Fútbol > EL TAPADO DE LA FECHA

Manuel Ugarte: el pistón de JR que entrena con un personal trainer

El volante de Fénix es quien le da el balance necesario al mediocampo del líder; tiene solo 17 años y quiere ser contador

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26 de marzo de 2019 a las 05:02

Leonardo Fernández es el futbolista del momento. Hace todo bien: goles, asistencias, jugadas increíbles. En gran parte debido a ese momento suyo es que Fénix está primero.

Pero el equipo de Juan Ramón Carrasco cuenta con un pistón en el mediocampo que tiene un ida y vuelta impresionante y que debutó con solo 15 años en Primera división con Rosario Martínez como entrenador. Es Manuel Ugarte.

“Entré por Agustín Canobbio contra Danubio y aquel día goleamos 4-1, parecido a este 5-1 del sábado. Tenía unos nervios bárbaros. Rosario me dijo que entrara tranquilo, pero que corriera. Me puso de enganche, no en el puesto de volante central en el que juego ahora”, recuerda Manuel para Referí.

Hoy tiene 17 años y parece que hubiera pasado un tiempo bárbaro desde aquel debut. Es que creció como persona y también futbolísticamente.

Estuvo muy cerca de no jugar en Fénix. El tema es que hizo todo el baby fútbol en City Park de Ciudad de la Costa, cerca de su casa de Lagomar. Ya había jugado en la selección de la Interbalnearia con 12 años y cuando tuvo edad para ir a un club, se fue a la Preséptima de Wanderers con su entrenador. Como hubo una situación en la que el DT no se puso de acuerdo, se fue y Manuel hizo lo mismo. Con otros amigos que habían ido allí, se fue a Fénix y nunca más lo abandonó.

En City Park “jugaba de ‘9’, salimos campeones e hice algunos goles”.

Al mismo tiempo iba al Colegio Santa Elena en la rambla de Lagomar, en el que trabaja su mamá Mabel como maestra.

Pero como le sucede a varios futbolistas, cuando estaba en el liceo, lo subieron al plantel principal. Entonces dejó de ir de mañana, se cambió de liceo y comenzó a ir de tarde para poder entrenar.

Le queda una Matemática de quinto y algunas materias de sexto de Economía. Se anotó en esa orientación debido a que le gustan las matemáticas y la química.

Ahora entonces hace liceo nocturno para poder entrar a la facultad en el “Liceo Alternativo de la Costa” en Solymar.

“Me gustaría estudiar administración de empresas o para contador. Capaz que con esto del fútbol me lleva más años, pero no quiero descartarlo. Es algo que me gusta”, explica.

Más allá de los entrenamientos normales con Fénix, todas las semanas –como sucedió este lunes por ejemplo– va a la Pista Oficial de atletismo con un personal trainer. Muchas veces lo hace incluso en sus días libres.

“Empecé el año pasado y estoy yendo de nuevo. Me parece que es importante mantenerme bien y lo tomo como un complemento para mi físico”, cuenta.

Después de aquel debut fulgurante, estuvo un tiempo sin alternar en Primera hasta que llegó Nathaniel Revetria y vio sus condiciones.

No obstante, jugó muy poco y cuando tomó la posta Juan Ramón Carrasco, lo bajaron a Tercera con su hijo Juan Carlos.

Vivió todo 2018 viendo los partidos del plantel principal desde afuera y sufrió hasta el final la gran posibilidad que hubo de descender en la última fecha contra Torque.

Por eso si bien valora lo que es estar ahora en la punta del Torneo Apertura, también tiene claro lo demás.

“Estoy contento, pero tranquilo, siempre con responsabilidad porque el año pasado casi descendemos. El partido con Torque lo sufrí como espectador. Me acuerdo que el Indio Roberto Fernández sacó una pelota en la línea cuando entraba. Sufrimos abundante. Hubiera sido una lástima que Fénix se fuera a Segunda. La gente dio un respaldo tremendo, la cancha estaba repleta”, recuerda.

Reconoce que “con Juan, tenemos clara la idea de juego. Es exigente y nos da un librito con las jugadas ofensivas, aunque en las prácticas siempre las repasamos. A veces me pega algún rezongo, pero normal, como cualquier otro entrenador”.

El mejor recuerdo que tiene entre quienes los dirigieron es para Marcelo Broli quien lo tuvo en Sexta y hoy es el ayudante técnico de Marcelo Méndez en Danubio, justo al equipo que golearon el sábado.

“Fuimos casi campeones con Broli. Me enseñó mucho. A veces también venia Méndez con él. El fútbol que pregonan es similar al que quiere Juan (Carrasco”, indicó.

Nunca había hecho un gol pero le tocó en el partido que el hincha y el jugador de Fénix más esperan: el de Racing al que ellos consideran un clásico.

“Fue justo en el clásico de este año. Miré para la tribuna y estaban todos mis seres queridos. Mi padre, mi madre, mis dos abuelos, mi hermano. En un instante miré y mi padre se agarraba la cabeza como que no lo podía creer. Con los nervios, hice el gol y después intenté no sonreír, aunque faltaba poco y ganábamos 2-0. No lo podía creer. Fue el momento más feliz de mi carrera hasta ahora”.

Del Capurro se fueron con unos amigos a comer pizza.

Su papá Miguel, hasta el día de hoy lo lleva a las prácticas. Su hermano Hernán, un año menor, juega en la Cuarta de Fénix y en el mismo puesto que él, aunque ahora lo prueban de enganche.

Y no quiere olvidarse de lo que significaron sus dos abuelos, Ramón y Alberto, en su vida para que llegara a este momento. Lo siguen yendo a ver como el primer día. “Los dos son muy futboleros y hoy son fanáticos míos”, dice sonriendo.

En la concentración de la pretemporada, sus compañeros de cuarto, Rodrigo Abascal y Alex Silva, le hicieron una broma y le mojaron todo el colchón. Se lo hicieron de nuevo antes de enfrentar a Juventud y ganó Fénix y todavía con un gol del propio Silva en la hora. Después se lo mojaron contra Racing y él mismo anotó.

“Ya es una especie de cábala, me toca siempre y está dando resultado”, apunta.

Estuvo preseleccionado en la sub 18 y luego en la sub 20 de Fabián Coito. Viajó a China y a Chile y jugó varios amistosos. Lo asombró la cultura china.

No obstante quedó fuera del Sudamericano de Chile de enero, dando ventajas por su edad.

“Sirvió para sumar experiencia, disfrutar y nada menos que vestir la celeste. Pero intento pelear porque me queda un sub 20 más”, dice.

Recuerda que tuvieron una charla con el Maestro Tabárez. “No habló de fútbol, sino del respeto que había que tener en el Complejo Celeste, los valores, que saludáramos a todos cuando llegáramos. Te enseña a ser mejor persona”, explicó.

Le gusta todo tipo de música como la cumbia, el reggaetón y el rock. En esto último le encanta La Vela Puerca.

Manuel sabe que esto recién empieza. Pero nada le impide soñar con seguir así, volver a otra sub 20 y pensar en grande.

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