16 de febrero de 2018 5:00 hs

Fue en una Cumbre de las Américas –una reunión que se hace cada tres o cuatro años entre los 35 jefes americanos- que el expresidente Jorge Batlle aprovechó el filón y retomó con más fuerza que nadie la propuesta de su par estadounidense, George W. Bush, para construir una gran zona de libre comercio en todo el continente bajo el nombre de Alca.

Fue en Quebec, en 2001, que esa propuesta apareció con fuerza. Pero cuatro años más tarde el Alca era una sigla muerta porque los países del continente no habían logrado el consenso necesario. Eso se explicaba, entre otras determinantes, por los esfuerzos del chavismo por enterrar la propuesta estadounidense.

Para el principio del siglo el presidente venezolano, Hugo Chávez, representaba una fuerza en ebullición que ganaba adeptos e influía en varias capitales de la región. En esos años el cruce entre Chávez y Bush era una parada segura de la Cumbre de las Américas.

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La octava edición de esta reunión, que se celebrará entre el 13 y el 14 de abril en Lima, recuperará con total seguridad el chisporroteo político si el presidente Nicolás Maduro cumple con su palabra y asiste al encuentro a pesar de que su presencia no será bienvenida. Como resulta evidente, las cosas han cambiado acá y allá y el chavismo pasó a ser un agua tibia que apenas recoge aplausos en un puñado de países americanos y denuncias de múltiples agentes.

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"¿Me tienen miedo? ¿No me quieren ver en Lima? Me van a ver, porque llueva, truene o relempaguee, por aire, tierra o mar llegaré a la Cumbre de las Américas con la verdad (...) de Venezuela", dijo Maduro este jueves en conferencia de prensa.

La respuesta de Maduro apuntaba al gobierno peruano y al Grupo de Lima –integrado por 14 estados- que el martes habían retirado la invitación para que Maduro asistiera a la cumbre.

"Llegó esta carta de Pedro Pablo Kuczynski invitándome a la Cumbre de las Américas. Pónganse de acuerdo, ellos quieren repetir con Venezuela el maltrato que le dieron a nuestra hermana Cuba. Pónganse de acuerdo, los tenemos locos", afirmó Maduro mostrando el documento firmado por el presidente de Perú.

Ni lento ni perezoso, el gobierno peruano contestó horas después: "un jefe de Estado no llega a un país sin una invitación, entonces él (Maduro) no puede llegar a pisar suelo peruano sin una invitación", dijo la jefa del gabinete, Mercedes Aráoz

En la conferencia de prensa, el presidente venezolano también le dedicó algunas palabras a su par colombiano, Juan Manuel Santos, y el argentino Mauricio Macri
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A este último le pidió que no le tenga "miedo" y que convoque a una cumbre de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur). Dicho organismo aún no tiene un secretario general, entre otras razones, debido al veto venezolano.

Con Maduro o sin Maduro, la crisis venezolana será un tema excluyente de la cumbre. En particular, el foco estará puesto en las elecciones que el chavismo adelantó para el 22 de abril.

El Grupo de Lima pidió al gobierno venezolano reconsiderar la fecha, por considerar que no hay garantías para unos comicios "libres" y "justos" con la participación de los opositores.

Pero Maduro reiteró que a toda costa habrá presidenciales ese día."En Venezuela mandamos los venezolanos, no el Grupo de Lima", declaró el gobernante.





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