La saga de los X Men, cuya aparición bien podría ser señalada como el evento de regreso definitivo del cine de superhéroes antes que el Hombre Araña o cualquier otra película, hizo su presentación en dos interesantes películas que lograban su efecto gracias a una interesante línea argumental y narrativa.
Scream 4
Gritos y gritos por cuatro
Vuelve Neve Campbell a Woodsboro, a 10 años de los asesinatos del señor de la máscara, cuándo no. Y con ella vuelve, por supuesto, la máscara junto con los asesinatos torpes al más puro estilo slasher movie.
La historia se centra en la llegada de Campbell para promocionar su libro en el que cuenta cómo se sobrepuso a su tragedia personal. Pero allí se cruza con Gale Weathers (Courteney Cox), una escritora que sufre por no ser tomada en serio periodísticamente, y con su marido, el sheriff Dewey (David Arquette). Y con ellos, claro está, el asesino Ghostface, a quien alguien en el pueblo está dispuesto a revivir, para diversión del público asistente.
Go get some, Rosemary
Perdón, deberes y paternidad
Cameos con Abel Ferrara, Lee Ranaldo (guitarrista de Sonic youth) y otras extrañezas hacen a esta película un peculiar objeto indie. Pero no es eso lo que hace interesante a esta película, que llega varios años tarde a los cines montevideanos. La historia gira en torno a Lenny, quien tras meses de soledad, tristeza, libertad y distracciones, vuelve a tener a sus hijos en custodia durante las únicas dos semanas al año que pasa con ellos. En esas dos semanas hacen un viaje al norte del estado de Nueva York, donde el caos se mete en sus vidas. Pero la historia en la Nueva York indie de Ranaldo y Ferrara dejará más enseñanzas que anécdotas.
a saga de los X Men, cuya aparición bien podría ser señalada como el evento de regreso definitivo del cine de superhéroes antes que el Hombre Araña o cualquier otra película, hizo su presentación en dos interesantes películas que lograban su efecto gracias a una interesante línea argumental y narrativa.
El peso de la historia en aquellas dos primeras películas dirigidas por Bryan Singer estaba sobre los aspectos humanos de los superhéroes, su génesis y sus propias contradicciones.
Algo de eso cambió en X Men 3 y en Wolverine, pero parece que se retoma en esta película de aire retro que produjo el propio Singer.
La historia esta vez se centra en la amistad entre el Profesor X y Magneto (que hasta incluso juegan ajedrez y debaten sobre la ética de la venganza) y el proceso con el que empiezan los superhombres a manejar sus habilidades especiales para luego ser superhéroes.
Y si bien Singer no está al frente de la dirección, quien sí lo hace es Matthew Vaughn, a quien se le ha reconocido recientemente por la original comedia de acción Kickass.
Así, lo que se define es una historia que, según las reseñas, recuerda mucho a las películas de James Bond, a la vez que posee importantes dosis de acción que permiten no olvidar que esto sigue siendo una película de superhéroes de cómic.
La película comienza en un campo de concentración nazi, en pleno 1944. Un joven llamado Erik Lensherr es separado de su madre por las SS. Luego de demostrar sus poderes telequinéticos al doblar una puerta de metal con solo mirarla, Erik es llevado ante un oficial que luego se convertirá en el supervillano Sebastian Shaw (Kevin Bacon). En tanto, otro personaje con capacidades de leer la mente, se va dando cuenta, junto con otros, que no es el único con habilidades sobrenaturales.
Así se arma el equipo bajo una buena mirada que permite bajar un poco más al fondo del origen de uno de los cómics más populares de la historia. l