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<i>El yerbero</i>, Rafael Coronel

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Más allá de Frida, Rivera y Botero, lo que hay para ver en el Museo de Artes Visuales

Pistas para sacarle el jugo a la muestra de arte latinoamericano que se inauguró el jueves

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26 de marzo de 2018 a las 05:00

En el interrelacionamiento entre las artes visuales de México y Colombia, Uruguay es invitado y lo más gratificante de la propuesta es que a los artistas nacionales no les falta nivel para presentarse en las mismas paredes que Frida Kahlo, Diego Rivera y Fernando Botero.

Entre las 82 obras que componen la muestra de la colección Sura que se exhibe en el Museo Nacional de Artes Visuales (MNAV) hay cinco que llevan la firma de estos tres grandes nombres. Pero hay más. Mucho más. Por eso El Observador recorrió Trilogía: Colombia, México, Uruguay - Colección Sura y MNAV con Consuelo Fernández Ruiz, de la colección de Sura México, Carlos Arturo Fernández Uribe, curador de la colección de Sura Colombia, y Enrique Aguerre, director del MNAV. El objetivo: conocer el diálogo entre los artistas que este acontecimiento propone y los caminos alternativos e interesantes de los artistas que no tuvieron en la historia tanto marketing.

Los tres curadores coincidieron en que no estamos ante una muestra de la obra más importante de Rivera o Kahlo y eso –que puede ser considerado una debilidad– es en realidad una oportunidad tremendamente enriquecedora.

Fernández Uribe lo explicó así: "Esta es una posibilidad de descubrir una cantidad de nombres que no necesariamente la mayor parte de la gente conoce".

Los que se acerquen van a encontrar otros artistas que abren un panorama totalmente nuevo a explorar, lleno de identidad latinoamericana, raíces, costumbres e iconografía autóctona mezclada con la influencia europea.

Un retrato de la mexicana María Izquierdo muestra una alacena llena de color. Una tradición en el mobiliario de su país para exponer todas las artesanías en los hogares. Allí pueden verse los dulces, los jarrones, los caballitos y las palomas de vidrio soplado típicos de ese país. "Es del final de su vida, cuando ella sufrió una embolia que paraliza parte de su miembro derecho y ya no es tan firme su pincelada como su firma", contó la curadora Fernández Ruiz.

Rivera también realza la artesanía mexicana en la alfombra donde está arrodillada Juanita, la niña campesina retratada que forma parte de la muestra.

A pocos pasos de Izquierdo están Carlos F. Sáez y Petrona Viera de Uruguay junto al mexicano Rafael Coronel y un impresionante retrato suyo de un trabajador del campo: El yerbero.

Fernández Ruiz resaltó que la obra muestra "un expresionismo impresionante" y que en ella el artista exhibe su destreza en el dibujo, por ejemplo, en la mano y en el rostro del retratado. Es óleo y parece pastel por lo diluido de los colores.

En una pared cercana interactúan dos escenas de bailes: una del colombiano Andrés de Santamaría y otra de Pedro Figari. "Nos pareció que la relación entre los dos es una cosa increíble", dijo Fernández Ruiz. La obra del uruguayo retrata una escena de un baile folclórico uruguayo y la del colombiano un flamenco. Ambos se iluminan mutuamente. De Santamaría introdujo las primeras formas de arte impresionista en Colombia y su técnica fue rechazada durante mucho tiempo por su estilo diferente.

Hay otros dos retratos del colombiano en los que Fernández Uribe resalta la cantidad de materia y textura, y un "efecto de vórtice alrededor del rostro" donde no se nota mayor detalle. "Nos dirige hacia los ojos, la boca y nos centra en la figura", explicó el curador colombiano.

Quienes son asiduos a las instituciones públicas donde se exhibe arte uruguayo podrán revalorizar con esta muestra la obra de Juan Manuel Blanes, Rafael Barradas, Sáez y Viera. Algo así como cuando uno redescubre la belleza de su pareja o de alguien cercano. Más allá del discurso curatorial, el realce de los cuadros uruguayos y el contexto que adquieren con los demás latinoamericanos generan en los ojos del espectador una impresión distinta.

Fernández Ruiz resaltó que El yerbero muestra "un expresionismo impresionante" y que en ella el artista exhibe su destreza en el dibujo, por ejemplo, en la mano y en el rostro del retratado. Es óleo y parece pastel por lo diluido de los colores.

Ocurre también con un retrato de una mujer del mexicano David Alfaro Siqueiros. La obra estuvo expuesta mucho tiempo en la colección permanente del MNAV, pero ahora dialoga con el resto de la muestra y especialmente con Sáez.

Aguerre contó que Siqueiros se enamoró perdidamente de una uruguaya: la poeta y narradora Luz Brum. Se casaron. En ese contexto, el mexicano dejó varias piezas en Uruguay.

"En Montevideo pidió visitar a la familia de Sáez porque estaba muy impresionado por su obra. Y la familia le regaló un dibujo. A la vez Siqueiros, en San Francisco, dio un taller de arte político al que concurre Pollock. Y Siqueiros incorporó en sus murales fondos que había trabajado Sáez a la manera de Sáez. Todo tiene que ver con todo", contó el director del MNAV.

Aguerre sostuvo que esta exhibición inédita despierta mucha curiosidad para conocer más. "Está muy bien que eso ocurra", afirmó.

A su vez, ese retrato del acervo del MNAV interactúa con otro Siqueiros, este sí de la colección Sura México que muestra a dos mujeres de la alta sociedad entregando juguetes a niños de bajos recursos. En su representación, Siqueiros las ridiculiza.

Una de las obras que llama la atención por su originalidad es una pintura religiosa pero terrenal de Federico Cantú. Parece una escena en un mercado campestre pero es en realidad Las bodas de Caná, al fondo está Jesús bendiciendo pero rodeado de gente con sus atuendos campesinos dispuestos en conjuntos distribuidos como en La última cena de Leonardo da Vinci.

La parte de obras religiosas es variada con elementos precolombinos y europeos, Cristos con sangre y hasta con flores nativas.

Del otro lado, caminando hacia la zona principal de la muestra, una naturaleza muerta del uruguayo Rafael Barradas interactúa con Variaciones sobre Cézanne del colombiano Fernando Botero, con Dos sandías de Rufino Tamayo, Flores de Enrique Grau y Mangos de Pedro Nel. En la obra de Grau el curador colombiano resaltó que en cada una de las flores hay representado un movimiento de vanguardia.

La exposición muestra un recorrido por la historia de la figuración. "Aquí está la figuración más clásica, la geometrización y luego la abstracción. En las seis naturalezas muertas podemos hacer ese periplo que es muy típico del siglo XX", explicó Aguerre.

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