacunadas y la flexibilización de medidas, la gente se está animando más a viajar y las perspectivas de recuperación del sector están más a la vista. “Todavía el movimiento no da para hablar de una recuperación de la masa trabajadora que es nuestro mayor pesar. La recuperación debería aparecer en los meses de noviembre o diciembre”, proyectó Pera.
La reanudación de operaciones de las aerolíneas Gol y Avianca en noviembre y diciembre respectivamente, sumado al aumento de frecuencias semanales de Iberia a partir de setiembre son noticias muy bien recibidas por el sector, que espera para fin de año la llegada de American Airlines. “Esto habla de que Uruguay es un mercado interesante para las aerolíneas, solo se necesitaba abrir un poco la perilla de las fronteras”, señala el empresario.