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El Observador | Leonardo Pereyra

Por  Leonardo Pereyra

Columnista político
14 de enero 2023 - 5:01hs

Si se le preguntaba a los uruguayos sobre Juan Sartori es probable que replicaran con un desinteresado “¿Juan qué?”. Guido Manini Ríos mandaba desde su cargo de comandante en Jefe del Ejército y Cabildo Abierto no era ni siquiera un proyecto. Ernesto Talvi era director del Ceres, Julio Sanguinetti descartaba cualquier tipo de candidatura y Edgardo Novick todavía se esperanzaba con el futuro de su novel Partido de la Gente.

Así estaban las cosas en enero de 2018, es decir, eso sucedía a la misma altura de este ciclo electoral que, en apariencia, se muestra estable y con escasas incertidumbres acerca de los nombres que protagonizarán los comicios de 2024.

Pero si, en un plazo menor a dos años, la pasada fase electoral presentó tantas novedades inesperadas, ¿por qué no puede pasar algo parecido en lo que resta hasta los próximos comicios si, como se ha dicho, el pasado nos avisa que el futuro puede cambiar?

Ahora, en las encuestas sobre la interna del Partido Nacional aparece bastante despegado el secretario de la Presidencia, Alvaro Delgado, la herrerista Laura Raffo amaga con competirle, y la vicepresidenta Beatriz Argimón y el senador de Por la Patria, Jorge Gandini, analizan si se presentan como desafiantes desde el espacio wilsonista, aunque aún aparecen relegados en los sondeos.

¿Qué ocurría entre los blancos en aquel enero de 2018? Por ejemplo, el intendente de Cerro Largo, Sergio Botana, se revelaba como un pésimo augur al declarar a la diaria que Luis Lacalle Pou, quien sería electo presidente, prefiguraba “un candidato espectacular para salir segundos”.

Por entonces, Jorge Larrañaga era el principal adversario de Lacalle Pou en la interna blanca y Juan Sartori, -quien saldría segundo en esa carrera relegando al hombre de Paysandú a un tercer lugar-, resultaba un perfecto desconocido para la mayoría de los uruguayos. Sartori trepó rápidamente en las encuestas tras una intensa, costosa y polémica campaña publicitaria. “¡Buenas noches, Yo soy Juan Sartori! Finalmente llegó el momento de despejar muchas dudas”, se presentó en el acto de lanzamiento de su candidatura el 11 de diciembre de 2018.

La otrora senadora Verónica Alonso, quien todavía pretendía quedarse con el apoyo de los wilsonistas, se fue desinflando hasta terminar apoyando al multimillonario. Luego, se retiró de la política.

Si en un plazo menor a dos años, la pasada fase electoral presentó tantas novedades inesperadas, ¿por qué no puede pasar algo parecido en lo que resta hasta los próximos comicios si el pasado nos avisa que el futuro puede cambiar?

Tras predecir la derrota de Lacalle, Botana fundó junto a su par de Maldonado Enrique Antía el denominado Grupo de los Intendentes que terminó cuarto en la interna y, después, en las elecciones nacionales, realizó una alianza con el Herrerismo.

Los colorados

Hoy la incertidumbre en el Partido Colorado se parece bastante a la de enero de 2018. El presidente del Codicen, Robert Silva, aún no confirmó su candidatura en tanto que algunos esperan por el retorno de Pedro Bordaberry, o apuntan hacia el director del Ceres, Ignacio Munyo, en busca de un postulante “liberal progresista”. Otros manejan los nombres del presidente de Antel, Gabriel Gurméndez, del abogado Andrés Ojeda o del director de la Dinatel, Guzmán Acosta y Lara.

En enero de 2018 buena parte de los colorados aguardaban por Ernesto Talvi quien presidía Ceres, y se perfilaban como rivales internos Tabaré Viera, José Amorín y Germán Coutinho.

Finalmente, Talvi lanzó su precandidatura el 14 de agosto de 2018. Para entonces, nadie parecía hacerle sombra al economista, -quien se convertiría luego en una estrella fugaz de la política- y faltaban candidatos para disputarle la interna. Habría que esperar hasta el 1 marzo de 2019 para que el expresidente Julio María Sanguinetti convocara a una conferencia de prensa en su casa y diera una de las sorpresas de aquel ciclo electoral, luego de haber descartado una y otra vez su postulación.

“A mi edad no ha sido una cosa sencilla pero hice una campaña de pretemporada y la marea me trajo hasta aquí. Empecé en el estricto deber de conciencia de ver que mi partido se deshilachaba. (…) Voy a ser candidato a la presidencia de la República. Sí señores", exclamó Sanguinetti. Faltaban apenas cuatro meses para las internas que finalmente ganó Talvi.

Sorpresas

¿Quién hubiera dicho entonces que el comandante del Ejército, Guido Manini Ríos, se convertiría en el líder de un partido que obtendría el 11% de los votos en la primera vuelta y es hoy uno de los principales socios del gobierno de Lacalle Pou?

¿Qué ocurría entre los blancos en aquel enero de 2018? Por ejemplo, el intendente de Cerro Largo, Sergio Botana, se revelaba como un pésimo augur al declarar a la diaria que Luis Lacalle Pou, quien sería electo presidente, prefiguraba “un candidato espectacular para salir segundos”.

Fue recién en marzo de 2019, luego de que el presidente Tabaré Vázquez lo relevara de su cargo tras realizar polémicas declaraciones, cuando el militar protagonizó el último envión para fundar Cabildo Abierto.

En tanto, el Frente Amplio se mostró más predecible. A lo largo del pasado quinquenio el intendente Daniel Martínez se perfiló como el candidato preferido de la izquierda –más allá de algunos que querían reeditar a José Mujica- y le ganó la interna con luz a Carolina Cosse, Óscar Andrade y Mario Bergara.

La mala campaña electoral que, entre otras cosas, precipitó la derrota de la izquierda tras 15 años de gobierno, lo radió de la actividad política.

Los nombres de Cosse, Andrade y Bergara se repiten como posibles postulantes para la interna de 2024 y a ellos se sumó previsiblemente el intendente de Canelones, Yamandú Orsi, quien ya por entonces tenía un buen apoyo aunque quedó fuera de la pugna.

Por su parte, en enero de 2018 el Partido de la Gente de Edgardo Novick recogía 2% en algunas encuestas y 10% en otras, y sus dirigentes seguían esperanzados en consolidarse como una alternativa a las colectividades tradicionales. Tras diversas desavenencias internas, el PG obtuvo en las elecciones de 2019 el 1,8% de los sufragios. Un poco más que el 0,97 del Partido Independiente que en enero de 2018 aparecía con una intención de voto de 2% y no había definido qué haría cuando tuviera que definir su postura en un balotaje.

“Yo me pongo en los zapatos de personas que están molestas con el FA pero que a su vez tienen desconfianza de la derecha. Si los que estamos más cerca de ellos terminamos haciendo acuerdos con los que consideran la derecha, ¿nos acompañan?”, se preguntaba el senador y líder del PI, Pablo Mieres, en una entrevista con Crónicas. Mieres perdió su banca en la primera vuelta de 2019 –quedó Iván Posada como solitario diputado-, en el balotaje apoyó a Lacalle Pou, y luego fue nombrado ministro de Trabajo.

En fin, la política uruguaya se ha caracterizado por cambios políticos que, al igual que su territorio, mayormente muestran una penillanura levemente ondulada. Pero, como se ha visto, un año y medio puede bastar para engendrar aquello que no promete nacer o para hundir a quienes parecen navegar con un viento propicio.

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