Ya estamos en plena campaña de venta de toros, exposiciones, premios, marketing y la necesidad de los ganaderos de reponer sus toros para el servicio 2013/2014 que pronto comenzará.
Vale la pena repasar algunos conceptos básicos de esta herramienta que se presenta como importante, hay quien dirá “indispensable” como para seleccionar el reproductor deseado.
Ahora bien, por un lado está claro que cuando se empieza a medir es como que uno ya no puede salirse de esa metodología. Para quien está acostumbrado a mirar los números de los reproductores, ya no es suficiente apreciar los aspectos fenotípicos de un toro o una vaca: se aprende a apreciar el valor “de lo que no se ve”, o sea, de sus genes y lo que transmitirá a su progenie, que no necesariamente tiene que ver “con lo que se ve”.
Y aquí una pequeña mención a la ¨consistencia”, entendida como la habilidad de un reproductor de transmitir de manera consistente sus atributos. Dicho fácil: un reproductor que no nos dará sorpresas. Esto puede entenderse estudiando su pedigree, sus números, y entendiendo las características de las diferentes líneas de sangre de sus antecesores. Es común todavía en la Argentina ver compradores de toros que, aún teniendo los DEP en la mano, en un remate pagan precios que no tienen relación con los números. Nadie puede decir que esto “está mal”, aunque de alguna manera indica la falta de madurez de un mercado cuando las mediciones no son apreciadas, por la sencilla razón que no son premiadas económicamente. Primer gran punto para la reflexión: el premio económico necesario para que el ganadero seleccione por los atributos de la calidad de carne –u otros– debe ser necesariamente “traccionado” desde la industria. En las próximas entregas seguiremos analizando cómo mirar y analizar los DEP.