14 de noviembre de 2013 11:44 hs

Hay más uruguayos que tienen tarjetas de crédito que aquellos que poseen cuentas bancarias, y esa relación se mantiene en los distintos segmentos de ingresos de la población. Aunque más de la mitad de los hogares uruguayos posee medios de pago electrónicos, menos de un tercio de los consumidores los utilizan en sus gastos cotidianos.

Los datos surgen de la primera etapa de la encuesta financiera de los hogares uruguayos realizada por el Banco Central (BCU) y el Departamento de Economía (Decon) de la Facultad de Ciencias Sociales (Udelar). El relevamiento fue realizado entre octubre de 2012 y enero de este año, y recoge información sobre la relación de los hogares uruguayos con las instituciones financieras.

Respecto al uso de instrumentos financieros, la encuesta muestra que 46% de los hogares uruguayos posee una cuenta bancaria, mientras que 58,4% dispone de al menos una tarjeta de crédito. La propensión a tener uno y otro instrumento aumenta conforme crece el ingreso de los hogares. En el segmento que incluye a la quinta parte de los hogares de menores ingresos, solo 17,1% tiene cuentas bancarias y 27,1% posee tarjetas de crédito. Esa proporción llega a 77% y 87,5%, respectivamente, entre el 20% más rico de la población.

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El número de uruguayos que maneja cuentas bancarias aumentará significativamente cuando se apruebe el proyecto de ley de inclusión financiera, que, entre otros aspectos, plantea la obligatoriedad del pago de salarios a través de cuentas bancarias o herramientas de dinero electrónico. El proyecto se encuentra actualmente en discusión parlamentaria y la bancada oficialista se comprometió a aprobarlo antes de fin de año.

Actualmente, 40,1% de los trabajadores asalariados recibe su compensación a través de un depósito en cuenta bancaria, mientras que 57,9% recibe su salario en efectivo o en cheque.

Otro pilar del proyecto concebido por el Ministerio de Economía y Finanzas es el estímulo a la utilización de medios de pago electrónicos –tarjetas de crédito y débito– en las operaciones cotidianas. Para eso, incorpora una serie de incentivos tributarios, como la rebaja de dos puntos de IVA para las compras con tarjetas de débito, y una rebaja adicional de otros dos puntos para las compras con tarjetas de débito y crédito en el primer año, y de un punto en el segundo, en este caso hasta un máximo de unos $ 10.850.

Según la encuesta, 69,7% de los uruguayos usa solo efectivo o cheque para sus gastos cotidianos. Solo 5,4% de los hogares utiliza “mayoritariamente” tarjetas de débito y crédito para sus gastos habituales, mientras que en 21,5% de los casos su empleo es reducido.

La utilización de efectivo llega a 87,6% en el 20% de menores ingresos de la población, pero aun en el quintil más rico los hogares que se resisten al uso de medios electrónicos llega a 46,6%. Tan determinante como el nivel de ingreso a la hora de explicar la adopción de tarjetas de crédito y débito es la edad del jefe de hogar y su educación. Los más propensos al uso de tarjetas son los hogares cuyo jefe –integrante que percibe mayores ingresos– tiene entre 35 y 50 años, donde 61,9% usa solo efectivo o cheques para sus compras cotidianas.

En tanto, para el pago de servicios (facturas), el uso de medios de pago electrónicos es menos común. Solo 9,9% de los hogares manifiestan usar tarjetas de crédito y débito con ese propósito.
Activos y pasivos

La encuesta muestra que solo un quinto de los hogares uruguayos (19,3%) tiene alguna clase de activo financiero –depósitos a plazo o inversiones en títulos de deuda–. En tanto, 65,1% de los hogares es propietario de su vivienda principal, 56,9% tiene un vehículo, 34,4% cuenta con un negocio y 14% es dueño de al menos una segunda propiedad inmobiliaria.

La valuación promedio que hacen los hogares de su vivienda principal es de US$ 50 mil y va desde US$ 24.825 en la mediana de los hogares que forman parte del 20% más pobre de la población, a US$ 100 mil en la mediana del 20% de mayores ingresos.

En cuanto a los pasivos, 41,2% de los encuestados manifestó tener algún tipo de deuda, con una mediana en valor de US$ 2.070. La propensión a contraer deudas por parte de las familias es mayor en los hogares de ingresos más altos.

En el quintil más pobre, 29,2% de las familias encuestadas está endeudado, mientras que en el 20% de los hogares de mayores ingresos ese porcentaje llega a 46,6%. El monto medio adeudado es de US$ 800 y US$ 7.500, respectivamente.

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