Dice la máxima electoral uruguaya que el partido que gana en el departamento de Canelones gana luego en todo el país.
Este fenómeno se produce a rajatabla por lo menos desde las elecciones de 1926, con la única excepción de 1999, donde la victoria en tierra canaria la obtuvo el Frente Amplio aunque luego en balotaje ganó el colorado Jorge Batlle.
Según el politólogo Antonio Cardarello, docente e investigador del Instituto de Ciencias Política de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de la República, la frase sobre Canelones sigue teniendo vigencia, pero en su visión se centra en Montevideo. Si bien nadie duda que en la capital ganará el Frente Amplio a los otros partidos, un retroceso en ese departamento puede complicar al oficialismo. Por su volumen (40% del electorado), Montevideo representa el mayor distrito electoral del país, donde se dará la batalla clave para ubicar a los partidos, tanto en el Parlamento como de cara a la segunda vuelta, hecho que todos los analistas están considerando como una situación ineludible.
“Sí, el que gana Canelones gana todo, porque las caracterísiticas de ese departamento se siguen asemejando al total nacional”, explica Cardarello. “Pero es en la capital donde están los principales desafíos de cada partido”, agrega.
Canelones sigue siendo importante y todos los partidos continúan mimando al elector canario con señales directas.
Cardarello llama la atención sobre el cierre de campaña de Luis Lacalle Pou, anoche en la ciudad de Las Piedras, que fue en ese sentido.
Pero el caudal capitalino será fundamental para llegar o no al 45% del electorado nacional, esa especie de “número mágico” que necesita el Frente Amplio para posicionarse con relativa comodidad hacia el 30 de noviembre. Si no lo consigue sus chances están en problemas, según el politólogo.
“Como insinuaron las elecciones internas y las últimas mediciones de empresas encuestadoras , es más probable que el FA retroceda en Montevideo y en Canelones, mientras mantiene una votación relativamente similar a 2009 en el resto del interior”, dice Cardarello.
Los desafíos para los dos partidos mayoritarios son diferentes. Los blancos tienen una debilidad histórica en Montevideo (donde el herrerismo vota mejor que el wilsonismo y donde Lacalle Pou le sacó la diferencia fundamental a Larrañaga), mientras que el FA debe sacudir a su militancia para que vuelva a transmitir la energía de elecciones anteriores.
El plano de otros departamentos demuestra otra realidades. Según Cardarello departamentos considerados como “área metropolitana” no se espera que varíen demasiado con respecto a hace cinco años.
Según Cardarello, el FA se alzaría con victorias en la llamada “L” donde tradicionalmente votaba muy bien el Partido Colorado: el litoral y la costa sur, mientras que el PN tendrán buen desempeño en la llamada “diagonal blanca”, que va desde Cerro Largo a Colonia.
Cardarello también se refirió a cuánto pueden estar atadas las eleeciones departamentales de mayo de 2015 al resultado de este domingo. “En la mayoría de los departamentos el elector entiende que son elecciones diferentes”, dice el politólogo, aunque no dejó de reconocer que como las elecciones se produce a dos meses de asumir el nuevo presidente “estamos en medio de la luna de miel”, y esto se puede potenciar si el ganador del balotaje es Lacalle Pou.
Los escenarios locales son los que, sumados, conforman todo el mapa electoral. Todas las partes del puzzle importan, pero algunas son decisivas.