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28 de enero 2023 - 5:00hs

Un estudio publicado este mes por la Universidad de Aberdeen y Transform Trade, un grupo defensor del trabajo de comunidades, encontró que varias marcas de moda internacionales con fábricas en Bangladesh estaban involucradas en múltiples “prácticas desleales”, como pagar a los proveedores por debajo del costo de producción.

El estudio, titulado “Impacto de las prácticas desleales de los minoristas de ropa global en los proveedores de Bangladesh durante COVID-19”, se basó en una encuesta sobre más de 1.000 fábricas de Bangladesh que confeccionan prendas para firmas internacionales de moda y descubrió que estas fábricas enfrentaban costos crecientes de materias primas, y casi una de cada cinco tenía problemas para pagar el salario mínimo de Bangladesh de £ 2,30 por día.

La profesora Pamela Abbott, coinvestigadora del estudio y directora del Centro para el Desarrollo Global de la Universidad de Aberdeen, afirmó que las marcas de moda extraían su riqueza de algunos de los países más pobres del mundo, una forma de neocolonialismo del siglo XXI.

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Del total de 1138 marcas y minoristas nombrados por los encuestados, casi el 37% supuestamente "participó en prácticas desleales". Algunos de estos incluyen: GAP, Zara, H&M, J.C. Penny, Primark, entre otros.

Más del 51% de las fábricas de ropa encuestadas también informaron prácticas desleales, que incluyen "cancelaciones de pedidos, negativas a pagar, reducciones de precios o retrasos en el pago" de los productos. “Estas prácticas comerciales desleales afectaron las prácticas de empleo de los proveedores, lo que provocó la rotación de trabajadores, la pérdida de puestos de trabajo y salarios más bajos”, según el informe.

En el estudio se señala que la industria de la confección es el sector económico más grande de Bangladesh y representa el 83% de los ingresos totales de exportación del país. La industria representa alrededor del 20% de la producción interna bruta (PBI) del país y emplea a alrededor de cuatro millones de trabajadores que representan alrededor del 43% de los trabajadores en el sector formal, y la mitad de los cuales son inmigrantes de áreas rurales.

El estudio recomienda que las autoridades, junto con las asociaciones de proveedores de Bangladesh, aboguen por un “mecanismo transfronterizo para detener las prácticas de compras desleales” por parte de marcas y minoristas internacionales. Destacó que, si los minoristas incumplen los términos acordados previamente o no pagan los montos acordados, las consecuencias las enfrentan los trabajadores, quienes son los que más sufren en la ineficiente cadena de suministro.

Según estimaciones, más de 12 millones de personas dependen del sector, y son estas personas las que soportan la peor parte de las prácticas laborales injustas y la explotación estructural.

También se encontró que “el 26% de los trabajadores perdieron su trabajo durante el período inicial de la pandemia sin compensación económica (abril-junio de 2020). De junio de 2020 a diciembre de 2021, el empleo aumentó 23 puntos porcentuales, pero muchos extrabajadores no fueron recontratados y cuando eran aceptados nuevamente, generalmente tenían que firmar nuevos contratos desventajosos”.

En un total del 20% de los minoristas de marca, se informó que estaban comprando en fábricas que luchaban por pagar el salario mínimo. Sin embargo, era más probable que los minoristas de marcas más grandes compraran a proveedores que habían tenido dificultades para pagar el salario mínimo que los más pequeños.

Los sindicatos del sector afirman que, pese a que la industria manufacturera ha experimentado un crecimiento exponencial en años anteriores, los derechos de los trabajadores de la confección se han visto amenazados. Un gran número de trabajadores se enfrentan a condiciones de trabajo inhumanas, salarios bajos y atrasados ​​y descuido del bienestar laboral.

Los lugares de trabajo en ruinas dentro de las fábricas de ropa de Bangladesh han atraído una mayor atención internacional luego de tragedias masivas como el incendio de la fábrica Ashulia Tazreen Fashion en 2012 y el colapso de la fábrica Rana Plaza en 2013. Más de 1200 trabajadores murieron y varios cientos resultaron gravemente heridos en estos dos accidentes industriales. Desde entonces, los trabajadores se han embarcado en campañas por justicia y compensaciones para los afectaos.

Según las Asociaciones de Fabricantes y Exportadores de Prendas de Vestir, tras el confinamiento por la pandemia, se cancelaron o suspendieron exportaciones por valor de unos US$ 2.900 millones, lo que afectó el sustento de millones de trabajadores de la confección.

Mientras la guerra en Ucrania ha disminuido la demanda de moda de menor precio, los trabajadores en Bangladesh se enfrentan a una alta inflación (la tasa de inflación en Bangladesh superó el 8 % en 2022) y despidos generalizados (un millón de trabajadores de la confección fueron despedidos o suspendidos debido a cancelaciones de pedidos en 2020). Los fabricantes también han enfrentado presiones de las marcas para mantener los precios estables año tras año.

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moda abuso laboral Zara H&M

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