21 de agosto de 2014 18:11 hs

En el sector ovino entienden que la producción vive un momento de cambios, definido como “bisagra”, con precios relativamente estables para la lana y muy atractivos para la carne ovina, los que podrán mejorar aún más cuando se acceda a mejores mercados que habiliten el ingreso de esta carne con hueso.

Esta visión fue trasmitida en la inauguración de la Zafra Ovina 2014, que tuvo lugar el viernes de la pasada semana en el local de la Unión Rural de Flores (URF) en la ciudad de Trinidad, por el presidente de Central Lanera Uruguaya (CLU), Alejandro Nin, quién remarcó que en lo inmediato se necesita lograr que algunos mercados de valor acepten los animales que están en el compartimento ovino, para lograr abrir sus puertas.

La pérdida de competitividad y el llamado costo país estuvo en el mensaje de la industria lanera, que consideró que esos factores determinan un menor precio al productor y además altera la estructura de valor agregado en las exportaciones, opinó Nin. Por esta razón, en representación del sector industrial, reclamó bajar de forma importante el Imeba que paga el sector, exonerar de este impuesto a las lanas Grifa Verde como estímulo a la calidad de los procesos y aumentar de un 3% al 6% la devolución de impuestos indirectos a las exportaciones de tops de lana.

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Desde el punto de vista de los mercados, se entiende que muchos países producen lana, pero que Uruguay integra un selecto grupo con Australia, Nueva Zelanda y Sudáfrica, que produce lanas de calidad para vestimentas y tapicería, opinó el presidente del SUL, Joaquín Martinicorena.

Entendió que la reapertura del mercado lanero internacional se produjo con mucha firmeza y señales de estabilidad a pesar de que China –principal comprador– está pasando por problemas económicos; se pronostica que este año su PBI crecerá en torno a 7,% y para el año 2015 un 7,1%.

Es claro que la base del negocio está una producción que se sustenta con tenacidad en una excelencia en cuanto al tipo de producto que el mundo requiere, ya sean en carne como en lana, como lo destacó el presidente de la URF, Bernardo Bidegain.

Pero además, opinó que es una actividad de complementación porque tanto en lana como en carne el commodities va quedando atrás, integrándose los productores del sistema cooperativo a la fase siguiente de la industrialización de los productos.

En la seguridad de que ésta actividad es rentable especialmente para los pequeños productores, es que la Intendencia Municipal de Flores instrumentó oportunamente un proyecto de engorde de corderos con el apoyo del SUL y de la URF.

Este proyecto, que recibió un financiamiento de US$ 90.000 de un fondo rotatorio a cuatro años de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP), cumplió sus objetivos y finalmente fue incorporado a la URF, institución donde sigue desarrollándose en forma exitosa, según destacó en Trinidad la intendente municipal de Flores, Beatriz Ríos.

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