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Masacre de la cárcel: resultado de una pelea entre narcos y la irresponsabilidad de las autoridades

52 detenidos murieron por quema de colchones en un pabellón mientras las autoridades del Penal no cumplieron con sus responsabilidades. Los bomberos demoraron dos horas en apagar el fuego

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03 de julio de 2022 a las 10:31

A las 22 horas del domingo 26 de junio, apenas unas horas después de conocerse el triunfo de Gustavo Petro en las elecciones colombianas, un preso de nombre Bray se animó a desafiar a “el Capataz” Miller. Ambos eran parte de un grupo narco conocido como “Los Plumas”. Estaban en el pabellón 8 de la cárcel de Tulúa y disputaban el control del patio. Algo que no era solo simbólico de poderío sino también de actividades ligadas al narcotráfico, dentro y fuera del penal.

Los Plumas actúan en Cali, donde otrora hubo un poderoso cartel. Ahora hay muchos microemprendedores y, al menos hasta ahora, muchos nexos con gente de poder, especialmente de servicios de seguridad. En Cali están algunas de las plantaciones de coca más grandes de Colombia.

Bray y Miller pelearon con púas, cuchillos improvisados, en el patio junto a otros detenidos que formaban parte de Los Plumas, pero a la vez defendían el liderazgo de El Capataz o querían que el desafiante tomara su lugar.

Dentro del pabellón 8, los seguidores de unos y otros también se trenzaron. En medio de esa batahola, alguien taponó la entrada con colchones de espuma y les prendió fuego. En las cárceles colombianas como en muchas otras del mundo no se cumple con dar colchones ignífugos a los detenidos. No hay que ser un experto para saber que la quema de colchones en los penales es un clásico. Un clásico lleno de sangre.

Las llamas se extendieron rápidamente por toda la galería provocando la mayor masacre carcelaria ocurrida en Colombia en este siglo.

Lo ocurrido ha puesto en cuestión a las autoridades, que no pudieron evitar la pelea. Si algo faltaba es que los bomberos tardaron dos horas en extinguir las llamas.

Los guardias del penal no contaban con extinguidores, lo cual era contra las normas.

La de Tuluá es una cárcel de seguridad media en mitad de la ciudad. La rodean viviendas y comercios. Tuluá tiene unos 200.000 habitantes y vivió sus años dorados con el mencionado cartel de Cali, regenteado por la familia Rodríguez Orejuela. Eran los rivales –en negocios, no en fama- de Pablo Escobar, “patrón” del cartel de Medellín.

De acuerdo a un cable de la agencia Efe, Edwin Dovan Rey, de 22 años, recuperó la libertad después de la tragedia. Había estado seis años detenido. Contó que estaba fumando marihuana con sus compañeros de celda del pabellón 5 cuando escucharon los gritos y se asomaron a lo que ocurría en el patio 8.

“Una bandola contra otra bandola –contó Rey-. A cuchillo. Hasta que un loco prendió la colchoneta. Ahí hubo una llamarada”, dice. Los guardias no se atrevían a entrar, cuenta. El fuego se propagó por el techo a toda velocidad y los 180 internos de ese módulo se arrinconaron en la parte de atrás, donde está el baño.

Mientras el narco sigue en Colombia, mientras Petro se comprometió a profundizar los acuerdos de Paz y poner límites al narco, los familiares de los 52 muertos en el penal de Tulúa retiran a sus muertos.

Además de los 52 fallecidos, hubo 23 heridos graves, la mayoría por intoxicación. Los 335 detenidos restantes fueron trasladados a otra cárcel.

El periódico El Colombiano consigna que “en un recorrido por la zona hecho por periodistas de este diario, y tras dialogar con familiares de los presos que fallecieron calcinados o por asfixia, se pudo establecer que entre los reos había miembros de las bandas La Inmaculada, La Casona y La Cruz, tres de las más poderosas y peligrosas de Tuluá”.

Entre las cosas que consigna un artículo de El Colombiano del 1° de julio, y que pone en evidencia lo que son las cárceles dice: “En medio de las pesquisas, hay una serie de testimonios que indican que en ese patio estaba una celda con presos de altísima peligrosidad a quienes supuestamente no les abrían las puertas en ningún momento y quienes, por eso mismo, habrían sido de los primeros en morir tras el incendio. En todo caso, la investigación continúa”.

 

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