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Meneses: cómo jugarle a Fiji y Georgia y los resultados que World Rugby le exige a Uruguay

El dt de Los Teros, Esteban Meneses, analiza cómo llegan al mundial, y dice que World Rugby puso una meta: con Fiji y Georgia ganar o perder hasta por 15; con Gales y Australia perder por menos de 30

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14 de septiembre de 2019 a las 05:02

Bienvenidos a Medioscrum, el podcast de rugby de El Observador. Charlas en profundidad sobre rugby, para que conocer detalles de cómo piensan los protagonistas sobre lo que luego pasa en la cancha.

Como todo el equipo, Esteban Meneses está ansioso de que llegue la hora y que Los Teros puedan mostrar todo lo que han trabajado y avanzado desde la útima presentación en el escenario global, en 2015.Pero también está tranquilo de saber que se hizo una preparación histórica, que no quedó piedra por dar vuelta buscando darle las mejores herramientas al equipo. De eso, de los objetivos para el Mundial, de cómo será el plan de juego en cada partido, y sobre su futuro como entrenador de Los Teros: de todo eso hablamos con Esteban “Mono” Meneses

Cómo llegan Los Teros al Mundial?
Estamos contentos con la pretemporada que hicimos. Fue muy completa desde lo físico, lo técnico, porque el jugador adaptó toda su vida a esto. En el primer mes la parte física predominaba un 80%, con un 20% de rugby, pero siempre trabajando la parte técnica del jugador, para llegar a la segunda parte, que era la del engranaje del equipo. Se fue viendo en los primeros partidos, costó muchísimo, porque queríamos probar nuevas variantes del sistema de defensa y de ataque. El equipo fue respondiendo. El desafío ahora es lograr volcar en la cancha el hecho de que el jugador que ha llegado a números internacionales.

¿En qué se mide eso?
En el yoyo test los terceras líneas tenían que llegar a un número de 18 y lo hicieron. O en lo que tenían que levantar de pesas. O el peso: no queríamos tener jugadores pasados de grasa adiposa, y a algunos los queríamos con más masa muscular. Los jugadores cumplieron en todos. Los 36 jugadores que se prepararon. Por eso la decisión de sacar a cinco fue muy fina, muy dura. 

¿Cuánto más arriba está un jugador hoy que hace tres años? 
Hay cosas que fuimos midiendo, no te digo de dos o tres años, si no de la Nations Cup de junio para acá. Medimos la velocidad de levantarnos cuando nos caemos al piso, hacerlo en menos de tres segundos. Eso de la Nations para acá se mejoró un 56%. Es muchísimo lo que aún tenemos para mejorar, pero lo que se mejoró es mucho.


En eso influyó ampliar el staff.
Esos dos meses que trabajamos con 5 preparadores físicos nos pudimos dar cuenta de esas cosas. Ha servido mucho a que el jugador mejore eso. Ni hablar el aporte de la tecnología, trabajar con GPS nos da esa cifra de 56%. En aceleraciones estábamos en un nivel muy bajo. Lo hemos mejorado mucho en cada fase del juego. No estábamos mal en cantidad de metros recorridos en cancha, porque el jugador se ha acostumbrado a este sistema de juego, a correr mucho. Pero necesitábamos lograr más  aceleración. Eso mejoró 50% desde la Nations. Fueron las dos mejoras más grandes que vimos en estos meses. Teníamos un PF en cancha y otro mirando la computadora durante el entrenamiento y cuando terminaba nos decía: este jugador tiene que ajustar porque no llegó a los valores que buscamos. Cuando ves eso empezás a entender cómo están los grandes equipos. Se preparan de esta manera todo el año. 

Lo irónico es que ese esfuerzo enorme es para poder estar al nivel de la competencia.
Uno de los grandes objetivos de Uruguay en el Mundial es ése: ver cómo continuar con esto. Es un gran paso que se dio y no se puede volver atrás. La frase acá es ‘vamos por más’. Te das cuenta que el nivel técnico está, de Argentina nos diferencia solo la cantidad de jugadores, pero la calidad es muy parecida, la genética. Hoy tenemos un jugador de 2,03. Argentina no tiene ninguno. Lo importante es cómo se sigue evolucionando tras del mundial, con este nivel de detalle en los entrenamientos.

¿A qué va Uruguay al Mundial?
A cumplir los objetivos que nos planteamos en el juego, ser protagonistas en ataque y en defensa, salir a atacar. Atacar en el Mundial implica salir a ser protagonistas. Entrar a atacar y no entrar a ver qué pasa. Porque si cedemos ese protagonismo podemos pasarla muy mal. Salir a ser protagonistas, a estar antes, a accionar y no a reaccionar. Si no, estas hablando de 30-40 puntos de diferencia.  El grupo debe plasmar toda esa preparación física.

¿Hay objetivos de resultados?
Numéricamente tenemos objetivos, incluso World Rugby lo exige. Te dicen: si vos te preparaste bien, con Fiji y Georgia podes ganar o perder hasta por 15 puntos, con Australia o Gales podes perder por no más de 30 puntos de diferencia. Tenés de donde agarrarte y tampoco ir a ser un soñador. Es la realidad, estos equipos  se vienen preparando así hace mucho tiempo, y encima acompañado por una competencia que es la que hoy nos falta. Con Australia y Gales se jugó hace cuatro años, con Fiji se jugó en noviembre. Esa es la competencia para llegar al nivel que querés. Eso es lo que nos falta y es el paso que hay que dar, y se está en camino, con la liga americana, por ejemplo. Si no, te vas a quedar siempre preparándote para un mundial. 
Obviamente que Australia, Fiji, Georgia mejoraron, pero Uruguay también mejoró y hay que ver cómo plasmar eso en el Mundial. Yo insisto mucho en la parte mental. Si salimos con mentalidad de atacar, de ser protagonistas, vamos a hacer un buen Mundial. Si salimos  a reaccionar va a ser demasiado duro. Estamos trabajando mucho, con el psicólogo, con el grupo de líderes. Ellos hicieron mucha historia, en este proceso y el anterior, y se merecen volcar todo eso. 

Ante Fiji, cuando pasemos la mitad de la cancha necesitamos aprovechar las oportunidades, y anotar. Si tiene que ser escondiendo la pelota en el maul será, aunque ellos tienen una buena defensa de maul, son grandes.

El imaginario popular dice: ante Fiji esconder la pelota y ante Georgia moverla. ¿Es así?
Son dos planes de juego totalmente diferentes. Es cierto que si con Fiji jugás de forma no estructurada, es a lo que ellos juegan y donde se van a sentir cómodos. Necesitamos tener posesión y el control del partido. Jugar a la velocidad que nosotros queremos. No arriesgar demasiado porque las pérdidas de posesión las vas a pagar muy caro, porque juegan a eso. Ahora están más ordenados, pero su esencia es el desorden, jugar desde esas situaciones, el pasar de defensa a ataque lo tienen mucho más aceitado que nosotros. Cuando pasemos la mitad de la cancha necesitamos aprovechar las oportunidades, y anotar. Si tiene que ser escondiendo la pelota en el maul será, aunque ellos tienen una buena defensa de maul, son grandes. El objetivo es tener posesión, cuanto menos la tengan ellos más incómodos se van a sentir. Y el uso del pie tiene que ser quirúrgico. Patear en nuestros términos, bien asegurada la presión, por carriles, que el fijiano vea una pared celeste, porque van a atacar, de donde sea. Y contra Georgia, sus formaciones fijas son un desafío, pero le tengo mucha confianza al trabajo que estamos haciendo con Cochi Durán en scrum y Pablo Bouza en line. Creo que nuestras pelotas la vamos a tener. Es un planteo diferente, hacerlos correr, plantearles un juego abierto, empezar a encontrar los espacios a partir de que les abrimos la cancha. Si le jugamos corto, con su tamaño nos pueden hacer daño. Está bueno que Georgia se quede con una imagen nuestra de lo que mostremos ante Fiji. Igual si me das a elegir pediría dos días mas de descanso después de Fiji para jugar con Georgia. Pero eso habla del poderío que tiene que tener el plantel.

Una de las enseñanzas de 2015 es que se necesitaban 10 masajistas entre un partido y otro para recuperar. Acá va a ser peor porque solo hay cuatro días entre el primero y el segundo.
Tenemos cuatro días de los cuales uno se está viajando, son siete horas de tren. Tenemos que aprovechar ese viaje para que los jugadores vayan recuperándose. Para todo el staff es un desafío. Estuvimos averiguando y no son tan comunes los masajistas en Japón. No hay tantos como podía haber en Inglaterra en 2015. Va a ser un gran desafío. Sabemos a lo que vamos, lo que nos vamos a encontrar y cómo vamos a trabajar para eso, para que lleguen a los cuatro días al mejor nivel.

¿El maul defensivo ha sido un problema. ¿Cómo se contrarresta?
Es un problema que tuvimos, que identificamos. Le pusimos mucho foco, trabajando mucha parte del entrenamiento a encontrarle la solución. Pablo Bouza vino a dar una mano en eso. Es el primer gran desafío, porque donde el partido se trabe, si el rival consigue un penal va a ir a dañarnos con el maul. Tenemos que estar convencidos que los podemos tirar para atrás, con técnica. A veces hay que cortar el entrenamiento porque te da miedo que se lastimen entre ellos. Esa vehemencia hay que usarla. Hay tanta predisposición que uno espera que accionemos bien, no reaccionemos. Trabajamos en la cancha y en el gimnasio. Hay un poderío físico que existe y contra eso no hay mucha vuelta. Pero tenemos que evitar estas situaciones. ¿Como se llega a eso? Con penales. Evitarlos, sobre todo en nuestro campo. Disciplina y aplicar la técnica de ser un pack mas chico. 

¿Y en la estrategia? ¿Ensuciarlo rápido?
La estrategia pasará por desarmar lo que ellos quieren armar. No desarmar lo armado porque ahí se complica mucho más. Accionar sobre el desarme. Tenemos que evitar que se forme el maul. Hay diferentes estrategias, de quienes saltan, quienes no. Queremos direccionar a que se haga en una parte del line y no en todo el line. El maul más difícil de defender es el del medio. Llevarlos a los extremos, ponerle una torre para que no la tiren al medio.

La estrategia del maul pasará por desarmar lo que ellos quieren armar. No desarmar lo armado porque ahí se complica mucho más. Accionar sobre el desarme. Tenemos que evitar que se forme el maul.

¿Y el scrum? 
En el scrum y el line en ataque estamos con el mismo concepto: formaciones de 2 o 3 segundos. Lo estuvimos trabajando hace bastante, y es difícil, por la competencia que tiene Uruguay. Contra Chile, Brasil, el equipo se siente mucho más fuerte y está bien usarlo, pero desde que clasificamos dijimos ‘tratemos de capitalizar lo que vamos a vivir y jugar el scrum que queremos usar en el mundial’. Tuvimos que adaptar el hooking, la posición de los pilares. 

¿Por donde pasa la defensa del scrum?
Por trabarse y no mover un pelo del cuerpo. Quedarse bien abajo. Somos chicos, juguemos a la altura que queremos, bien abajo y no movernos. Donde movamos un pie estamos enfrentando a un pack con una persona más en porcentaje de kilos. Si ves las prácticas, entrenábamos con un pack de 10 contra uno de 8. Estamos entrenando eso, para que la tengan que jugar.
Si creemos que porque el scrum nuestro arrasa a Brasil vamos a hacerle daño a Georgia y Gales nos estamos engañando. La teoría esta barbara, ¿pero cuántos scrums tuvimos en la preparación como los del Mundial? Pocos. Brasil tiene un scrum fuerte, jugaron con Sudamérica xv y nos ayudó mucho porque hicimos un entrenamiento muy duro, una hora de sesión de scrum.

Por trabarse y no mover un pelo del cuerpo. Quedarse bien abajo. Somos chicos, juguemos a la altura que queremos, bien abajo y no movernos. Donde movamos un pie estamos enfrentando a un pack con una persona más en porcentaje de kilos.

El juego con el pie va a ser otro punto clave.
El desgaste físico en cada situación, en las formaciones fijas, el ir y venir del juego con el pie va a generar mucho desgaste. Cuanto más tiempo juguemos en campo rival mejor la vamos a pasar. Salir en forma ordenada de nuestro campo. Vamos a partir la cancha en dos: de 0 a 22 metros y de 22 a 50, y de ahí para adelante. D e 0 a 22, cuanto menos fases hagamos y mejor salgamos con el pie directo afuera mejor va a ser. Ahí empieza otro desafío porque empieza otra frecuencia defensiva. Defender el line, con dos torres defensivas, que el rival sepa que tiene enfrente dos torres de dos metros arriba. Después, si obtienen, armar la estructura defensiva. Se puso mucho foco en eso. Dentro de 22 una puntada y patada afuera. De 22 a 50, una o dos puntadas y quedamos armados en roles, carriles y subimos con pelota arriba a disputar, con los cajones de los 9.

Dentro de 22 una puntada y patada afuera. De 22 a 50, una o dos puntadas y quedamos armados en roles, carriles y subimos con pelota arriba a disputar, con los cajones de los 9.

 

¿Y en ataque?
De 50 en adelante a tenemos que confiar en nuestro sistema de ataque. Correr, pasarnos la pelota. El jugador está convencido, no puedo cambiar ahora el discurso y decir ‘ahora vamos a jugar a otra cosa’. Tenemos que ir mejorando y puliendo, un error de pase a este nivel lo pagás caro, una mala anticipación de los apoyos, del punto de encuentro. 
El punto de encuentro va a tirar la balanza de un lado u otro. Jugar en ataque va a depender de ganar el punto de encuentro, estamos trabajando mucho en la anticipación, en llegar nosotros primero. La preparación física fue en función de eso. El convencimiento está, la cabeza está. Ahora tenemos que convencernos de que lo podemos hacer a este nivel. 

¿Se habla de Fiji y Georgia, pero no se piensa en Gales y Australia?
Hemos cambiado un poco el discurso. Porque decíamos son dos partidos y no, después vienen dos potencias y tenes que estar preparado de la misma manera o más. Si bien los objetivos son distintos en cuanto a resultado, en cuanto al juego es mucho más el desafío que tenemos de plasmar lo que queremos hacer ante esas potencias, en ataque y en defensa, ser consecuentes con lo que estamos pregonando y hacerlo contra estos dos equipos. No es lo mismo dejar jugar a Fiji o Georgia que a Gales o Australia. El desafío es aún mayor. No tirarse a menos. Si te tiras a menos te comes 100 puntos en un abrir y cerrar de ojos. Ese es el gran desafío, seguir convencido de lo que estamos haciendo.

Lo que haga después del Mundial no lo se, pero será una decisión de la familia

¿Sigue Meneses después del Mundial?
La familia será la que decida. Arriba de la mesa pongo a mi familia primero y de acuerdo a eso decidiremos qué es lo mejor. Esto fue un proceso muy lindo, estar acá lo decidió la familia. Pero haciendo yo el esfuerzo de ir y venir. Eso cumplió un ciclo. No puedo seguir de esta manera porque es un hilo muy fino. Y perder eso me puedo llegar a morir de tristeza. Lo que haga después del Mundial no lo se, pero será una decisión de la familia. 
 

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