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Maxi Larrosa: “Sentía responsabilidad de ganar una medalla”

En los Juegos Panamericanos de Lima ratificó su gran nivel y ahora apuesta todas las baterías a llegar a Tokio 2020 para lo que además de competir saldrá a golpear puertas para financiarse 

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19 de agosto de 2019 a las 05:04

"Me saqué un peso de encima”, confiesa Diver Maximiliano Larrosa, de 27 años y competidor de karate. En los Juegos Panamericanos de Lima ganó la medalla de bronce en la categoría -60 kilos y ahora suspira de alivio: “La presión era muy alta”.  

“Estoy contento porque volví a dejar al país en un nuevo podio. Al principio estuve un poco triste, porque creí que podía llegar a la final”, confiesa desde Maldonado tras hacer un parate entre sus clases a los niños que se inician en este deporte y sus entrenamientos bajo las órdenes de Pino Píriz. 

En Toronto 2015 había llegado tras ganar la medalla de oro en el Campeonato Panamericano de Buenos Aires 2013. Sin embargo, perdió los tres combates en el grupo y quedó eliminado. 

“No lo tomé como una revancha, si bien esa actuación me incomodó por muchos años”, explica. 

Larrosa derrotó en el grupo B a Agustín Farah de Argentina por 5-0 y a Andrés Rendón de Colombia por 4-3. Luego empató 1-1 con Douglas Brose de Brasil. Eso le aseguró el pasaje a las semifinales y en consecuencia una medalla ya que en este deporte los dos perdedores en semifinales se quedan con presea de bronce.  

“Contra el argentino mantuve la calma y marqué en los momentos exactos, le pude patear la cabeza para ponerme 5-0 que era buena diferencia y me mantuve tranquilo sin ir a buscar marcar más puntos para que no me contragolpeara”, explica. 

“Rendón es muy duro y muy táctico; es el más experiente de la categoría y lo hizo pesar en los primeros minutos. Salió a cuidarse de mi patada a la cabeza donde soy bueno y estaba 3-0 cuando aproveché su defensa y lo derribé para marcar cuatro puntos. Fue igual que en los Juegos Odesur de Cochabamba cuando le gané de atrás pero en semifinales”.  

“Con Douglas como él no estaba clasificado salí a ganarle para intentar eliminarlo ya que en una instancia definitiva era un rival directo. En semifinales me tocó el chileno que era el único de los rivales al que nunca había enfrentado. Era toda una incertidumbre su altura y me costó entrar en distancia para atacarlo”, expresa. 

“Un Juego Panamericano es un evento muy difícil de clasificar porque solo van los ocho mejores del continente. Tenía conciencia de que tengo nivel para pelear cualquier medalla, pero sentía responsabilidad de llegar al podio, lo merecía mi trayectoria”. 

El camino a Lima fue largo. Comenzó con la medalla de oro ganada el año pasado en los Odesur y posteriormente con la plata en el Campeonato Panamericano de Santiago donde ganó las semifinales con una rotura de ligamentos de rodilla que por decisión médica le impidió disputar la final. 

“Tomamos mucho riesgo con Pino al abrir el año con la rodilla nueva en un evento de Premier League en Dubái. Ahí pasé una ronda pero me cansé y peleé mal, sentí la falta de ritmo. Después fui a entrenar a Alemania porque un amigo alemán, Noah Bich que es noveno del ranking mundial en -75 k me abrió las puertas de su casa. En un torneo de Serie A en Austria gané tres peleas y perdí en la cuarta”, recuerda. 

“Sumé muchos puntos este año en el ranking, pero vengo rezagado por la lesión. Me perdí torneos de Serie A y el Mundial. Necesito ir a todos los campeonatos que faltan para seguir sumando”. 

Sin embargo, el próximo torneo puntuable es en Japón y no tiene los recursos económicos para poder viajar.

Competir al más alto nivel es vital. No solo por la experiencia que eso brinda sino también porque el ranking clasifica a los dos primeros a los Juegos Olímpicos de Tokio 2020. Ahí las categorías se unificarán para ser de -67 kilos.  

“En setiembre hay un torneo Serie A en Chile, en octubre uno en Rusia y en noviembre otro en España. El año que viene arranca el 5 de enero con un Premier League en Chile y después tengo agendado viajar a fines de enero para combatir en París, Dubái, Austria y España previo al clasificatorio olímpico”. 

El preolímpico se desarrollará en abril en París. Hay cuatro plazas en juego para Tokio 2020. Dos más para los dos primeros del ranking mundial -60 k y otros dos para el 1-2 del ranking del -67 k. La organización se reserva el otorgamiento de dos wild cards.  

“Con este resultado de Lima quiero buscar patrocinadores, que alguna empresa uruguaya se sume a apoyar. Me voy a mover personalmente para golpear puertas porque no tengo mánager ni nada”, explica. Larrosa ya le apunta su patada a Tokio 2020.

"Cada torneo tiene un costo de inscripción y el costo más grande es en pasajes. Siempre alquilo algún apartamento con algún competidor que conozco y que esté en mi misma situación de querer ahorrar pesos. Ahí me cocino y ahorro en comidas. Por lo general cada torneo cuesta entre US$ 2.500 y US$ 3.000 dependiendo del punto de destino", afirma Larrosa, el karateca de bronce. 

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