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Muerte, ataques e intervención militar: la violencia marca el año electoral en Brasil

El asesinato de una concejala y la balacera que sufrió la caravana de Lula fueron los últimos hechos violentos

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28 de marzo de 2018 a las 16:34

La intervención militar en Río, el asesinato de una concejal, los balazos a ómnibus de la caravana de Lula y hasta candidatos incitando a la violencia marcaron el comienzo del año electoral de Brasil.

En febrero, el presidente Michel Temer decretó -y el Congreso aprobó por amplia mayoría- la militarización de Río de Janeiro para combatir la incontrolable ola de inseguridad que se desató en esa ciudad.

La medida logró su cometido en cuanto a detenciones e incautación de drogas y armas, pero generó polémica por haber obligado a vecinos a pararse y tomarse fotos con su cédula de identidad para verificar que no estuvieran prófugos. Son varias las organizaciones de derechos humanos que criticaron la decisión presidencial.

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Pocos días después del comienzo de la intervención militar fue asesinada de cuatro tiros en la cabeza la concejala Marielle Franco.

La dirigente de izquierda de 38 años, era una de las voces críticas de la militarización y había denunciado el incremento de la violencia policial en las favelas.

La investigación de su muerte sigue en curso y aún no se sabe a quién corresponde la autoría del crimen. Un informe de la televisión brasileña reveló que la munición con la que mataron a la concejala era parte de lotes vendidos a la Policía Federal de Brasilia en 2006.

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Trece días después del asesinato de Franco, un nuevo hecho pone a la violencia en el tapete. La gira del expresidente Lula da Silva por el sur del país fue atacada a piedras y balazos por manifestantes de derecha y ultraderecha este martes por la noche en el estado de Paraná.

El dirigente del Partido de los Trabajadores (PT) se trasladaba en el único de los tres ómnibus que no recibió balas. Ninguno de los periodistas y dirigentes políticos que viajaban en los ómnibus baleados resultaron heridos, informó AFP.

Lula es el favorito en las encuestas para presidir el país durante el próximo mandato pero su candidatura aún no está confirmada, puesto que puede ser condenado a prisión por corrupción.

El dirigente de izquierda le atribuyó los ataques a "grupos fascistas" y luego tuiteó: "Si piensan que con piedras y tiros van a socavar mi voluntad de lucha, están equivocados".

El resto de los precandidatos y el actual presidente repudiaron el hecho de vioelncia.

Los primeros en escribir en Twitter fueron los candidatos más cercanos ideológicamente a Lula. Los candidatos del Partido Comunista de Brasil y del Partido Socialismo y Libertad expresaron su repudio a lo sucedido y catalogaron el acto como "fascista".

Temer, por su parte, lamentó el ataque contra la caravana de Lula. "Es una pena que haya sucedido eso, porque se crea un clima de inestabilidad en el país, de falta de pacificación, indispensable en el momento actual", dijo el mandatario a la radio Bandnews.

Sin embargo, Geraldo Alckmin, gobernador de Sao Paulo y precandidato del Partido de la Social Democracia Brasileña (centro derecha) declaró este martes que el PT "está cosechando lo que plantó" y que "acabó siendo víctima" de una polarización que incentivó.

Horas después, en la mañana del miércoles, cambió la posición combativa y pidió a las autoridades "investigar y castigar los disparos contra la caravana del PT".

Por su parte, el candidato de ultraderecha, Jair Bolsonaro, llegó esta mañana a la ciudad de Curitiba, lugar donde está cerrando su gira Lula, y a la salida del aeropuerto fue llevado en andas por sus militantes hasta el estrado donde tuvo un discurso polémico.

"Quiero una policía (...) que en defensa del pueblo tire para matar", proclamó, además de pedir cárcel para Lula y libertades totales para que la policía combata la inseguridad.

La caravana del PT cerrará su gira en la plaza Santos Andrade, y a menos de un kilómetro, en el Parque Barigui, se congregará el Movimiento Brasil Libre (liberal y conservador) que apoyó activamente la destitución de Dilma Roussef en 2016.

A ese acto también se prevé que lleguen partidarios de Bolsonaro por lo que las autoridades dispusieron importantes medidas de seguridad.

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